Me refiero al debate -¿ya cerrado?- en la selección española. Un punta o dos. Aprovechar las bandas o jugar con cuatro mediocentros. A pesar de que siempre he jugado por bandas y que creo que no es sólo una opción sino la opción más racional, no lo es menos que cada equipo tiene su propia idiosincrasia y que debe permanecer fiel a ella mientras le vaya bien.
Del Bosque ha intentado, desde su llegada a la selección, dar un toque propio a la selección que ha pasado por tratar de abrir un poco el campo. Ha apostado por dos jugadores como Cazorla o Riera que, sin ser extremos puros, si que pueden aportar más desborde desde los costados que Cesc o Xavi, por ejemplo.
En el partido que convirtió a la selección en el equipo de moda, la semifinal de la Euro ante Rusia (0-3), Luis salió con un centro del campo en el que estaban Senna, Xavi e Iniesta y Silva por delante, con más libertad. Por delante, unos escurridizos Villa y Torres que se movían con libertad, cayendo a una banda y otra. Cuando se lesionó el '7', entró Cesc. Y fue ahí, con los peloteros haciendo un rondo ante los rusos, cuando España homenajeo al futbol.
¿Por qué no volver a jugar con un sólo punta? La primera respuesta es obvia. Dejar a Torres o Villa en el banquillo sería estúpido. Sí. O no. Depende. No soy partidario de sacrificar a futbolistas en nombre de un sistema cerrado, pero hay que encontrar una solución. Por ejemplo, acomodar a Villa en una banda. No lo sé, no estoy seguro. Lo que sí recuerdo son mis bostezos en la primera parte ante Macedonia y mis piernas inquietas y sonrisa en la cara en la reanudación.
Hablando de sistemas
Ya que hablamos de sistemas racionales, también creo que al futbol se juega tocando, mimando a la pelota, haciendo rodar por el césped. Esto viene a cuento de que este fin de semana debuta Roberto Martínez, técnico español de sólo 36 años, en el Wigan. Y va sin complejos. Anoche decía en la Ser que quiere jugar bonito en el país del fútbol aéreo. ¡Suerte!
