No soy muy amante de las series. No me preguntéis ni por Lost, ni por cómo conocí a vuestra madre, ni por alas oeste de la Casa Blanca. Tampoco veía Hospital Central, quizá por eso es que me costó familiarizarme con el concepto "daños irreparables".
Hace ya un tiempo que lo tengo muy claro, tristemente, pero hasta ahora no creía que dicho concepto pudiera tener una aplicabilidad al fútbol. Daños irreparables son los que te infringe el Madrid de Mourinho. Sus golpes, más débiles o más fuertes -los dos de ayer en dos minutos fueron fortísimos y seguramente inmerecidos-, son definitivos.
Mourinho ha conseguido en pocas semanas que mejorar la coordinación en defensa para minimizar las ocasiones rivales no suponga perder esta especie de anarquía autoritaria y efectiva que les permite golpear con la velocidad de una avispa arriba.
¿El Milán? Si como decía Azorín, envejecer grande es perder la curiosidad, la mayoría de los alineados por Allegri, entre ellos un insultante Ronaldinho, están grandes. Muy grandes.
