Desde que tengo conocimiento y alguna base sólida para analizar lo que veo, el equipo al que he visto con más pegada es el Madrid de los galácticos, con Ronaldo a la cabeza. Su fútbol, para los jugadores que tenía, era flojo. El desequilibrio en el centro del campo hacía que perdieran el control de los partidos con facilidad. En la mayoría de ellos daba igual, porque eran capaces de marcar en jugadas a priori sin peligro. Y así ganaron dos ligas y una Champions, la novena.
El Inter actual también se ha construido sobre los mismos cimientos. Una defensa fuerte con Maicon como jugador más ofensivo -un placer verle-, un centro del campo formado por futbolistas capaces de partirse el alma pero también de llegar desde segunda línea y una delantera rompedora, con Ibrahimovic como gran punta de lanza.
Hoy, contra el Milán, han marcado Adriano -mano clarísima, se ve en la foto- y Stankovic. Por los rossoneri ha anotado Pato, un veinteañero que hace bailar a todo un equipo de peloteros al son de sus desmarques. Pirlo, Ronaldinho, Seedorf y Beckham abusaron del chaval, que no deja de moverse y desbordar. Claro está, con Pato no basta y el Milán se ha quedado a 11 puntos de su eterno rival.
Ahora mismo está claro. La pegada, el Inter de Ibra, tiene conquistada a la 'Madonnina', la estatua de la Virgen María que corona el Duomo de Milán y que da nombre a uno de los derbis más apasionantes del fútbol europeo. Es el triunfo de la contundencia, de un equipo construido desde la solidez, es el triunfo del tío Mou. Milán es 'internazionale'.
