lunes, 18 de octubre de 2010
Demérito del Valencia
Es por ello que el sábado, cuando escuchaba los comentarios de la gente que me rodeaba, no pude evitar sentir una sensación parecida a aquellas derrotas que, entre tanta victoria, parecen ya muy lejanas. '¡Oh, Xavi!', gritaba el público que en la primera parte se cagaba en él, Messi y quien hiciera falta.
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lunes, 20 de septiembre de 2010
Fuera de casa
El Barça sufría, pero la estrategia, ay la estrategia tan despreciada en ocasiones, cambió el partido. Tras el gol, el Atleti se anarquizó, se olvidó de los marcajes y de fijar a Xavi, Iniesta y Busquets. Un regalo para el Barça, que pudo golear de no ser por la falta de puntería y las paradas de De Gea, un portero alto y ágil, cualidades normalmente incompatibles.
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viernes, 17 de septiembre de 2010
Ganar fuera como reto
lunes, 29 de marzo de 2010
El Madrid y el cerebro humano
El Madrid debe funcionar como el cerebro. Es un equipo al que parece motivarle asomarse al precipicio.
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domingo, 14 de marzo de 2010
Anatomía de un instante
En su libro sobre el 23-F, Javier Cercás (re)escribe sin miedos ni tabúes lo que ocurrió aquellas horas en las que la entonces débil democracia española pasó su prueba de fuego.
Sin querer entrar en comparaciones, también el Barça pasó una prueba de fuego este fin de semana contra el Valencia. Y el partido también tuvo un instante clave, del que se puede escribir una anatomía. Corría el minuto 42 cuando Albelda se llevó la mano a los isquiotibiales. El 4 valencianista salía de una lesión, pero Emery, sabedor de que al Barça se le ahoga en el centro del campo, apostó por él.
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jueves, 7 de enero de 2010
2010 llega cargado de sorpresas
Vamos por partes, y empecemos por la Liga, donde fines de semana como el anterior no son nada comunes en España. Dos equipos que siguen estrategias opuestas para conseguir sus objetivos como el Villarreal y el Osasuna sorprendieron a los dos grandes.
Especialmente significativo es lo de los castellonenses, que consiguieron por primera vez en mucho tiempo que el espectador viera un partido del Barça y disfrutara con el equipo contrario. No son los primeros a los que la presión bien arriba les funciona para torpedear la salida de pelota de los de Guardiola, pero que tras recuperar la pelota fueran capaces de tutear al Barça en el Camp Nou sí es novedoso, noticioso y significativo.
Más allá del color de cada uno, me parece muy sano para la competición que cosas como ésta o la de El Sadar se den de vez en cuando, e incluso me encantaría que sucedieran más a menudo. Y es que el ‘bailar pegados’ en que se ha convertido la Liga sólo es beneficioso para los grandes. Personalmente prefiero esos bailes populares de plaza en los que puede participar todo aquel que quiera.
La Copa
En la Copa hay muchas cosas a destacar. Siguiendo con el orden cronológico, el Camp Nou volvió a ver pinchar a su equipo. El pequeño bache azulgrana tiene mucho que ver con la falta de profundidad de la p
Faltan ya adjetivos para describir la situación del Atlético. Vergüenza, decepción, cansancio… son palabras que ya deben sobrar al aficionado colchonero de a pie. Hay muchos análisis y poco espacio, pero cuando el esperpento es tan grande no valen medias tintas. Quique puede tener parte de culpa, los jugadores indudablemente forman parte de este pastel amargo, pero la inutilidad de la directiva para crear un proyecto consistente, estable y duradero parece crónica y no parece creíble que se pueda dar la vuelta a la situación.
Por último, hace poco hablábamos del Valencia y de los trenes perdidos. Hay que volver con la misma argumentación. Sorprende que estén tirando las opciones de hacer algo grande en la estación Mestalla. Siendo la vuelta en Coruña, puede pasar de todo.
Y no se puede cerrar este rápido repaso al fútbol español sin hablar del Mallorca, que pasa por un momento especialmente dulce y ha rebasado al Sevilla en el cuarto puesto de la clasificación. Como en el caso del Valencia, y en este caso con menos aún que perder, tiene un tren hacia el mundo de los sueños este próximo fin de semana. La parada, Chamartín. El destino, quien sabe.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Trenes perdidos y perfiles bajos
Y el tren pasó por Valencia sin pararse. Una lástima para
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viernes, 11 de diciembre de 2009
El Valencia, ante su gran día
El Valencia luchará mañana por ampliar el cupo de aspirantes a la Liga. Si gana igualará a puntos con el segundo, el Madrid, y podrá gritar al mundo que vuelve a aspirar a ser grande. Si pierde volverán los fantasmas que cada noche se pasean por el casco antiguo de la capital del Turia. Que si irregularidad, que si Emery, que si problemas económicos y accionistas... Todo vale para la exigente afición che cuando se trata de destruir a su propio equipo.
Pero no tiene porqué pasar. El Valencia de este año es un buen engranaje al que sólo le falta un poco de '3 en 1' para fluir a la perfección. Con Villa como hombre gol y con los distintos pero para nada incompatibles Silva y Mata como escuderos, los de Emery adolecen de un cerebro que mueva al equipo. Quizá por ello se encuentran mejor fuera de casa, donde pueden cerrarse un poco más y esperar los errores del rival a la contra. Así ha conseguido 18 de los 28 puntos que tiene en la clasificación.
No obstante, ser aspirante al título requiere dar un salto adelante. Es necesario que el Valencia tome la iniciativa y se decida a buscar a la dama. Esperar a que ella se fije en ti sirve para jugar la Europa League, pero no para ir más allá. Hay que buscarla y dominarla para aspirar a ella, porque se trata de una musa a la que cuesta convencer.
Para ello la oportunidad es única. Seguro que el sábado Mestalla no será ese estadio frío y distante de los últimos tiempos, sino todo lo contrario. El campo gritará y animará como no se recuerda, porque si algo tienen los aficionados valencianistas son ganas de que su equipo haga algo grande. Son demasiados los fiascos y muy normales las pitadas.
La oportunidad es única porque el rival llega tocado. Sin Kaká y sin Cristiano, el Madrid se refugiará en lo poco que le queda: aguantar con un centro del campo fuerte y encomendarse a la virgen de Higuaín o buscar el milagro francés de Lourdes si a Benzema se le ocurre aparecer. Es por ello que no hay que dar el paso adelante convencidos de que ganar pasa por llevar la iniciativa.
Con el Sevilla pasando sus peores dudas y llegando sin gasolina a las vacaciones de Navidad, la alternativa pasa por la montaña rusa de Valencia. Si Emery consigue controlarla y harmonizarla, la dama -que más que la Liga es la dignidad- puede volver a levante.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Renovarse o morir
Todo aficionado al futbol se ha planteado alguna vez si realmente no será fácil dirigir a un gran equipo: grandes futbolistas, excelente cuerpo técnico, presupuesto envidiable….Parece fácil. Pero quizás no lo sea tanto si tenemos en cuenta el enorme historial de técnicos que atesoran los grandes clubs a lo largo de la historia.
Algunos cayeron por falta de tiempo para implantar sus métodos, pero bien es sabido que el futbol es generalmente un espectáculo poco paciente. Otros quizás sucumbieron ante la presión de los medios y de las masas que estos clubs arrastran. Y por último, y quizás en este grupo será donde encontramos al mayor número de técnicos fallidos, encontramos a aquellos que no supieron adaptarse al medio en que se encontraban. No supieron renovarse o, simplemente, creyeron estar por encima de las personas que les rodeaban.
El futbol no deja de ser un deporte con matices prehistóricas: el que no se adapta al medio que le rodea no sobrevive. Dos claros ejemplos los encontramos en las figuras de Sir Alex Ferguson y Arsène Wenger, técnicos del Manchester United i del Arsenal respectivamente.
El primero nos ofrece cada año una auténtica lección de cómo reinventarse y sobrevivir en un mundo que no se para por nadie. Al frente del United desde el año 1986, Ferguson consigue renovar cada año las ilusiones de los aficionados reds y llenar de gloria las tardes y noches del Teatro de los sueños.
Aunque en su contrastada carrera como entrenador ha debido afrontar situaciones incómodas, cada año consigue sobreponerse y adaptarse a la nueva situación que debe afrontar. Su último gran logro: hacer olvidar a Cristiano Ronaldo y, al mismo tiempo, convertir al Manchester United en uno de los pocos equipos económicamente saneados del siglo XXI.
Muchos se preguntaron porque Sir Alex Ferguson no aprovechaba la enorme inyección económica que el Madrid había dejado en las arcas del United para crear un nuevo equipo de ensueño. La respuesta del galés ha sido construir bajo mínimos un equipo sólido y solvente que a día de hoy lidera la Premier League, encabeza su grupo en Europa y, por si todo esto fuera poco, muestra un presupuesto con déficit cero. Así, tan solo con la adquisición de jugadores como Owen o Valencia y sobretodo, adaptándose a la nueva situación que debía afrontar, Ferguson ha conseguido que la larga sombra de Cristiano Ronaldo no siga planeando sobre su equipo.
Mención aparte merece Arsène Wenger, entrenador del Arsenal desde 1996. El francés lideró una de las etapas más gloriosas del club gunner donde jugadores como Thierry Henry, Robert Pirès o Denis Bergkamp brillaron con luz propia. Así, un desconocido Arsène Wenger construyó un equipo que lideró el campeonato local durante algunos años con una brillantez digna del mejor Liverpool de los 80.
Una vez el ciclo de estos jugadores llegó a su fin en el club londinense, era lógico pensar que la etapa dorada de Wenger como entrenador del club londinense también tocaría su fin. Pero ha resultado ser todo lo contrario. Con una filosofía innovadora que se basa en dar oportunidades a jóvenes promesas y convertirlos en grandes jugadores a base de curtirlos en grandes batallas, Arsène Wenger ha conseguido mantener al Arsenal en primera línea tanto en Inglaterra como en Europa. Y no solo eso, el juego de los jóvenes cañoneros enamora por su brillantez. Gracias al empeño de este entrenador francés hemos visto brillar a jugadores como Cesc Fábregas, Emmanuel Adebayor o Robin van Persie, consagrados hoy como estrellas mundiales.
En definitiva, nos encontramos ante los dos entrenadores más longevos del campeonato inglés y posiblemente seguirán en sus banquillos muchos años más. Sus diferencias podrán ser muchas pero comparten un rasgo en común: mantener una base de trabajo propia pero reciclar su filosofía con el paso del tiempo.
Guillem Prera
lunes, 13 de abril de 2009
Y es que la carrera de Zigic es así. Ganarse el pan de prestado para tratar de triunfar en un grande dond
e no se confía en él. Pareciera que está cómodo estando de paso, que sus 202 centímetros le dan una concepción de estabilidad distinta a la mayoría de mortales. El último argumento para justificar sus goles y actuaciones en Santander es que es un delantero que, por sus características, no tiene sitio en un grande.El fútbol postracional suele inventar este tipo de argumentos para justificar -siempre esta maldita palabra, siempre justificando- la muerte de los especialistas. Tal y como, según Valdano, el doble pivote ha acabado con la figura del mediapunta, los sistemas de punta único han acabado con el '9' alto y corpulento. Y es que, ¿para qué un delantero que baje balones si no hay nadie a quien pueda favorecer su pelota peinada?, ¿para qué un delantero que remate de cabeza si los extremos también han pasado a mejor vida? Los especialistas se retroalimentan, se necesitan entre ellos para sobrevivir. Figo y Morientes seguro que lo saben.
En todo caso, Zigic ha recuperado su nivel goleador en el Sardinero. Diez goles en doce partidos y el Racing que un año más no sufrirá apuros de última hora. Zigic sigue en standby, a la espera de que un grande dé una oportunidad a los especialistas.
viernes, 27 de febrero de 2009
Lo privado importa
Se trata de un debate que pocas veces aflora y en menos ocasiones aún se tiene en cuenta por su dificultad para medirlo. Pero tengo pocas dudas de que, en fútbol no todo es público, lo privado importa.
P.D.: Este fin de semana me voy a practicar otra de mis grandes pasiones: el atletismo de fondo. 19 km. de montaña me esperan el domingo. ¡Nos vemos el lunes!