Mostrando entradas con la etiqueta valdano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valdano. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Pues vete, joder

Hace unos años uno de los mejores momentos de la semana era leer a Valdano en Marca. Su defensa del buen fútbol, de la dignidad y el gusto del buen futbolista, y de la humanidad en una profesión llevada a la irracionalidad total por el dinero me daban la sensación de estar ante la excepción positiva. Coherencia en fútbol, madre mía.

Si quedan excepciones, Valdano ya no es una de ellas. Su silencio ante la agresión de Mourinho a Pedro León no es nuevo. Hace tiempo que está plegado a los deseos de Florentino Pérez, que le contrata, supongo, para humanizarse. No se si lo consigue, pero que se come al Valdano poeta, lo tengo clarísimo.

La situación del argentino me parece comparable a la de Zapatero. Pocos pensamos que Valdano esté de acuerdo con estas agresiones, y no pienso que el Presidente del Gobierno comulgue con la reforma laboral que le han impuesto. Pues vete, joder.

lunes, 13 de abril de 2009

Poco se sabía de este tipo alto cuando llego a Santander. Los expertos en fútbol internacional podían recordar un gol a la Roma desde 30 metros jugando la UEFA con el Estrella Roja, pero su llegada, pese a estar acreditada por sus goles de sabor balcánico, despertaba como mínimo incógnitas. En temporadas anteriores, había triunfado en unos sitios y fracasado en otros como Francia, siempre cedido por el Estrella Roja.

Y es que la carrera de Zigic es así. Ganarse el pan de prestado para tratar de triunfar en un grande donde no se confía en él. Pareciera que está cómodo estando de paso, que sus 202 centímetros le dan una concepción de estabilidad distinta a la mayoría de mortales. El último argumento para justificar sus goles y actuaciones en Santander es que es un delantero que, por sus características, no tiene sitio en un grande.

El fútbol postracional suele inventar este tipo de argumentos para justificar -siempre esta maldita palabra, siempre justificando- la muerte de los especialistas. Tal y como, según Valdano, el doble pivote ha acabado con la figura del mediapunta, los sistemas de punta único han acabado con el '9' alto y corpulento. Y es que, ¿para qué un delantero que baje balones si no hay nadie a quien pueda favorecer su pelota peinada?, ¿para qué un delantero que remate de cabeza si los extremos también han pasado a mejor vida? Los especialistas se retroalimentan, se necesitan entre ellos para sobrevivir. Figo y Morientes seguro que lo saben.

En todo caso, Zigic ha recuperado su nivel goleador en el Sardinero. Diez goles en doce partidos y el Racing que un año más no sufrirá apuros de última hora. Zigic sigue en standby, a la espera de que un grande dé una oportunidad a los especialistas.

lunes, 23 de marzo de 2009

Más lejos está Neptuno


Decía el sábado Valdano en su columna semanal en el Marca que el Atlético, simplemente adelantando su línea defensiva 20 metros, había ganado mucho como equipo. Agregaba que los críticos estaban esperando un gol por un fallo de la defensa para criticar la táctica de Abel. Pues bien, ya está aquí. El primer gol de Aduriz es un error clamoroso de una defensa adelantada.

Ahora bien, como Valdano pienso que no es el momento de criticar una defensa atrevida, pensada para presionar bien arriba y recuperar en una zona suficientemente adelantada como para crear peligro sin necesidad de construir demasiado. Y es que el problema del Atlético no es defensivo sino de imaginación. Es un equipo falto de magia, de chispa, de alguien con calidad y criterio para mover un equipo grande -o que aspira a serlo-.

Banega tiene tanta calidad como cabeza, Maniche no pasa de ser un tipo luchador y a Raúl García le pesa un grande, y nunca será un constructor, le va bien ser el segundo de alguien. Así pues, al Atlético sólo le queda el suicidio, la locura, el éxtasis. Y a la heroica se le gana a los grandes, cuando el estadio está a reventar y la adrenalina de los cracks de arriba sube a niveles extras.

Contra equipos como el Mallorca, la tensión baja y el equipo se convierte en un equipito, con un centro del campo plano que hipoteca al resto de líneas. Se aleja la Champions para el Atleti, se acerca para un Villarreal que ganó con solvencia y jugando al fútbol. Aunque fútbol ahora mismo es sinónimo de Barça, los de Castellón, junto al Sevilla, el Madrid y el Málaga, demuestran que hay algo más allá de los cuatro corners del Camp Nou. Se divisa lejano, pero algo hay. Más lejos está Neptuno.