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miércoles, 15 de septiembre de 2010

El Inter de Benítez

Para evitar que me llamen oportunista y a riesgo de equivocarme y meter la pata hasta el fondo, creo que tengo que hablar del Inter de Benítez. Digo que me puedo equivocar porque el tricampeón tiene unas individualidades que dan miedo.

Pero no, no veo a Benítez haciendo historia con el Inter. Cierto es que partiendo de la temporada pasada, en la que Mourinho consiguió lo que tras Guardiola parecía imposible, ya puede cuajar Benítez un año grandísimo que no hará olvidar lo que ha hecho el portugués.

No me quiero quedar aquí, quiero ir más allá. Lo que Benítez ha demostrado tanto en Valencia como el Liverpool es que su modelo futbolístico se basa en el control absoluto sobre el jugador. Esto, que tiene opciones de triunfar en equipos de perfil bajo, muere por sí solo en conjuntos que aspiran a ganar ligas.

En Inglaterra ya se ha visto que es incapaz de gestionar plantillas aspirantes al máximo. Sólo ganó la Champions con un equipo que se ajusta a lo que desea. Trabajo y líneas rectas incorruptibles. Xabi Alonso mucho más joven, Kewell, Baros, Luis García... futbolistas de segunda fila. Sólo Gerrard.

Con equipos a priori mucho mejores y diseñados por él ha deshecho el Liverpool y ha tirado cientos de millones de euros a la basura. Las acusaciones de despilfarro a Guardiola me provocan una mueca irónica cuando pienso en Benítez.

La apuesta de Moratti agarrota a los futbolistas, haciéndolos entrar en una espiral de preocupaciones defensivas y memorización de movimientos que provocan un colapso cuando el arte quiere aflorar. Si la Roma es capaz de hacer más de ochenta puntos, veo un nuevo campeón del Calcio.

PD: No es la primera vez que critico a Benítez (ejemplo 1, ejemplo 2), así es que ahí queda la apuesta.

domingo, 21 de marzo de 2010

Empezar con Benítez, acabar con Messi

El tiempo no acompañaba, pero Barcelona llenó los bares para asistir a otra clase magistral de Messi. La verdad, la lluvia a estas alturas ya no engaña. Es de soñadores pensar que una nube de media tabla pueda aguar la fiesta a Barça o Madrid, dos equipos que por vías distintas se presumen prácticamente imbatibles. Los primeros gracias a un pequeño argentino que convierte en oro todo lo que toca, los segundos porque tiran de riñón como nadie cuando las rampas lo hacen necesario.

Y así, entre borrascas poco amenazantes y soles de primavera llegaremos al 9 de abril con todo por decidir. El cielo se cerrará y las espadas estarán en todo lo alto. Madrid será la sede de la primera de las dos finales que se disputarán este año en el Bernabeu, y los locales querrán aprovechar la única en que tomarán parte.

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lunes, 18 de enero de 2010

Caparrós y Benítez

Como casi todo en la vida, plantear los partidos en función de la estrategia del rival tiene dos caras. Unos pensarán que quien lo hace es un cobarde, otros que es más listo que nadie. Seguramente dependerá de los resultados que consiga el estratega en cuestión el que se le mire con mejores o peores ojos.

Este fin de semana hemos visto las dos caras de la misma moneda.

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lunes, 5 de octubre de 2009

El equipo que acaba al partido

El gol es al fútbol, según Eduardo Galeano, lo que el orgasmo al sexo. La mejor parte. Llámenme conformista, pero en mi caso es suficiente la sorpresa para emocionarme. Y es que el gol suele ser consecuencia directa de la sorpresa. Un marcaje bien tirado, una superioridad convertida en pared, un lateral doblando al extremo -el ejemplo perfecto, el primer gol del Sevilla-. Me encantan esas acciones que se enseñan en las escuelas de fútbol y que no todos son capaces de aplicar en un partido de alta competición.

Precisamente por eso me aburrió el partido entre el Chelsea y el Liverpool. Especialmente el de Rafa Benítez fue un equipo previsible, y eso que tanto yo como todos los que seguimos el partido en un pub gracienc íbamos predispuestos a sorprendernos con poco...

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jueves, 26 de febrero de 2009

La posición y las cuerdas

En las batallas, la posición es primordial. Acabo de terminar un libro magnífico sobre la Batalla del Ebro de Javier Reverte. En él se detalla con todo lujo de detalles el desarrollo de los combates más sangrientos de la Guerra Civil Española. Pues bien, cuando el 25 de julio de 1938 el Ejército Popular republicano cruzó el Ebro, tomó las principales cotas de las sierras de Cavalls y Pándols.

Gracias a eso pudo aguantar las ofensivas nacionales durante más de tres meses. La aviación y la artillería franquista se estrellaban contra las fortificaciones defensivas y los republicanos tenían las mejores vistas, con lo que sus inferiores recursos era infinitamente más efectivos. Al final Franco lanzó una ofensiva brutal y los republicanos tuvieron que retroceder, con el conocido final de la historia.

El miércoles el Liverpool tenía la mejor posición. Sabía que tenía la vuelta en casa y que todo lo que no fuera perder le venía de perlas de cara a Anfield. Benítez, que no tiene nada que envidiar a los estrategas militares, plantó una muralla estándar (4-4-2) en la que todo el mundo contribuía por igual y en la que era prácticamente imposible penetrar. Con Mascherano y Xabi Alonso como anclas, las bandas funcionaron a la perfección. Riera y Benaoyun tan pronto metían un balón al área o hacían una peligrosa diagonal como ayudaban a los laterales para evitar sustos.

De la defensa, nada que decir, perfecta, como también Reina. Arriba, Torres y Kuyt, un jugador que a su olfato le añade un plus de trabajo excelso, muy del gusto de Benítez. El entramado era perfecto y contra ello se estrelló el ‘podemos’ madridista. Cuando defendían, los ‘reds’ actuaban de una sola pieza, como movidos por un hilo. Y eso es algo que se trabaja en los entrenamientos. Recuerdo que de pequeño un entrenador nos ató a los cuatro centrocampistas con una cuerda para enseñarnos a vascular.

Benítez seguro que también lo practica.

El ‘coach’ del Liverpool lo tiene todo atado y bien atado.


La batalla del Ebro. Javier Reverte. 574 págs. Muy recomendable para conocer como se vivió la batalla más sangrienta de la historia de España desde fuera y, sobre todo, desde dentro.