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lunes, 8 de noviembre de 2010

Una reflexión sobre Bale

Esta ha sido la semana de Gareth Bale. La semana de su segundo partidazo contra el Inter, de los cada vez más insistentes rumores de interés por el Madrid, de la noticia de que fue ofrecido a Txiki Begiristain para el Barça y el entonces secretario técnico lo rechazó.

Llegó el sábado y su Tottenham perdió estrepitosamente contra el Bolton por 4-2. Él estuvo correcto, sin destacar, tímido.

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lunes, 28 de junio de 2010

Errores y cortoplacismos

Una vez más, el fútbol ante el dilema. ¿Seguir con las reglas que le han convertido en el deporte más popular del planeta o renovarse para ganar justicia en detrimento de dinamismo?

Si bien es cierto que el no-gol de Lampard –como también el fuera de juego de Tévez- son imperdonables errores arbitrales, nadie podrá negar que sin el margen de error que el ojo humano y las pulsaciones provocan en los árbitros este deporte perdería buena parte de su gracia y quizá también de su memoria.

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viernes, 19 de marzo de 2010

Una rivalidad de la época del Luddismo

Las rivalidades históricas y tantas veces irracionales son las que hacen del fútbol el deporte rey. Una amalgama de colores que representan historias, unas más ciertas y otras ciertamente místicas, y sobre todo sentimientos. No obstante, cuando el sentimiento ciega la razón, el resultado siempre es desastroso.

Por eso, ante los bastardos que piensan que abriendo la cabeza a un hincha rival hacen bien a su equipo, siempre me gusta recordar la frase que dijo Jock Stein, seleccionador escocés: “Tenemos la mejor hinchada del mundo, pero nunca he visto a un hincha marcar un gol”.

Pero vayamos a lo positivo, de lo negativo siempre habrá tiempo para hablar. Este sábado se enfrentan en Old Trafford dos de los equipos con más solera e historia común de la Premier League: Manchester United y Liverpool.

Se trata de los dos equipos que, con permiso del decano Everton y de los ‘nuevos burgueses’ Chelsea y Arsenal, han dominado la Premier, sometiéndose el uno al otro en distintas décadas.

Cuentan las crónicas que la rivalidad entre los clubes nace de cierto odio entre ambas ciudades.

Eran los años de la Revolución Industrial, del proletario sufrido y el burgués sometedor, y Manchester se erigía como el gran referente fabril de Inglaterra. No obstante, todas las materias primeras tenían que pasar por el puerto de Liverpool para llegar a Manchester.

Cansados de ver pasar las materias con las que se desarrollaba la ciudad vecina, las autoridades de Liverpool decidieron imponer una tasa a todos los productos que desembarcaban en el puerto, causando importantes gastos a Manchester.

Esta rivalidad económica, es decir, de élites, entre dos ciudades bulliciosas cuyos habitantes suficiente hacían con sobrevivir se trasladó con el tiempo a los terrenos de juego, más por el derrumbe del Everton, histórico rival del Liverpool, que por ese pasado de barcos llenos de máquinas de la época del Capitan Ludd.

Mañana ambos volverán a enfrentarse en un interesantísimo duelo con objetivos diferentes. El Liverpool por la Champions y el United por la Liga se verán las caras en un interesante duelo que en las últimas temporadas han dominado los de Benítez, especialistas en ganar a los grandes y tirar ligas en campos de segundo nivel.

En liza, también, los dos mejores goleadores de Inglaterra. Rooney, pichichi y aspirante a la Bota de Oro, y Torres, el futbolista que más goles marca en menos minutos.

Postdata: la reflexión del principio iba por Francia, donde grupos rivales de aficionados del PSG se han enfrentado, provocando un muerto. Los fascistas de las Kop y los nuevos franceses procedentes del fallido ascensor social de los Autevil han llegado demasiado lejos.

domingo, 7 de febrero de 2010

Guardiola, otra dimensión

Guardiola miraba al suelo, preocupado. En mi mente se fusionó esa imagen del técnico con la película ‘Una mente maravillosa’, que protagonizó Russell Crowe. Números, flechas, nombres y posiciones interpuestos y desordenados en una pizarra imaginaria. Y de repente…

El Barça ganaba gracias a un gol antológico de Messi, pero estaba con diez. Urgían soluciones. Primer paso: no precipitarse, esperar a que llegue el descanso. Segundo: despistar al rival, retrasando el plan y saliendo al campo sin cambios en la segunda. Tercero: el golpe de gracia, la sorpresa mayúscula.

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lunes, 1 de febrero de 2010

El miedo, el United y el Villarreal: ¿y ahora qué?

Cada afición tiene su propia idiosincrasia, modelada con el paso de los años y las circunstancias. Las características de un grupo son una reacción a los comportamientos de sus líderes y, en este caso, de sus futbolistas. Es por eso que los cambios en la idiosincrasia son lentos y van por detrás de los hechos.


El Barça pasa por la mejor época de la historia, pero su hinchada tiene una facilidad para sufrir que no se justifica teniendo en cuenta los resultados. La culpa la tiene una historia escrita mirando a Madrid y la sensación de ser inferiores al eterno rival a niveles que se pueden controlar –deportivos- y otros que no tanto. Para demasiados barcelonistas, el Madrid cuando gana “tiene suerte” y el hecho de creerse ese discurso hace que piensen que los suyos, para ganar, han de hacer el doble, pues hay que vencer al rival y a la suerte. El pesimismo en estado puro.


Al culé no le sirve con ir delante, siempre mira de reojo.



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lunes, 18 de enero de 2010

Caparrós y Benítez

Como casi todo en la vida, plantear los partidos en función de la estrategia del rival tiene dos caras. Unos pensarán que quien lo hace es un cobarde, otros que es más listo que nadie. Seguramente dependerá de los resultados que consiga el estratega en cuestión el que se le mire con mejores o peores ojos.

Este fin de semana hemos visto las dos caras de la misma moneda.

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El azar escoge al Liverpool

Corría el minuto 88, eran casi las 22.30 de la noche, y en Birmingham nevaba. Bajo el temporal, el Aston Villa encerraba al Liverpool en su área, amenazando el empate a cero que el tiempo y la falta de fútbol habían impedido romper.

Pero –¡ay!-, una diagonal de Benaoyun desde la derecha, una pelota perdida, un balón rebotado que cae en las botas de Torres. Gol. El Liverpool se mete en la lucha por la Champions, recupera parte de la dignidad perdida y encuentra una razón para seguir luchando hasta final de temporada.

¿Azar? Voltaire decía que ésta es una palabra vacía de sentido, que nada puede existir sin causa. Muy cierto, si la espectacular nevada -¡que estampa tan preciosa!- no hubiera dificultado el juego, o si el Liverpool no hubiera aguantado las acometidas de los villanos, esa jugada azarosa no hubiera tenido sentido.

El Liverpool no fue muy diferente del que hemos visto durante gran parte de la temporada. La titularidad de Aquilani, a la espera de que coja ritmo, aporta cierto equilibrio, da a sus compañeros la opción del pase atrás. Eso reduce las pérdidas estúpidas en el centro del campo y en cierto modo da más posesión, pero la circulación en pocos casos es mejor. Habrá que seguir su evolución, pero hay que dejar la razón y pasarse a la fe para creer que puede hacer olvidar a Xabi Alonso.

Y si no hubo juego, tampoco apareció la épica que históricamente caracteriza a los ‘reds’. Entendida como un conjunto de hechos gloriosos que merecen ser recordados, el Liverpool no hizo nada que se pareciera a la épica. Fue dominado cuando tenía la obligación de dominar y sólo una jugada afortunada le llevó a la victoria.

Pero es que Voltaire no es el único filósofo. Ha habido muchos otros. De la escuela milenaria china, por ejemplo, nos llega este proverbio: el momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.

El Liverpool sólo tiene que engancharse a la Premier ganando al Tottenham en el siguiente partido en Anfield. El azar le ha elegido.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Hay historiadores que reclaman, no sin razón, una revisión de los hechos históricos más centrada en el hombre anónimo y los hechos cotidianos sin los que no se entendería la Historia. No obstante, hasta ahora la historia se explica a base de grandes nombres.

Cuentan en el Barcelona que aquella maravillosa temporada en la que un joven brasileño con los dientes por arreglar les iluminó con sus goles tuvo una de sus grandes noches en un partido contra el Deportivo. Ronaldo, que así se llamaba el chico, jugaba su último partido antes de irse a la Copa América, dejando a sus compañeros la responsabilidad en un final apretado contra el Madrid. En aquella última batalla, el joven cayó, se levantó y marcó un gol de bandera. Durante el vuelo en que convertía cada celebración, dicen que dijo algo como ‘Ahí lo tenéis’, en referencia a que el gol les dejaba el título en bandeja. La Liga la ganaría el Madrid.

Ayer Cesc hizo algo parecido.


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miércoles, 16 de diciembre de 2009

La Premier League, al rojo vivo

Mientras en la Liga Española seguimos haciendo esfuerzos por convencernos de que la liga “no es de dos” a pesar de los últimos tropiezos de Sevilla y Valencia, en Inglaterra sigue creándose un abanico amplio de equipos que, si bien no son aspirantes claros al título, cada vez están cogiendo mas peso y suben el precio de la clasificación para la Champions League hasta límites sorprendentes.

Así, la Premier nos está mostrando dos aspirantes al título pero demasiadas alternativas como para pensar que todo el pescado está vendido.

El Chelsea ha dejado patente, un año más, su candidatura al título con un equipo muy sólido y con un juego cada vez más brillante. El gran momento de Drogba y la consistencia que Lampard, Ballack, Deco y Essien dan al centro del campo, juntamente con un Anelka que se siente de nuevo un futbolista importante hacen que los blues lideren la clasificación, pero no cabe olvidar que la pérdida de los jugadores africanos en enero puede suponer una losa para el equipo londinense.

Por su parte el Manchester United sigue dando que hablar a pesar de la venta de Cristiano Ronaldo. Ferguson ha logrado “reinventar” el United otorgando el peso del equipo a un Rooney que está mostrando de nuevo su mejor cara.

Un peldaño por debajo encontramos al Arsenal, que está supliendo la falta de un delantero centro con una acumulación de “jugones” que está resultando muy positiva para los gunners. De la mano de Cesc Fábregas y con un Arshavin en plan estelar, el Arsenal deposita cada vez con más fuerza su candidatura sobre la mesa. La verdad es que me sorprende la facilidad que equipos como el Barça dieron a Arséne Wenger para llevarse al genio ruso, que cada vez más está demostrando el gran futbolista que lleva dentro.

Pero no acaba todo aquí ya que tras estos tres equipos encontramos otros cuatro que pueden dar la sorpresa en cualquier momento. El Liverpool sigue dándonos una imagen de equipo dubitativo pero la calidad de jugadores como Torres o Gerrard debe dar sus frutos en cualquier momento. Además, el hecho de estar eliminados de la máxima competición continental puede hacer que centren toda su frustración en la Premier.

Por otro lado encontramos al Aston Villa, un equipo compacto que sabe a lo que juega. Cuenta con una defensa sólida liderada por el español Cuéllar, un centro del campo que aporta más consistencia si cabe al equipo y una enorme calidad arriba con jugadores como Ashley Young, Agbonlahor o viejos rockeros como Heskey o Carew. La pasada jornada se afianzó en la zona de champions ganando 0-1 en la cancha del United.

Por último encontramos los dos últimos aspirantes que no son otros que el Tottenham y el Manchester City. Los spurs han superado todas las dificultades de los últimos años y con jugadores como Robbie Keane, Defoe, Lennon o Huddleston están dando mucho que hablar. Además están haciendo de White Hart Lane un estadio prácticamente infranqueable.

Por su parte el City sigue mostrando alternativamente su mejor y su peor cara. La calidad de sus jugadores es incuestionable pero no acaban de lograr quitarse la etiqueta de “hermano menor del United”. Además, la baja de jugadores como Adebayor o Touré puede afectarles pero no hay que descartar nada. Nunca se puede despreciar un equipo que cuenta con jugadores como Tévez, Barry, Ireland, Bellamy o Robinho, y en el momento en que se quiten el complejo de equipo pequeño pueden cerrar muchas bocas.

Con todo, y teniendo en cuenta que las fechas navideñas nos brindan algunas jornadas inglesas, las próximas semanas pueden ser determinantes para el campeonato inglés.

GUILLEM PRERA

lunes, 9 de noviembre de 2009

Homenajes futbolísticos

Hay una canción de Fabulosos Cadillacs, unos argentinos que se dedican a eso del rock desde hace mucho tiempo, que se titula ‘Piraña, todos los argentinos somos DT’. DT es en el cono sur lo que aquí llamamos entrenador, y es perfectamente aplicable a España.


La mayoría de aficionados al fútbol somos adictos a comentar, opinar, cargarnos entrenadores y enterrar futbolistas. Alguno, con más mala leche que menos, se convierte por voluntad propia en un provocador nato, pero ese es otro tema. El sábado, al ver la alineación del Barça, la mayoría miró incrédulo a su acompañante y pasó a la acción. A criticar.


X. Prera


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jueves, 29 de octubre de 2009

A los ingleses sí les va “irse de copas”

Todavía recuerdo con muchísima nostalgia aquellas noches de futbol en que las demás competiciones quedaban paralizadas para dar paso a la Copa del Rey. Aquellas noches en que todos los equipos de nuestro país nos brindaban épicas remontadas, grandes goleadas, partidos de enorme intensidad. En definitiva, la Copa era sinónimo de puro espectáculo.

Ahora todo esto ha desaparecido y las semanas en que la Copa del Rey toma las riendas del calendario han pasado a contener una especie de encuentros molestos, que pocos clubs desearían jugar. Durante esta semana hemos podido ver infinitud de gradas vacías, partidos desaguisados y sobretodo, jugadores sin sentimiento y faltos del carisma que merece esta competición.

Pero hay que ser justos y admitir que no todos los equipos se toman esta competición con la misma vergonzosa falta de interés ya que los conocidos como “equipos modestos” se dejan la vida en dicha competición. Quizás sea por intentar encontrar una plaza europea mediante esta competición o para recibir la visita de un grande y salvar el presupuesto de la temporada con la taquilla de tan señalado encuentro, pero la intensidad y la motivación que muestran en los partidos es encomiable.

Y dicho todo, y vista la falta de intensidad que muestran los equipos grandes, ¿por qué tienen tanto interés en que se mantenga este aborrecedor formato de competición? ¿por qué presionan a la federación para que se mantengan estas eliminatorias a doble partido? ¿no se creen capaces de eliminar a un equipo de segunda B en un solo partido? La verdad es que cualquier respuesta que se me ocurre me huele a miedo y no me convence, sinceramente.

En semanas como esta siento cierta envidia hacia las demás competiciones europeas y en especial hacia la copa inglesa. Cualquier partido que haya podido ver de la copa inglesa superaba con creces la intensidad mostrada por nuestros equipos y por descontado, el espectáculo era infinitamente mejor. Y quizás sea porque el formato invita muchísimo mas a ello.

Yo pienso que una copa a partido único y con sorteo de campo seria la mejor fórmula para llenar las gradas y para dejar de aburrirnos con los partidos de copa. Por no hablar de que también seria lo más justo, ya que eliminatorias a doble partido y jugando el partido de vuelta en el campo del “grande” me parece una faena para todo equipo humilde que aspire a algo en dicha competición.

Así, quizás mientras nuestra “enorme” federación de fútbol mantenga el formato de Copa del Rey que tenemos hoy en día seguirá teniendo el apoyo y los votos de los presidentes de los clubs de Primera División; pero los aficionados seguiremos bostezando en las gradas de campos vacíos y sin ilusión.

Y por otro lado, la UEFA y su presidente Platini podrían empezar a plantearse que el premio por ganar la Copa fuera una plaza en la Champions League. Solo es una sugerencia.

PD: La eliminatoria entre el Arsenal y el Liverpool fue una gozada y por el Arsenal jugaron Vela, Ramsey, Bentdner, Fran Mérida, etc. Aunque se hagan rotaciones también se puede jugar con intensidad…si se quiere.

GUILLEM PRERA MENERO

domingo, 25 de octubre de 2009

La importancia del gol

Todo buen aficionado al fútbol exige a su equipo una serie de requisitos para entregarle su pasión, sus ilusiones y sobretodo, su fidelidad a los colores. Entre dichas exigencias encontramos los grandes tópicos del futbol: jugar bien, dominar el partido, dar espectáculo….Pero hay una que se sobrepone ante las demás y que al final del curso futbolístico, acaba traduciéndose en la consecución de los objetivos fijados o en el fracaso no deseado: el gol.

No conseguir un gol en un partido implica que tus aspiraciones en el mismo se reducen a un triste empate a cero como resultado más positivo. Y vale la pena reflexionar y ver como tres empates no dejan de significar lo mismo que dos derrotas a efectos de clasificación. Así, vemos como por imperiosa necesidad, el gol se nos muestra como el objetivo clave del fútbol y, en consecuencia, la figura del delantero toma una importancia vital en el deporte rey. Y quizás por este motivo se decide invertir tan desorbitadas sumas de dinero en jugadores que puedan asegurar a tu equipo una cuantiosa suma de goles anuales.

Quizás los goleadores de los equipos más importantes del panorama futbolístico mundial son los que mas suenan. Nadie duda de la capacidad goleadora de jugadores como Drogba, Torres, Eto’o, Messi o Cristiano Ronaldo. Pero también es importante remarcar que estos jugadores son la punta de lanza de grandes equipos y que cuentan con compañeros con calidad sublime y con capacidad para generar muchas ocasiones de gol.

Así, también es digno de admiración el papel que un buen delantero puede ejercer en equipos cuyas metas son más pequeñas pero no por ello más sencillas como conseguir la permanencia. En este sentido uno de los técnicos de la Premier League que más nos ha demostrado a lo largo de su carrera la importancia de contar con un goleador en un equipo humilde es Steve Bruce.

La temporada 2002-2003 Bruce estaba al mando de un Birmingham City que parecía abocado al descenso. Era una cosa que parecía lógica puesto que el equipo mostraba muchas carencias, pero nadie sabía que su técnico se guardaba un as en la manga. De este modo, sorprendiendo a propios y extraños Bruce convenció a un Christophe Dugarry en el final de su carrera para que liderara su proyecto. El delantero internacional francés asumía un nuevo reto en su carrera tras jugar en equipos de la talla del FC Barcelona, Milan, Girondins de Bourdeaux y Olympique de Marsella, así como de coronarse campeón del mundo con su selección en el mundial de Francia 98’.

Los primeros partidos de Dugarry no fueron demasiado productivos y la apuesta de Bruce empezaba a perder peso. Pero fue cuestión de tiempo que la contrastada calidad de Dugarry apareciera y lo hizo en el mejor momento, anotando 5 goles en los últimos encuentros que al final valieron una permanencia para su equipo y, como no, para su principal valedor Steve Bruce.

La pasada temporada pudimos ver como Bruce siguió siendo fiel a su ideología, apostando por algún jugador que marcara las diferencias en su equipo y proporcionara el salto de calidad necesario para alcanzar los objetivos. Así, podemos ver como en su paso por el Wigan Ahtletic, Bruce apostó por Antonio Valencia, jugador ecuatoriano que a final de temporada fue reclutado por Ferguson para formar parte de la plantilla actual del Manchester United.

En la actualidad podemos ver como la “fórmula Bruce” sigue dando sus frutos. El técnico inglés apostó a su llegada al Sunderland por realizar un esfuerzo e incorporar a Darren Bent, delantero que el año pasado militaba en las filas del Tottenham.

La apuesta por la llegada de Bent al equipo ha sido de nuevo todo un acierto por parte de Steve Bruce ya que el nuevo fichaje está demostrando el porque del esfuerzo de su técnico y está formando una de las parejas más goleadores de la liga juntamente con el triniteño Kenwyne Jones.

Así, la aportación de Darren Bent -8 goles en diez partidos- así como la de Jones -5 goles en diez partidos- ha sido clave para que encontremos al Sunderland en una meritoria octava posición.

GUILLEM PRERA

lunes, 17 de agosto de 2009

El fútbol no premia al arte

Pocas novedades en el primer fin de semana Premier. O muchas, según se mire. Si nos fijamos en el llamado 'top 4', pocas. El Manchester resuelve con más o menos problemas, el Liverpool sigue siendo irregular e impredecible, el Chelsea resuelve con más problemas que menos y el Arsenal enamora hasta Navidad.

Si hay algo que me ha hecho recordar que esto del fútbol es bastante injusto ha sido la goleada de los de Wenger ante el Everton en Goodison Park. Sobre todo, comparándolo con las cortas victorias de United y Chelsea en casa. Es decir, el Arsenal juega bien al fútbol y le mete seis al Everton fuera de casa y su victoria 'sólo' vale tres puntos, los mismos que los pírricos triunfos de los dos grandes más grandes en casa y frente a dos firmes candidatos al descenso.

La equidad no es una caracterísica del fútbol. Tampoco la racionalidad, lo hemos dicho muchas veces. A Wenger y sus niños les queda la ilusión de saberse admirados, pero también la amargura de comprobar que, un año más, el premio al arte es el mismo que el que se concede al conformismo cuando la pelota entra. Cuando el fútbol no premia al arte, debemos premiarlo los aficionados.

Este mi pequeño homenaje a un equipo que antes del Mundial debería estar lamentándose porque por primera vez en muchos años no jugará la Champions 2010-2011. Si Wenger no lo remedia.

viernes, 14 de agosto de 2009

Un punta, dos puntas, tres puntas...

A un purista como yo, un tipo al que le parece racional utilizar todo el ancho del campo porque cree que cuanto más espacio, más posibilidad, hay cosas que no le entran en la cabeza. Pero que al final tiene que admitir.

Me refiero al debate -¿ya cerrado?- en la selección española. Un punta o dos. Aprovechar las bandas o jugar con cuatro mediocentros. A pesar de que siempre he jugado por bandas y que creo que no es sólo una opción sino la opción más racional, no lo es menos que cada equipo tiene su propia idiosincrasia y que debe permanecer fiel a ella mientras le vaya bien.

Del Bosque ha intentado, desde su llegada a la selección, dar un toque propio a la selección que ha pasado por tratar de abrir un poco el campo. Ha apostado por dos jugadores como Cazorla o Riera que, sin ser extremos puros, si que pueden aportar más desborde desde los costados que Cesc o Xavi, por ejemplo.

En el partido que convirtió a la selección en el equipo de moda, la semifinal de la Euro ante Rusia (0-3), Luis salió con un centro del campo en el que estaban Senna, Xavi e Iniesta y Silva por delante, con más libertad. Por delante, unos escurridizos Villa y Torres que se movían con libertad, cayendo a una banda y otra. Cuando se lesionó el '7', entró Cesc. Y fue ahí, con los peloteros haciendo un rondo ante los rusos, cuando España homenajeo al futbol.

¿Por qué no volver a jugar con un sólo punta? La primera respuesta es obvia. Dejar a Torres o Villa en el banquillo sería estúpido. Sí. O no. Depende. No soy partidario de sacrificar a futbolistas en nombre de un sistema cerrado, pero hay que encontrar una solución. Por ejemplo, acomodar a Villa en una banda. No lo sé, no estoy seguro. Lo que sí recuerdo son mis bostezos en la primera parte ante Macedonia y mis piernas inquietas y sonrisa en la cara en la reanudación.

Hablando de sistemas

Ya que hablamos de sistemas racionales, también creo que al futbol se juega tocando, mimando a la pelota, haciendo rodar por el césped. Esto viene a cuento de que este fin de semana debuta Roberto Martínez, técnico español de sólo 36 años, en el Wigan. Y va sin complejos. Anoche decía en la Ser que quiere jugar bonito en el país del fútbol aéreo. ¡Suerte!

lunes, 20 de abril de 2009

La rentabilidad se llama Hiddink

Ayer estuve paseando por el parque de la Ciutadella con motivo de la Fira de la Terra. Por si a alguien le interesa, había cosas que estaban muy bien, otras no tanto y también había muchas 'frikeces'. Entre ellas, unos tipos que me propusieron apadrinar la plantada de árboles con 3.000 euros y que me aseguraban que, con la madera que sacarían cuando se hicieran grandes, me darían al menos 18.000. Obviamente no acepté.

Pensaba con una media sonrisa en lo que me había pasado cuando, ya en casa, leí que el Manchester había caído en los penaltis contra el Everton y que, por tanto, el Chelsea es el único inglés que opta al triplete. Y me acordé de Guus Hiddink, quizás el mejor ejemplo de rentabilidad. En este caso, rentabilidad real y no fictica, no como los amigos de los árboles.

Y es que tras echar de manera fulminante a Scolari, Abramovich por fin tomó una decisión sabia. El ruso pensó que a media temporada no era momento de iniciar un proyecto en serio y fichó para 'su' Chelsea al técnico que tiene el mejor porcentaje de éxito en la historia de la interinidad. Y es que Guus es un nómada, un apátrida. Seguramente tiene algo de judío, no en vano cuando entrenaba al Valencia mandó retirar una esvástica que los temidos Yomus ondeaban en la grada.

Hay dos anécdotas que se complementan y que explican bien el carácter del holandés. Es un gran conversador y le encanta el café, dos atributos que deberían ir siempre juntos. Ambos deben serle muy útiles, puesto que ponerse al día cuando llega a un país nuevo debe requerir buenas dosis de paciencia auditiva y buenas tazas de café. "¿Qué sabemos del Aston Villa?", preguntó a los capitanes del Chelsea hace semanas, reconociendo que no sabía mucho de los villanos. Ellos le explicaron, él escuchó y el Chelsea ganó.

La vida de Hiddink transcurre así, con la incertidumbre de no saber donde estará en unos meses pero con la certeza de que algo saldrá, mientras los directivos no pierdan la poca cordura que les queda. Y con estas ha llevado a los 'blues' a la final de la Cup, a las semis de la Champions y a optar -aunque remotamente- a la Premier. De paso, ha recuperado a Drogba para la causa, además de mejorar notablemente el rendimiento de Ballack y Lampard, que ahora parecen compatibles y todo.

El PSV, Holanda, Corea, Australia, Rusia y ahora el Chelsea de Abramovich. Hiddink como nadie sabe que en esto del fútbol hay que tener un amigo en cada puerto. Y sólo él tiene la fórmula para conseguirlo.

viernes, 27 de marzo de 2009

Shilton, Moore y...Beckham

Jamás pensé que dedicaría un post tan positivo sobre David Beckham, el prototipo de pluriempleado publicitario que también juega al fútbol. A pesar de eso, desde sus inicios se ha caracterizado por saber distinguir bastante entre lo que sabe hacer -pegarle con la derecha como nadie- y lo que sólo su físico le permite hacer -asegurar a sus hijos a costa de ser el ídolo sexual de las quinceañeras de medio mundo. Esta profesionalidad le ha permitido ir convocado con la selección en 108 ocasiones, 109 con la de mañana.

108 partidos con los lyons son los que jugó Bobby Moore, el primer defensa que hizo del balón su principal virtud. Moore, que nació en 1941 en Londres, pasó gran parte de su carrera deportiva en el West Ham para retirarse en el Fulham, donde coincidió con el mítico George Best.

Siempre la cabeza alta, el mito de Moore lo forjó Pelé en el Mundial de 1970. Ambos se enfrentaron en la primera fase el 7 de junio en Jalisco. Aquel partido lo ganó Brasil, que luego se alzaría con el Mundial, pero O'Rei tuvo un día aciago por culpa de aquel defensa de 29 años que además movía a Inglaterra. "Es el mejor defensa contra el que he jugado", dijo el brasileño.

Shilton

Y es que lo de los mitos ingleses en los Mundiales tiene guasa. A Moore se le recuerda por haber jugado bien un partido que perdió, a Beckham por la expulsión ante Argentina en 2002 y al hombre que más partidos ha disputado en la historia de la selección de la rosa por recoger dos pelotas de dentro de su portería.

Fue un 22 de junio de 1986 cualquiera. Aquel día, Maradona marcó los dos goles más vistos de la historia del fútbol, la 'mano de Dios' y el 'gol del siglo'. Ambos son de sobras conocidos. ¿Quién era el portero de Inglaterra aquel día? Peter Shilton, el hombre que disputó 125 partidos con la camiseta nacional.

Shilton es un tipo genuínamente inglés, muy peculiar. Es un perfeccionista pero puede perder la lengua en cualquier momento. Cuenta la leyenda que de pequeño se entrenaba haciendo equilibrio en una barra gimnástica y que eso le permitía dar unos saltos antológicos. Jugó hasta más allá de los 40 y decía que podía más. Típico fanfarrón inglés, debutó en el Leicester, equipo de su ciudad natal, para acabar jugando en la cuarta categoría.

¿Como recordaremos a Beckham dentro de 20, 30 o 40 años? Seguramente como el hombre anuncio que es, por sus bobadas fuera del terreno, por su esposa o por irse al Madrid y luego a Estados Unidos más por intereses comerciales que deportivos. Seguramente también como el hombre que ilaba seda con su guante derecho. En su mano, y en la de los que le aconsejan, está que también se le recuerde como el hombre que más partidos disputó con Inglaterra. Haciendo anuncios no lo conseguirá, quizás en el Milán sí.

sábado, 14 de marzo de 2009

Arrebato obrero

Consciente de que tiene las de perder en la mayoría de ocasiones, la clase obrera funciona a base de arrebatos desacomplejados ante los abusos del capital. Así fue la victoria del Liverpool frente al Manchester, un triunfo de la dignidad, de lo humano frente a la máquina apisonadora de Ferguson.

Consciente de que la guerra está perdida, el Liverpool salió a todas. Poco a poco se fue adueñando del partido hasta que ¡zas!, en un penalty tan inocente como discutible -no había ninguna opción de que Park llegara a la pelota- se vio con 1-0. Sin haber hecho mucho, el United había enchufado el primero y, con ello, la apisonadora. En los cinco minutos siguientes, los diablos empujaron como sólo pueden hacerlo ellos para tratar de matar la Premier.

Fue en ese momento, ante la dificultad, cuando el Liverpool humanizó el fútbol. Con dos arrebatos propios de quien se sabe inferior a largo plazo pero que se siente fuerte empató. Torres y Gerrard fueron el ejemplo de que el trabajo y el esfuerzo son útiles frente a quien todo lo puede. El madrileño luchó por un balón imposible -para el resto del mundo menos para él, que se lo digan a Pepe o a Lahm en la final de la Euro- y Gerrard rebañó una pelota que que Evra le hiciera penalti.

A partir de ahí todo fue más fácil para los 'reds', especialistas en perder batallas a largo plazo pero capaces de todo en un forcejeo puntual. Seguramente el United ganará esta liga gracias a la profundida de su plantilla, pero el Liverpool suma de tres en tres ante los grandes. ¿Un aviso para un posible cruce en la Champions?

miércoles, 4 de marzo de 2009

El sentido colectivo y el talento

El sábado pasado sufrí. Sufrí viendo el soporífero partido del Liverpool, que perdió con el Boro por 2-0. Aunque ayer ganó al Sunderland por este mismo resultado, la derrota ante los de Southgate condenó a los 'reds' a luchar por la segunda plaza con el Chelsea.

Del partido me disgustaron especialmente Babel, N'Dog y El Zhar. Seguramente son futbolistas que en unos años, si les van bien las cosas, pueden ser importantes en el panorama mundial y a los que seguro hay que darles oportunidades. Ahora bien, no hay nada que me moleste más viendo fútbol que jugadores sin ningún sentido colectivo.

Babel y El Zhar, ambos titulares, no dieron pie con bola. Cada balón que recibían encaraban a los rivales de manera automática, sin mirar a su alrededor e incapaces de juzgar si a su equipo le convenían en aquel momento sus gambetas. El Liverpool era el sábado un equipo cansada, gris, anodino, que lo último que necesitaba era perder balones tontos que pudieran acabar en contras de Downing o Tuncay.

¿Cómo puede ser que futbolistas que fichan por equipos como el Liverpool sean tan limitados tácticamente? Ojo, no estoy pidiendo racanería futbolística, sino jugadores que más allá de saber regatear sepan cuando han de hacerlo. Eso es sentido colectivo y es lo que le sobra a su capitán, Gerrard. Bien harían en mirarse en él.

Y es que sentido colectivo no debería estar reñido con arte y calidad individual. Ambos atributos deberían combinarse para crear futbolistas de verdad, no magos irracionales o camiones sin talento. Pienso que esto es cuestión de escuelas, de maneras de enseñar, pero también actitud individual, puesto que sinó, ¿cómo se entiende que un tipo como Babel, proveniente de la mejor escuela colectiva del mundo, sea tan anárquico e individualista?

domingo, 22 de febrero de 2009

Newton, el Barça y el Liverpool

A finales del siglo XVII, Isaac Newton inventó la ley de la gravedad, que viene a decir para la gente de letras que 'todo lo que sube, baja'. Este es un principio aplicable casi con infalibilidad a la vida y al fútbol. Era prácticamente imposible que el Barça rindiera al nivel que lo ha hecho durante gran parte de la primera vuelta. Y con esto no quiero contribuir a la campaña alarmista que han iniciado muchos madridistas. Simplemente quiero constatar que Newton no se equivocaba nunca con los objetos con masa y pocas veces en su aplicación a la realidad.

Otros que están de capa caída en las últimas semanas son el Liverpool. Sin Gerrard se han venido ligeramente abajo y han empatado cuatro de sus últimos seis partidos contra equipos de la zona media (Stoke, Wigan, Everton y City). He encontrado ciertos paralelismos –salvando grandes distancias- entre Barcelona y Liverpool.

Ambos empezaron bien la temporada, siendo líderes y aprovechando la debilidad –más agudizada en el caso del Madrid- de sus rivales. El Manchester ha despertado a tiempo y ha remontado gracias a los tropiezos de los ‘reds’, reyes del empate en los últimos tiempos.

Ambos empiezan a pagar sus ‘excesos’ de su fantástico inicio de temporada. Lesiones (Gerrard, Torres hace un tiempo, Iniesta o Abidal), pérdida de puntos, bajón en el juego, etc. El caso del Liverpool es más grave, pues está siete puntos por detrás y no por delante, como los catalanes. Siete, uno arriba y otro abajo, pero siete.

Los dos están pagando la burrada de partidos que llevan a sus espaldas sus mejores hombres. Jugadores que ganaron la Eurocopa, que la disputaron, otros que estuvieron en Pekín con sus selecciones, etc. Y eso se paga de mitad temporada hacia adelante. O bien en forma de lesiones (Torres, Iniesta), o bien con un descenso en las prestaciones (Messi, aunque darle por muerto sería de estúpidos).

Por último, ambos se disputarán ‘su’ temporada contra el Madrid. Unos en Champions, otros en Liga. Es curioso, pero los números y los hechos son muchas veces caprichosos. Y ya sabéis, todo lo que sube, baja. Y al Madrid no le queda mucho para llegar a la cima.