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domingo, 21 de marzo de 2010

Empezar con Benítez, acabar con Messi

El tiempo no acompañaba, pero Barcelona llenó los bares para asistir a otra clase magistral de Messi. La verdad, la lluvia a estas alturas ya no engaña. Es de soñadores pensar que una nube de media tabla pueda aguar la fiesta a Barça o Madrid, dos equipos que por vías distintas se presumen prácticamente imbatibles. Los primeros gracias a un pequeño argentino que convierte en oro todo lo que toca, los segundos porque tiran de riñón como nadie cuando las rampas lo hacen necesario.

Y así, entre borrascas poco amenazantes y soles de primavera llegaremos al 9 de abril con todo por decidir. El cielo se cerrará y las espadas estarán en todo lo alto. Madrid será la sede de la primera de las dos finales que se disputarán este año en el Bernabeu, y los locales querrán aprovechar la única en que tomarán parte.

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viernes, 19 de marzo de 2010

Una rivalidad de la época del Luddismo

Las rivalidades históricas y tantas veces irracionales son las que hacen del fútbol el deporte rey. Una amalgama de colores que representan historias, unas más ciertas y otras ciertamente místicas, y sobre todo sentimientos. No obstante, cuando el sentimiento ciega la razón, el resultado siempre es desastroso.

Por eso, ante los bastardos que piensan que abriendo la cabeza a un hincha rival hacen bien a su equipo, siempre me gusta recordar la frase que dijo Jock Stein, seleccionador escocés: “Tenemos la mejor hinchada del mundo, pero nunca he visto a un hincha marcar un gol”.

Pero vayamos a lo positivo, de lo negativo siempre habrá tiempo para hablar. Este sábado se enfrentan en Old Trafford dos de los equipos con más solera e historia común de la Premier League: Manchester United y Liverpool.

Se trata de los dos equipos que, con permiso del decano Everton y de los ‘nuevos burgueses’ Chelsea y Arsenal, han dominado la Premier, sometiéndose el uno al otro en distintas décadas.

Cuentan las crónicas que la rivalidad entre los clubes nace de cierto odio entre ambas ciudades.

Eran los años de la Revolución Industrial, del proletario sufrido y el burgués sometedor, y Manchester se erigía como el gran referente fabril de Inglaterra. No obstante, todas las materias primeras tenían que pasar por el puerto de Liverpool para llegar a Manchester.

Cansados de ver pasar las materias con las que se desarrollaba la ciudad vecina, las autoridades de Liverpool decidieron imponer una tasa a todos los productos que desembarcaban en el puerto, causando importantes gastos a Manchester.

Esta rivalidad económica, es decir, de élites, entre dos ciudades bulliciosas cuyos habitantes suficiente hacían con sobrevivir se trasladó con el tiempo a los terrenos de juego, más por el derrumbe del Everton, histórico rival del Liverpool, que por ese pasado de barcos llenos de máquinas de la época del Capitan Ludd.

Mañana ambos volverán a enfrentarse en un interesantísimo duelo con objetivos diferentes. El Liverpool por la Champions y el United por la Liga se verán las caras en un interesante duelo que en las últimas temporadas han dominado los de Benítez, especialistas en ganar a los grandes y tirar ligas en campos de segundo nivel.

En liza, también, los dos mejores goleadores de Inglaterra. Rooney, pichichi y aspirante a la Bota de Oro, y Torres, el futbolista que más goles marca en menos minutos.

Postdata: la reflexión del principio iba por Francia, donde grupos rivales de aficionados del PSG se han enfrentado, provocando un muerto. Los fascistas de las Kop y los nuevos franceses procedentes del fallido ascensor social de los Autevil han llegado demasiado lejos.

lunes, 18 de enero de 2010

Caparrós y Benítez

Como casi todo en la vida, plantear los partidos en función de la estrategia del rival tiene dos caras. Unos pensarán que quien lo hace es un cobarde, otros que es más listo que nadie. Seguramente dependerá de los resultados que consiga el estratega en cuestión el que se le mire con mejores o peores ojos.

Este fin de semana hemos visto las dos caras de la misma moneda.

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El azar escoge al Liverpool

Corría el minuto 88, eran casi las 22.30 de la noche, y en Birmingham nevaba. Bajo el temporal, el Aston Villa encerraba al Liverpool en su área, amenazando el empate a cero que el tiempo y la falta de fútbol habían impedido romper.

Pero –¡ay!-, una diagonal de Benaoyun desde la derecha, una pelota perdida, un balón rebotado que cae en las botas de Torres. Gol. El Liverpool se mete en la lucha por la Champions, recupera parte de la dignidad perdida y encuentra una razón para seguir luchando hasta final de temporada.

¿Azar? Voltaire decía que ésta es una palabra vacía de sentido, que nada puede existir sin causa. Muy cierto, si la espectacular nevada -¡que estampa tan preciosa!- no hubiera dificultado el juego, o si el Liverpool no hubiera aguantado las acometidas de los villanos, esa jugada azarosa no hubiera tenido sentido.

El Liverpool no fue muy diferente del que hemos visto durante gran parte de la temporada. La titularidad de Aquilani, a la espera de que coja ritmo, aporta cierto equilibrio, da a sus compañeros la opción del pase atrás. Eso reduce las pérdidas estúpidas en el centro del campo y en cierto modo da más posesión, pero la circulación en pocos casos es mejor. Habrá que seguir su evolución, pero hay que dejar la razón y pasarse a la fe para creer que puede hacer olvidar a Xabi Alonso.

Y si no hubo juego, tampoco apareció la épica que históricamente caracteriza a los ‘reds’. Entendida como un conjunto de hechos gloriosos que merecen ser recordados, el Liverpool no hizo nada que se pareciera a la épica. Fue dominado cuando tenía la obligación de dominar y sólo una jugada afortunada le llevó a la victoria.

Pero es que Voltaire no es el único filósofo. Ha habido muchos otros. De la escuela milenaria china, por ejemplo, nos llega este proverbio: el momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.

El Liverpool sólo tiene que engancharse a la Premier ganando al Tottenham en el siguiente partido en Anfield. El azar le ha elegido.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La Premier League, al rojo vivo

Mientras en la Liga Española seguimos haciendo esfuerzos por convencernos de que la liga “no es de dos” a pesar de los últimos tropiezos de Sevilla y Valencia, en Inglaterra sigue creándose un abanico amplio de equipos que, si bien no son aspirantes claros al título, cada vez están cogiendo mas peso y suben el precio de la clasificación para la Champions League hasta límites sorprendentes.

Así, la Premier nos está mostrando dos aspirantes al título pero demasiadas alternativas como para pensar que todo el pescado está vendido.

El Chelsea ha dejado patente, un año más, su candidatura al título con un equipo muy sólido y con un juego cada vez más brillante. El gran momento de Drogba y la consistencia que Lampard, Ballack, Deco y Essien dan al centro del campo, juntamente con un Anelka que se siente de nuevo un futbolista importante hacen que los blues lideren la clasificación, pero no cabe olvidar que la pérdida de los jugadores africanos en enero puede suponer una losa para el equipo londinense.

Por su parte el Manchester United sigue dando que hablar a pesar de la venta de Cristiano Ronaldo. Ferguson ha logrado “reinventar” el United otorgando el peso del equipo a un Rooney que está mostrando de nuevo su mejor cara.

Un peldaño por debajo encontramos al Arsenal, que está supliendo la falta de un delantero centro con una acumulación de “jugones” que está resultando muy positiva para los gunners. De la mano de Cesc Fábregas y con un Arshavin en plan estelar, el Arsenal deposita cada vez con más fuerza su candidatura sobre la mesa. La verdad es que me sorprende la facilidad que equipos como el Barça dieron a Arséne Wenger para llevarse al genio ruso, que cada vez más está demostrando el gran futbolista que lleva dentro.

Pero no acaba todo aquí ya que tras estos tres equipos encontramos otros cuatro que pueden dar la sorpresa en cualquier momento. El Liverpool sigue dándonos una imagen de equipo dubitativo pero la calidad de jugadores como Torres o Gerrard debe dar sus frutos en cualquier momento. Además, el hecho de estar eliminados de la máxima competición continental puede hacer que centren toda su frustración en la Premier.

Por otro lado encontramos al Aston Villa, un equipo compacto que sabe a lo que juega. Cuenta con una defensa sólida liderada por el español Cuéllar, un centro del campo que aporta más consistencia si cabe al equipo y una enorme calidad arriba con jugadores como Ashley Young, Agbonlahor o viejos rockeros como Heskey o Carew. La pasada jornada se afianzó en la zona de champions ganando 0-1 en la cancha del United.

Por último encontramos los dos últimos aspirantes que no son otros que el Tottenham y el Manchester City. Los spurs han superado todas las dificultades de los últimos años y con jugadores como Robbie Keane, Defoe, Lennon o Huddleston están dando mucho que hablar. Además están haciendo de White Hart Lane un estadio prácticamente infranqueable.

Por su parte el City sigue mostrando alternativamente su mejor y su peor cara. La calidad de sus jugadores es incuestionable pero no acaban de lograr quitarse la etiqueta de “hermano menor del United”. Además, la baja de jugadores como Adebayor o Touré puede afectarles pero no hay que descartar nada. Nunca se puede despreciar un equipo que cuenta con jugadores como Tévez, Barry, Ireland, Bellamy o Robinho, y en el momento en que se quiten el complejo de equipo pequeño pueden cerrar muchas bocas.

Con todo, y teniendo en cuenta que las fechas navideñas nos brindan algunas jornadas inglesas, las próximas semanas pueden ser determinantes para el campeonato inglés.

GUILLEM PRERA

lunes, 2 de noviembre de 2009

Errores, no error

Hay una frase que yo atribuyo a Juan 'Carnicero' López, aquel defensa que causó estragos en los 90 jugando con el Atleti. Dice que un defensa debe ser feo, para así asustar a los delanteros. Y bruto, cabría añadir. Hasta la irrupción de Beckenbauer, ese era el prototipo de defensa; un antihéroe cuya función era destruir lo que los ídolos trataban de crear. El alemán fue el promotor de una saga de centrales que han hecho carrera a base de ser los primeros en crear. Se distinguen por ser tipos elegantes, que conducen con la cabeza bien alta. Koeman, Baresi, Blanc... y Márquez.

X. Prera


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jueves, 29 de octubre de 2009

A los ingleses sí les va “irse de copas”

Todavía recuerdo con muchísima nostalgia aquellas noches de futbol en que las demás competiciones quedaban paralizadas para dar paso a la Copa del Rey. Aquellas noches en que todos los equipos de nuestro país nos brindaban épicas remontadas, grandes goleadas, partidos de enorme intensidad. En definitiva, la Copa era sinónimo de puro espectáculo.

Ahora todo esto ha desaparecido y las semanas en que la Copa del Rey toma las riendas del calendario han pasado a contener una especie de encuentros molestos, que pocos clubs desearían jugar. Durante esta semana hemos podido ver infinitud de gradas vacías, partidos desaguisados y sobretodo, jugadores sin sentimiento y faltos del carisma que merece esta competición.

Pero hay que ser justos y admitir que no todos los equipos se toman esta competición con la misma vergonzosa falta de interés ya que los conocidos como “equipos modestos” se dejan la vida en dicha competición. Quizás sea por intentar encontrar una plaza europea mediante esta competición o para recibir la visita de un grande y salvar el presupuesto de la temporada con la taquilla de tan señalado encuentro, pero la intensidad y la motivación que muestran en los partidos es encomiable.

Y dicho todo, y vista la falta de intensidad que muestran los equipos grandes, ¿por qué tienen tanto interés en que se mantenga este aborrecedor formato de competición? ¿por qué presionan a la federación para que se mantengan estas eliminatorias a doble partido? ¿no se creen capaces de eliminar a un equipo de segunda B en un solo partido? La verdad es que cualquier respuesta que se me ocurre me huele a miedo y no me convence, sinceramente.

En semanas como esta siento cierta envidia hacia las demás competiciones europeas y en especial hacia la copa inglesa. Cualquier partido que haya podido ver de la copa inglesa superaba con creces la intensidad mostrada por nuestros equipos y por descontado, el espectáculo era infinitamente mejor. Y quizás sea porque el formato invita muchísimo mas a ello.

Yo pienso que una copa a partido único y con sorteo de campo seria la mejor fórmula para llenar las gradas y para dejar de aburrirnos con los partidos de copa. Por no hablar de que también seria lo más justo, ya que eliminatorias a doble partido y jugando el partido de vuelta en el campo del “grande” me parece una faena para todo equipo humilde que aspire a algo en dicha competición.

Así, quizás mientras nuestra “enorme” federación de fútbol mantenga el formato de Copa del Rey que tenemos hoy en día seguirá teniendo el apoyo y los votos de los presidentes de los clubs de Primera División; pero los aficionados seguiremos bostezando en las gradas de campos vacíos y sin ilusión.

Y por otro lado, la UEFA y su presidente Platini podrían empezar a plantearse que el premio por ganar la Copa fuera una plaza en la Champions League. Solo es una sugerencia.

PD: La eliminatoria entre el Arsenal y el Liverpool fue una gozada y por el Arsenal jugaron Vela, Ramsey, Bentdner, Fran Mérida, etc. Aunque se hagan rotaciones también se puede jugar con intensidad…si se quiere.

GUILLEM PRERA MENERO

martes, 27 de octubre de 2009

Cada uno en su sitio

“De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad”, dice el camarada Johnny en ‘El sueño más dulce’, de la Nobel en Literatura Doris Lessing. El viejo dicho comunista se adapta perfectamente al fin de semana futbolístico.

En resumen: el Barça vuelve a la excelencia, y hay que exigirle que siga en ella mientras las lesiones le respeten mientras el Madrid sigue instalado en una peligrosa mediocridad de la que sólo puede sacarle Ronaldo a base de goles. Por detrás, pinchazo del Sevilla, el Villarreal que estrena su casillero de victorias y el Atleti que ha llegado al límite del ridículo.

El espectáculo paralelo que siempre son las gradas de un estadio da a entender las claves de la jornada. En el Camp Nou volvió la ola, sinónimo de alegría y victoria. Como si de una final se tratara celebraron el empate en el Molinón, y no es para menos comparando presupuestos. Estas dos manifestaciones de alegría contrastan con el bochornoso espectáculo vivido en el Calderón, con intento de asalto al palco y resacosa visita de unos ultras que se creen protagonistas de una historia en la que son un mal actor secundario.

Siempre he pensado que ser del Atleti tenía cierta gracia por aquello de pupas y de identificarte con el teórico débil. Ahora entiendo que no, que debe ser muy duro aceptar que tu equipo es capaz de no ganar contra nueve y que encima lo analices y te parezca justo. Un cronista definía ayer al club de Manzanares como contracultural. El futbol les regaló una oportunidad de reconciliarse con la afición pero la desecharon con su desidia y falta de ansia. Ellos sabrán lo que hacen.

Siguiendo con la historia de las gradas, no se puede dejar pasar la oportunidad de fijarse en Anfield Road. Manifestación prepartido, cachondeo masivo en forma de bolas de playa durante el mismo y sensación de que la agonía de Benítez durará unas semanas más. Nadie duda de que el Liverpool puede ganarle al United, pero el 2-0 de ayer no debe llevar a engaño: lo que anteayer nos parecía una plantilla mediocre lo sigue siendo, por muy bueno que sea Torres.

En fin, pasada la jornada nueve queda la sensación de que las cosas están en su sitio. El Barça vuelve a ser el Barça, el Madrid demuestra su poco fútbol y su dependencia de los cracks con pegada, el Atleti que sigue sin entenderse a si mismo y el Villarreal que coge aire para tratar de salir de una situación que no merecía. De cada uno según su capacidad.

X. Prera

lunes, 5 de octubre de 2009

El equipo que acaba al partido

El gol es al fútbol, según Eduardo Galeano, lo que el orgasmo al sexo. La mejor parte. Llámenme conformista, pero en mi caso es suficiente la sorpresa para emocionarme. Y es que el gol suele ser consecuencia directa de la sorpresa. Un marcaje bien tirado, una superioridad convertida en pared, un lateral doblando al extremo -el ejemplo perfecto, el primer gol del Sevilla-. Me encantan esas acciones que se enseñan en las escuelas de fútbol y que no todos son capaces de aplicar en un partido de alta competición.

Precisamente por eso me aburrió el partido entre el Chelsea y el Liverpool. Especialmente el de Rafa Benítez fue un equipo previsible, y eso que tanto yo como todos los que seguimos el partido en un pub gracienc íbamos predispuestos a sorprendernos con poco...

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lunes, 17 de agosto de 2009

El fútbol no premia al arte

Pocas novedades en el primer fin de semana Premier. O muchas, según se mire. Si nos fijamos en el llamado 'top 4', pocas. El Manchester resuelve con más o menos problemas, el Liverpool sigue siendo irregular e impredecible, el Chelsea resuelve con más problemas que menos y el Arsenal enamora hasta Navidad.

Si hay algo que me ha hecho recordar que esto del fútbol es bastante injusto ha sido la goleada de los de Wenger ante el Everton en Goodison Park. Sobre todo, comparándolo con las cortas victorias de United y Chelsea en casa. Es decir, el Arsenal juega bien al fútbol y le mete seis al Everton fuera de casa y su victoria 'sólo' vale tres puntos, los mismos que los pírricos triunfos de los dos grandes más grandes en casa y frente a dos firmes candidatos al descenso.

La equidad no es una caracterísica del fútbol. Tampoco la racionalidad, lo hemos dicho muchas veces. A Wenger y sus niños les queda la ilusión de saberse admirados, pero también la amargura de comprobar que, un año más, el premio al arte es el mismo que el que se concede al conformismo cuando la pelota entra. Cuando el fútbol no premia al arte, debemos premiarlo los aficionados.

Este mi pequeño homenaje a un equipo que antes del Mundial debería estar lamentándose porque por primera vez en muchos años no jugará la Champions 2010-2011. Si Wenger no lo remedia.

martes, 14 de abril de 2009

Monumento a la intensidad

Apuraba mi cerveza belga pensando en lo que escribiría. Lo tenía todo pensado. Que si a estas alturas de temporada es muy difícil hacer dos esfuerzos para remontar, que bastante había hecho el Liverpool sin Gerrard, que vaya reacción del Chelsea. Nada de eso vale ya para nada. Sólo me puedo quedar con el inigualable homenaje a la intensidad que he visto.

Eran las 21.20 y me aburría en mi sofá. Ni Bayern ni Barça querían darme el gusto de estar un rato en casa disfrutando de buen fútbol tras un largo día de trabajo. Intentaba ver el Chelsea-Liverpool por internet sin resultados. A la media parte, ¡zas! Me he levantado, he cogido mi bicicleta y he ido a buscar el pub más cercano.

He llegado justo para ver empezar la segunda parte y para comprobar que tendría que estar de pie y que el Barça tenía preferencia. Quizás no importe, he pensado. Tenía razón. He aguantado que Reina se metiera el primero pensando que a los reds igual les valía con dos, me he resignado con el golazo de Alex pensando que la potencia del chut se merecía mi perdón y he estado a punto de irme con el pase de la muerte y la rubrica de Lampard.

Minuto 75, ni Benítez cree ya y saca a N'Dog por Torres. Alguien, quizás Carragher, se acuerda de Hillsborough. De los 96 muertos, de tantos recuerdos, de qué el fútbol sólo vale la pena si se llega al vestuario sucio y sudado. Chuta Leiva y Essien se lo mete en propia puerta. ¡Gol! Parecía que todos eran culés, pero el bar salta. Lo celebramos y apuro mi pinta. Vaya huevos, pienso. 'Come on, boys', grita un red a mi izquieda. Centra Riera y lo que parecía imposible es realidad. Es fútbol y es posible. Aparece Kuyt, un tipo trabajador y trágico, muy digno de llevar la camiseta que lleva. Gol, sólo falta uno.

Y Lampard me hace el último regalo de la noche. Iba con el Liverpool, la verdad. Pero... ¿qué importa algo tan inmaterial como el nacionalismo cuando el fútbol se juega a ese ritmo? Nada, me da igual. Me marcho del bar y oigo gritos. Essien saca un balón bajo palos. Quedan dos minutos: ¿me voy o me quedo? Me voy, más por miedo de que el síndrome de Stendhal vuelva a apoderarse de mi cuerpo que por deseo de llegar a casa.

Sólo Carragher, y por un instante, se ha acordado hoy de Hillsborough. No ha habido tiempo. Mañana lo habrá. Hoy sólo podemos dar las gracias a los dos. Gracias por este monumento a la intensidad, por haber convertido una aburrida noche en el sofá en una segunda parte de pintas, goles, idas y venidas. Gracias.

sábado, 14 de marzo de 2009

Arrebato obrero

Consciente de que tiene las de perder en la mayoría de ocasiones, la clase obrera funciona a base de arrebatos desacomplejados ante los abusos del capital. Así fue la victoria del Liverpool frente al Manchester, un triunfo de la dignidad, de lo humano frente a la máquina apisonadora de Ferguson.

Consciente de que la guerra está perdida, el Liverpool salió a todas. Poco a poco se fue adueñando del partido hasta que ¡zas!, en un penalty tan inocente como discutible -no había ninguna opción de que Park llegara a la pelota- se vio con 1-0. Sin haber hecho mucho, el United había enchufado el primero y, con ello, la apisonadora. En los cinco minutos siguientes, los diablos empujaron como sólo pueden hacerlo ellos para tratar de matar la Premier.

Fue en ese momento, ante la dificultad, cuando el Liverpool humanizó el fútbol. Con dos arrebatos propios de quien se sabe inferior a largo plazo pero que se siente fuerte empató. Torres y Gerrard fueron el ejemplo de que el trabajo y el esfuerzo son útiles frente a quien todo lo puede. El madrileño luchó por un balón imposible -para el resto del mundo menos para él, que se lo digan a Pepe o a Lahm en la final de la Euro- y Gerrard rebañó una pelota que que Evra le hiciera penalti.

A partir de ahí todo fue más fácil para los 'reds', especialistas en perder batallas a largo plazo pero capaces de todo en un forcejeo puntual. Seguramente el United ganará esta liga gracias a la profundida de su plantilla, pero el Liverpool suma de tres en tres ante los grandes. ¿Un aviso para un posible cruce en la Champions?

miércoles, 4 de marzo de 2009

El sentido colectivo y el talento

El sábado pasado sufrí. Sufrí viendo el soporífero partido del Liverpool, que perdió con el Boro por 2-0. Aunque ayer ganó al Sunderland por este mismo resultado, la derrota ante los de Southgate condenó a los 'reds' a luchar por la segunda plaza con el Chelsea.

Del partido me disgustaron especialmente Babel, N'Dog y El Zhar. Seguramente son futbolistas que en unos años, si les van bien las cosas, pueden ser importantes en el panorama mundial y a los que seguro hay que darles oportunidades. Ahora bien, no hay nada que me moleste más viendo fútbol que jugadores sin ningún sentido colectivo.

Babel y El Zhar, ambos titulares, no dieron pie con bola. Cada balón que recibían encaraban a los rivales de manera automática, sin mirar a su alrededor e incapaces de juzgar si a su equipo le convenían en aquel momento sus gambetas. El Liverpool era el sábado un equipo cansada, gris, anodino, que lo último que necesitaba era perder balones tontos que pudieran acabar en contras de Downing o Tuncay.

¿Cómo puede ser que futbolistas que fichan por equipos como el Liverpool sean tan limitados tácticamente? Ojo, no estoy pidiendo racanería futbolística, sino jugadores que más allá de saber regatear sepan cuando han de hacerlo. Eso es sentido colectivo y es lo que le sobra a su capitán, Gerrard. Bien harían en mirarse en él.

Y es que sentido colectivo no debería estar reñido con arte y calidad individual. Ambos atributos deberían combinarse para crear futbolistas de verdad, no magos irracionales o camiones sin talento. Pienso que esto es cuestión de escuelas, de maneras de enseñar, pero también actitud individual, puesto que sinó, ¿cómo se entiende que un tipo como Babel, proveniente de la mejor escuela colectiva del mundo, sea tan anárquico e individualista?

domingo, 22 de febrero de 2009

Newton, el Barça y el Liverpool

A finales del siglo XVII, Isaac Newton inventó la ley de la gravedad, que viene a decir para la gente de letras que 'todo lo que sube, baja'. Este es un principio aplicable casi con infalibilidad a la vida y al fútbol. Era prácticamente imposible que el Barça rindiera al nivel que lo ha hecho durante gran parte de la primera vuelta. Y con esto no quiero contribuir a la campaña alarmista que han iniciado muchos madridistas. Simplemente quiero constatar que Newton no se equivocaba nunca con los objetos con masa y pocas veces en su aplicación a la realidad.

Otros que están de capa caída en las últimas semanas son el Liverpool. Sin Gerrard se han venido ligeramente abajo y han empatado cuatro de sus últimos seis partidos contra equipos de la zona media (Stoke, Wigan, Everton y City). He encontrado ciertos paralelismos –salvando grandes distancias- entre Barcelona y Liverpool.

Ambos empezaron bien la temporada, siendo líderes y aprovechando la debilidad –más agudizada en el caso del Madrid- de sus rivales. El Manchester ha despertado a tiempo y ha remontado gracias a los tropiezos de los ‘reds’, reyes del empate en los últimos tiempos.

Ambos empiezan a pagar sus ‘excesos’ de su fantástico inicio de temporada. Lesiones (Gerrard, Torres hace un tiempo, Iniesta o Abidal), pérdida de puntos, bajón en el juego, etc. El caso del Liverpool es más grave, pues está siete puntos por detrás y no por delante, como los catalanes. Siete, uno arriba y otro abajo, pero siete.

Los dos están pagando la burrada de partidos que llevan a sus espaldas sus mejores hombres. Jugadores que ganaron la Eurocopa, que la disputaron, otros que estuvieron en Pekín con sus selecciones, etc. Y eso se paga de mitad temporada hacia adelante. O bien en forma de lesiones (Torres, Iniesta), o bien con un descenso en las prestaciones (Messi, aunque darle por muerto sería de estúpidos).

Por último, ambos se disputarán ‘su’ temporada contra el Madrid. Unos en Champions, otros en Liga. Es curioso, pero los números y los hechos son muchas veces caprichosos. Y ya sabéis, todo lo que sube, baja. Y al Madrid no le queda mucho para llegar a la cima.