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lunes, 6 de abril de 2009

Muerto y de cañas

Tiene miga lo del Real Madrid. Florentino dimitió hace poco más de tres años, después de un febrero oscuro en que cayó eliminado de la Champions –¿se acuerdan del golazo de Henry en el Bernabeu- y tras caer en Mallorca. Desde entonces han pasado por la poltrona de Chamartín hasta tres presidentes, y en verano habrá otro -quien sabe si el constructor con el que empezó todo-.

En estas tres temporadas, el Madrid ha estado en una especie de crisis continua que le ha permitido ganar dos ligas. Irónico, ¿eh?

El club merengue es uno de esos equipos con solera a los que jamás se debe dar por muerto. A veces me recuerda a esas películas de terror malas en las que el asesino, ya tiroteado en infinitas ocasiones, ‘resucita’ para dar el último coletazo. En eso andan, entre líos con Guti, eliminaciones de Champions y filtraciones ‘florentinas’, con opciones de luchar por su tercera liga consecutiva.

A pesar de que lo veo muy complicado, lo innegable es que tienen opciones cuando ya las han perdido. El Madrid es ahora un castillo de naipes provisional, más muerto que vivo, que necesita una renovación prácticamente completa. Como el sistema económico, se le ve muy tocado, pero hay unos pocos que se empeñan en que no se hunda aún. En ambos casos la incertidumbre es lo real, es imposible predecir que puede pasar mañana.

Ahora bien, para el Madrid –como para el capitalismo- estar muerto no significa que no se pueda dar guerra. Ahí están, a la estela de un Barça histórico, esperando que el cansancio provoque una pájara en Barcelona para acechar. Dice la canción que ‘no estaba muerto, estaba tomando cañas’. En el caso del Madrid, se puede ir de cañas y estar muerto. Les va la marcha y están frescos. Peligro.

martes, 17 de marzo de 2009

Superliga Europea: ¿llegará el momento?

Comienza a ser un tema recurrente. Cada dos o tres años toca hablar de la construcción de algo sin saber exactamente de qué. De un macroproyecto que integre a los mejores equipos de Europa en una liga que, sobre todo, se base en los beneficios. Sale cada poco tiempo porque los medios de comunicación y los grandes clubes -que agrupan a la gran mayoría de seguidores- saben que al gran público le atrae la idea.

Ayer le tocava al diario El Mundo, que introducía la novedad respecto a otras intentonas de que, en esta ocasión, los clubes tenían, pensado convencer al presidente de la UEFA, Michel Platini, de la conveniencia del proyecto. Los grandes equipos de Europa han dado su brazo a torcer ante la burocracia futbolística, es la derrota del capital. Pero ese es otro tema. O no.

Según lo explicado en el citado diario, lo que se plantea en esta ocasión es formar una especie de liga con tres divisiones en las que pueda haber los grandes de Europa pero también buena parte de la clase media y permitir una apertura al Este y a países con tanto fútbol como los balcánicos. La primera gran duda surge en como colocar a los equipos. En el artículo se da a entender que existiría una especie de plus histórico que salvaría a equipos como el Milan o el Ajax de la vergüenza de estar en Segunda.

Muchas veces se ha comparado este proyecto con la NBA y se ha hablado de ligas estancas. Es decir, que un equipo que esté en categorías inferiores no podría subir a la máxima competición. Esto parece que el último borrador lo excluye. Una vez superados estos dos escollos, queda por resolver el no más espinoso tema de las competiciones de carácter estatal. Algunos clubes ya han mostrado sus reticencias al proyecto si esto ha de afectar a las ligas locales. Por ejemplo, el Bayern Múnich.

Esto, aunque parezca mentira, nos traslada a un debate muy presente y sin el que no se puede entender el proceso de construcción de la Unión Europea: supranacionalismo o intergobernamentalismo? El segundo concepto es el que más éxito ha tenido entre los socios europeos y consiste, a grandes rasgos, en cooperar en aquellas materias en las que interese sin ser demasiado ambiciosos y sin tocar temas que puedan crear controversia. El primero, en cambio, supone una verdadera integración más allá de las diferencias.

Es por eso que creo que, más allá de lo ilusionantes -o mareantes- que pueden parecer las cifras de beneficios que se barajan, creo que a la hora de dar el paso definitivo muchos se echarán atrás. Ahora bien, estamos ante la crisis de nuestras vidas, que seguramente acabará con parte del mundo tal y como lo entendemos. Es por esto que ahora más que nunca no se pueden descartar cambios.

¿Qué pensais? Personalmente, creo que sería la culminación de un proceso de globalización que se inició en 1995 con la aprobación de la ley Bosman. Desde entonces se ha producido en las grandes ligas europeas un proceso de monetarización extremo que ha llevado a la concentración de títulos en los dos o tres grandes clubes.

Así, desde entonces, en España sólo han ganado la Liga el Atlético, el Depor y el Valencia (2), cuando en los ochenta aparecían con frecuencia equipos como el Athletic o la Real Sociedad. En Italia, sólo la gran Lazio del 99 ha sido capaz de arrebatar un Calcio a los grandes, cuando antes equipos como el Napoli, la Sampdoria e incluso el Verona se habían alzado con el Scudetto. Lo mismo pasa en Inglaterra, donde desde la entrada en vigor de esta ley nadie que no se llame Arsenal, Manchester o Chelsea ha ganado la Premier. ¿Dónde están los Blackburn, Liverpool, Everton o Leeds de campañas inmediatamente anteriores?

Pienso que los aficionados no debemos dejarnos llevar por unos cantos de sirena que pueden no serlo tanto. Al fin y al cabo, la Champions nos pone porque es diferente, porque te permite medirte a los mejores de otros países y comparar estilos. Unificando siempre se pierden detalles, así que este megaproyecto me plantea casi más dudas que esperanzas. ¿A vosotros?

viernes, 27 de febrero de 2009

Lo privado importa

Valencia y Deportivo nos han dejado huérfanos en la Copa de la UEFA, cosa que no pasaba desde hace 18 años. Como a todos, me ha sorprendido la eliminación del Valencia, lo que me ha llevado a plantearme hasta qué punto puede estar relacionado lo ocurrido en Mestalla con la crisis económica que afecta de manera especial al club ché.

La mayoría de periodistas juzgamos el fútbol por lo que vemos, lo cual supongo que es un error inevitable, ya que es muy dificil y muy inexacto juzgar lo que no se ve. Lo que vemos está en el terreno de juego, pero un jugador sólo está sobre esta superficie un máximo de 14 o 15 horas semanales. ¿Y el resto del tiempo?

Tienen sus vidas, quizás muy alejadas y diferentes de las nuestras, pero seguro que los problemas les afectan. ¿Cómo nos sentiríamos si en nuestro trabajo amenazaran con no pagarnos? Seguro que mi rendimiento bajaría, el concepto de trabajo está, desde la invención del capitalismo monetarista, directamente relacionada con el recibimiento de una cantidad de dinero a cambio.

No es sólo el caso del Valencia. Por poner el último ejemplo que recuerdo, Thierry Henry. El francés mantenía el año pasado que el hecho de no ver a su hija por una rotura matrimonial le afectaba en su rendimiento deportivo. ¿Tiene algo que ver? Más o menos, pero algo debe afectar.

Se trata de un debate que pocas veces aflora y en menos ocasiones aún se tiene en cuenta por su dificultad para medirlo. Pero tengo pocas dudas de que, en fútbol no todo es público, lo privado importa.

P.D.: Este fin de semana me voy a practicar otra de mis grandes pasiones: el atletismo de fondo. 19 km. de montaña me esperan el domingo. ¡Nos vemos el lunes!