Ayer estuve paseando por el parque de la Ciutadella con motivo de la Fira de la Terra. Por si a alguien le interesa, había cosas que estaban muy bien, otras no tanto y también había muchas 'frikeces'. Entre ellas, unos tipos que me propusieron apadrinar la plantada de árboles con 3.000 euros y que me aseguraban que, con la madera que sacarían cuando se hicieran grandes, me darían al menos 18.000. Obviamente no acepté.
Pensaba con una media sonrisa en lo que me había pasado cuando, ya en casa, leí que el Manchester había caído en los penaltis contra el Everton y que, por tanto, el Chelsea es el único inglés que opta al triplete. Y me acordé de Guus Hiddink, quizás el mejor ejemplo de rentabilidad. En este caso, rentabilidad real y no fictica, no como los amigos de los árboles.
Y es que tras echar de manera fulminante a Scolari, Abramovich por fin tomó una decisión sabia. El ruso pensó que a media temporada no era momento de iniciar un proyecto en serio y fichó para 'su' Chelsea al técnico que tiene el mejor porcentaje de éxito en la historia de la interinidad. Y es que Guus es un nómada, un apátrida. Seguramente tiene algo de judío, no en vano cuando entrenaba al Valencia mandó retirar una esvástica que los temidos Yomus ondeaban en la grada.
Hay dos anécdotas que se complementan y que explican bien el carácter del holandés. Es un gran conversador y le encanta el café, dos atributos que deberían ir siempre juntos. Ambos deben serle muy útiles, puesto que ponerse al día cuando llega a un país nuevo debe requerir buenas dosis de paciencia auditiva y buenas tazas de café. "¿Qué sabemos del Aston Villa?", preguntó a los capitanes del Chelsea hace semanas, reconociendo que no sabía mucho de los villanos. Ellos le explicaron, él escuchó y el Chelsea ganó.
La vida de Hiddink transcurre así, con la incertidumbre de no saber donde estará en unos meses pero con la certeza de que algo saldrá, mientras los directivos no pierdan la poca cordura que les queda. Y con estas ha llevado a los 'blues' a la final de la Cup, a las semis de la Champions y a optar -aunque remotamente- a la Premier. De paso, ha recuperado a Drogba para la causa, además de mejorar notablemente el rendimiento de Ballack y Lampard, que ahora parecen compatibles y todo.
El PSV, Holanda, Corea, Australia, Rusia y ahora el Chelsea de Abramovich. Hiddink como nadie sabe que en esto del fútbol hay que tener un amigo en cada puerto. Y sólo él tiene la fórmula para conseguirlo.
