Poco se sabía de este tipo alto cuando llego a Santander. Los expertos en fútbol internacional podían recordar un gol a la Roma desde 30 metros jugando la UEFA con el Estrella Roja, pero su llegada, pese a estar acreditada por sus goles de sabor balcánico, despertaba como mínimo incógnitas. En temporadas anteriores, había triunfado en unos sitios y fracasado en otros como Francia, siempre cedido por el Estrella Roja.
Y es que la carrera de Zigic es así. Ganarse el pan de prestado para tratar de triunfar en un grande dond
e no se confía en él. Pareciera que está cómodo estando de paso, que sus 202 centímetros le dan una concepción de estabilidad distinta a la mayoría de mortales. El último argumento para justificar sus goles y actuaciones en Santander es que es un delantero que, por sus características, no tiene sitio en un grande.
El fútbol postracional suele inventar este tipo de argumentos para justificar -siempre esta maldita palabra, siempre justificando- la muerte de los especialistas. Tal y como, según Valdano, el doble pivote ha acabado con la figura del mediapunta, los sistemas de punta único han acabado con el '9' alto y corpulento. Y es que, ¿para qué un delantero que baje balones si no hay nadie a quien pueda favorecer su pelota peinada?, ¿para qué un delantero que remate de cabeza si los extremos también han pasado a mejor vida? Los especialistas se retroalimentan, se necesitan entre ellos para sobrevivir. Figo y Morientes seguro que lo saben.
En todo caso, Zigic ha recuperado su nivel goleador en el Sardinero. Diez goles en doce partidos y el Racing que un año más no sufrirá apuros de última hora. Zigic sigue en standby, a la espera de que un grande dé una oportunidad a los especialistas.
Y es que la carrera de Zigic es así. Ganarse el pan de prestado para tratar de triunfar en un grande dond
e no se confía en él. Pareciera que está cómodo estando de paso, que sus 202 centímetros le dan una concepción de estabilidad distinta a la mayoría de mortales. El último argumento para justificar sus goles y actuaciones en Santander es que es un delantero que, por sus características, no tiene sitio en un grande.El fútbol postracional suele inventar este tipo de argumentos para justificar -siempre esta maldita palabra, siempre justificando- la muerte de los especialistas. Tal y como, según Valdano, el doble pivote ha acabado con la figura del mediapunta, los sistemas de punta único han acabado con el '9' alto y corpulento. Y es que, ¿para qué un delantero que baje balones si no hay nadie a quien pueda favorecer su pelota peinada?, ¿para qué un delantero que remate de cabeza si los extremos también han pasado a mejor vida? Los especialistas se retroalimentan, se necesitan entre ellos para sobrevivir. Figo y Morientes seguro que lo saben.
En todo caso, Zigic ha recuperado su nivel goleador en el Sardinero. Diez goles en doce partidos y el Racing que un año más no sufrirá apuros de última hora. Zigic sigue en standby, a la espera de que un grande dé una oportunidad a los especialistas.