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domingo, 25 de octubre de 2009

La importancia del gol

Todo buen aficionado al fútbol exige a su equipo una serie de requisitos para entregarle su pasión, sus ilusiones y sobretodo, su fidelidad a los colores. Entre dichas exigencias encontramos los grandes tópicos del futbol: jugar bien, dominar el partido, dar espectáculo….Pero hay una que se sobrepone ante las demás y que al final del curso futbolístico, acaba traduciéndose en la consecución de los objetivos fijados o en el fracaso no deseado: el gol.

No conseguir un gol en un partido implica que tus aspiraciones en el mismo se reducen a un triste empate a cero como resultado más positivo. Y vale la pena reflexionar y ver como tres empates no dejan de significar lo mismo que dos derrotas a efectos de clasificación. Así, vemos como por imperiosa necesidad, el gol se nos muestra como el objetivo clave del fútbol y, en consecuencia, la figura del delantero toma una importancia vital en el deporte rey. Y quizás por este motivo se decide invertir tan desorbitadas sumas de dinero en jugadores que puedan asegurar a tu equipo una cuantiosa suma de goles anuales.

Quizás los goleadores de los equipos más importantes del panorama futbolístico mundial son los que mas suenan. Nadie duda de la capacidad goleadora de jugadores como Drogba, Torres, Eto’o, Messi o Cristiano Ronaldo. Pero también es importante remarcar que estos jugadores son la punta de lanza de grandes equipos y que cuentan con compañeros con calidad sublime y con capacidad para generar muchas ocasiones de gol.

Así, también es digno de admiración el papel que un buen delantero puede ejercer en equipos cuyas metas son más pequeñas pero no por ello más sencillas como conseguir la permanencia. En este sentido uno de los técnicos de la Premier League que más nos ha demostrado a lo largo de su carrera la importancia de contar con un goleador en un equipo humilde es Steve Bruce.

La temporada 2002-2003 Bruce estaba al mando de un Birmingham City que parecía abocado al descenso. Era una cosa que parecía lógica puesto que el equipo mostraba muchas carencias, pero nadie sabía que su técnico se guardaba un as en la manga. De este modo, sorprendiendo a propios y extraños Bruce convenció a un Christophe Dugarry en el final de su carrera para que liderara su proyecto. El delantero internacional francés asumía un nuevo reto en su carrera tras jugar en equipos de la talla del FC Barcelona, Milan, Girondins de Bourdeaux y Olympique de Marsella, así como de coronarse campeón del mundo con su selección en el mundial de Francia 98’.

Los primeros partidos de Dugarry no fueron demasiado productivos y la apuesta de Bruce empezaba a perder peso. Pero fue cuestión de tiempo que la contrastada calidad de Dugarry apareciera y lo hizo en el mejor momento, anotando 5 goles en los últimos encuentros que al final valieron una permanencia para su equipo y, como no, para su principal valedor Steve Bruce.

La pasada temporada pudimos ver como Bruce siguió siendo fiel a su ideología, apostando por algún jugador que marcara las diferencias en su equipo y proporcionara el salto de calidad necesario para alcanzar los objetivos. Así, podemos ver como en su paso por el Wigan Ahtletic, Bruce apostó por Antonio Valencia, jugador ecuatoriano que a final de temporada fue reclutado por Ferguson para formar parte de la plantilla actual del Manchester United.

En la actualidad podemos ver como la “fórmula Bruce” sigue dando sus frutos. El técnico inglés apostó a su llegada al Sunderland por realizar un esfuerzo e incorporar a Darren Bent, delantero que el año pasado militaba en las filas del Tottenham.

La apuesta por la llegada de Bent al equipo ha sido de nuevo todo un acierto por parte de Steve Bruce ya que el nuevo fichaje está demostrando el porque del esfuerzo de su técnico y está formando una de las parejas más goleadores de la liga juntamente con el triniteño Kenwyne Jones.

Así, la aportación de Darren Bent -8 goles en diez partidos- así como la de Jones -5 goles en diez partidos- ha sido clave para que encontremos al Sunderland en una meritoria octava posición.

GUILLEM PRERA

martes, 7 de abril de 2009

Viven


El Madrigal pagó para ver fútbol, pero vio dos clases de plástica. La primera, la estirada de Almunia en el chut de Senna, fue inútil. La segunda combinó todos los factores para alcanzar la perfección. Pase a la espalda de Cesc, control de pecho de Abebayor y, desafiando todas las leyes de la física, remate en semi chilena. Cuán difícil es acomodar el cuerpo en carrera y de espaldas a la portería, que complicado es mirar al portero y colocarla al palo largo en esas décimas que van desde que la pelota se acomoda al cuerpo hasta que cae. El togolés lo hizo para igualar un partido y para ponerle las cosas muy difíciles al Villarreal.

El de ayer fue un partido con alternativas. No pasa cada día que se juntan en un campo dos equipos tan dispuestos a gustar y a gustarse. Arsenal y Villarreal tienen el don de domar a la pelota gracias a su centro del campo. Empezó mejor el Villarreal, con Senna de director de orquesta triangulando con Cani, Ibagaza y Rossi. Bastó el pepinazo de Senna a la escuadra para despertar a los de Wenger, cuya nómina de jugones también es envidiable: Nasry, Denilson, Cesc y Adebayor son buenos si no están Abou Diaby, Rosicky o Arshavin.

Muchas veces pasa que el subconsciente traiciona y, unido a como va un determinado partido, nos hace sacar conclusiones erróneas. Durante la primera parte, pensé que Cani e Ibagaza eran mejores que Nasry o Walcott; que Senna aparece mucho más que Cesc o que Adebayor, imponente él, no tenía nada que pudiera inquietar a Diego López. Craso error. Una cosa es dominar un partido y otra ser mejor. Y Cesc, cuya senzillez es de una dulzura celestial, es seguramente uno de los mejores jugadores del planeta. Con un papel secundario en la selección, en el Arsenal es amo y señor del centro del campo, y en la segunda parte de ayer lo demostró. No es ya sólo el pase de gol sino toda una serie de acciones poco espectaculares pero con mucha continuidad y que aportan mucho, mucho, a un equipo.

A todo esto Pellegrini tuvo lo que yo llamo un ataque de luz en la media parte. De Mati mejor no hablar. Simplemente decir que Cani, algo precipitado ayer, aporta. Con el cambio, el Villarreal dio palos de ciego hasta la salida de Pirés, un futbolista que puede jugar 60 minutos de un nivel al que sólo llega Cazorla. Por qué no salió por Cani es una incógnita que cabrá preguntar a la iluminación del mister chileno. Salió Pirés y cambió el paisaje, pero Adebayor ya había dado su clase particular de plástica. Era tarde.

Al final del partido me llega un mensaje de alguien que baja por las escaleras de El Madrigal. Es escueto pero esclarecedor: "Estem vius" (Estamos vivos).