lunes, 17 de mayo de 2010
Falta frescura en la Liga
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miércoles, 17 de febrero de 2010
Me perdonen...

He estado casi 24 horas pensado en si era correcto. Si se podían sacar conclusiones de un solo partido después de toda una vuelta sacando excelentes resultados. Y al final he creído que sí, que había que escribir sobre el Madrid, más por que me lo pedía el cuerpo que nada que porque de mi debate interno haya salido alguna conclusión clara. Vamos allá, y empecemos fuerte.
En una Liga europea con los 16 equipos que disputan los octavos de la Champions el Madrid sufriría para estar en puestos UEFA. Ahí queda dicho, y ahora me explico. El de Pellegrini es un equipo mal construido desde la base, al que pedirle la excelencia es como pedir al francotirador que piense en algo más que en apuntar a la víctima.
El Madrid actual es una máquina arrolladora que actúa como tal precisamente para no ser arrollado. Es decir, que suele machacar al débil porque tiene miedo de ser machacado. Ahora bien, cuando enfrente hay un rival de entidad se ven todas las carencias. Y más si, como ocurrió ayer, el rival se echa atrás a esperar.
De acuerdo que con Guti la cosa puede mejorar bastante, pero es que el Madrid no se puede poner, a estas alturas, a confiar en Guti. Principalmente, porque no está para aguantar el peso de un equipo.
Pero es que, contra rivales de entidad, ni con Guti. El Madrid tiene demasiado jugador inmóvil por delante del balón como para que éste circule con rapidez. Si a esto le sumas una pérdida, problemas. Si enfrente tienes, con todos los respetos, a Mario Rosas, te puedes llevar un susto, pero si tienes a un futbolista de primer nivel te mata. Eso es impepinable, y el Madrid lo sabe mejor que nadie porque ha practicado el fútbol de la pegada durante años y en buena medida aún lo practica.
En fin, que puede haber remontada en el Bernabeu, pero también debacle. Casillas pedía competitividad el año pasado, yo más bien pediría un poquito de regularidad y rigor, porque de ésta a la competitividad hay un paso lógico. Ahora bien, sin regularidad difícilmente se puede ser competitivo porque se pierde la costumbre.
Imagen: Reuters.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Un clásico de trincheras
En la guerra no hay héroes, hay supervivientes. El ser humano se ve reducido a una máquina con un único objetivo: ganar. Ese perfil bajo me recuerda muchas veces al de los futbolistas del Madrid. Jugadores nacidos para ser estrellas, que lo han sido en sus equipos anteriores, bajan su rendimiento en el entramado ideado por Pellegrini en pos del colectivo. No luce Kaká, no luce Xabi Alonso, no luce Benzema y en cambio, a Higuaín le va de perlas. Definitivo y definitorio.
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martes, 24 de noviembre de 2009
Que no están tan mal...
El fútbol es una hipérbole de la vida, muestra una versión grandilocuente de ésta. Así, si se suele decir que la vida da muchas vueltas, el fútbol da más todavía. Si a eso se añade que en nuestra sociedad la información circula a todas horas y a toda velocidad, el resultado es el análisis detallista y pormenorizado de cada gesto, cada detalle, cada partido.
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martes, 3 de noviembre de 2009
El valor del trabajo
Cuando Pep Guardiola llegó al banquillo azulgrana hace poco más de un año, su discurso era claro: trabajar duro para lograr títulos. Quizás a priori parecía un discurso poco usual en un club donde se exigen objetivos a final de temporada y dichos objetivos suelen traducirse en trofeos. En el Futbol Club Barcelona ser segundo es un fracaso; y si encima el equipo que queda delante es el Madrid la temporada se convierte en catástrofe.
Guardiola es una persona de futbol que conoce este deporte y la entidad azulgrana a la perfección. Así, no le tembló el pulso al asegurar que la base de su proyecto sería la formalidad y el trabajo de unos jugadores a los que pedía compromiso total (por ello abandonaron el club Ronaldinho y Deco). A lo largo del año, mientras su equipo batía todo tipo de récords, Guardiola seguía manteniendo su discurso humilde y su convicción por el trabajo para deleite de todos los azulgranas.
El memorable final de temporada ya es conocido por todos: Guardiola se convierte en su primer año como entrenador azulgrana en el único técnico que consigue el triplete en la historia del club. Quizás si las cosas hubieran salido mal se hubiera culpado a Guardiola de ser demasiado conservador y humilde, pero todo salió bien y el técnico azulgrana se ha ganado el respeto de todo el panorama futbolístico actual.
En la otra cara de la moneda encontramos el segundo proyecto de Florentino Pérez al mando del Real Madrid. Al igual que en la primera, esta nueva etapa del mandatario madridista se basaría en la millonaria contratación de futbolistas de talla mundial como Kaka o Cristiano Ronaldo. Florentino no escatimó en millones para devolver la ilusión a una afición desencantada por los despropósitos madridistas de los últimos años pero sobretodo, por los éxitos de su eterno rival.
El proyecto del Madrid parecía la resurrección de equipo tocado y era digno de tenerlo en cuenta por la cantidad de millones y de jugadores que había adquirido el club blando. El mundo del fútbol contempló admirado como Florentino contrataba todos los jugadores que quería para crear una “superproducción”, como lo definió Valdano.
Un denominador común de todos los discursos desde la casa blanca era que se iba a devolver la ilusión a los aficionados y que el Real Madrid iba a retomar su trono en la Europa futbolística. Pero en ningún momento se hacía mención al trabajo duro que quedaba por hacer. Quizás se les olvidó entre tanta insólita presentación de jugadores.
Ahora, cuatro meses después de que se iniciará el gran proyecto nos encontramos con un técnico en la cuerda floja, una afición poco ilusionada y con una plantilla duramente criticada por la prensa. A Florentino se le achaca que ha creado una plantilla descompensada a pesar de haberse gastado 300 millones de euros y a Pellegrini se le critica que pasados cuatro meses, todavía se vea un equipo poco trabajado y compacto.
Todo ello nos hace volver a las palabras de Lotina y ver que realmente, no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. El éxito no se puede prometer, se puede desear. La única promesa real y loable que se puede hacer es la del trabajo.
GUILLEM PRERA MENERO
miércoles, 28 de octubre de 2009
Los tiempos de Pellegrini
Vete ya, le dicen a Pellegrini desde Marca, que últimamente se ha convertido en el diario de la conspiración contra todo aquello que no huela a Florentino Pérez. Lo malo es que el entrenador chileno tiene mucho que ver con Pérez, tanto que fue él quien en última instancia le contrató, aunque no fuera su primera opción. El problema del Madrid son los tiempos. Más directamente, que los tiempos los lleve el presidente de manera tan descarada.
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viernes, 17 de abril de 2009
Reflexiones tras la derrota. La importancia de aparentar
Maquiavelo, el gran teórico de la política del siglo XVIII, ya lo anticipó: 'Pocos ven lo que realmente somos, pero todos ven lo que aparentamos'. Cierto. También para los griegos, hace más de 2000 años, era casi más importante el cómo que el qué en los discursos, base de su sistema política. Ahora, en pleno siglo XXI, el marketing político se ocupa de buscar fórmulas para hacer prevalecer la imagen al discurso.
Todos estos antecedentes no fueron suficientes para Pellegrini. Cuadrado como buen médico, decidió que ante un equipo superior y fuera de casa lo mejor era salir con dos mediocentros defensivos y un sólo delantero. Error. Cesc es un futbolista que además de mover a su equipo, piensa por él. La psicología para el catalán es básica y enseguida vió que el Villarreal salió a defenderse. El mediocentro del Arsenal apretó los dientes en los primeros minutos, presionó e hizo presionar la salida del balón de los españoles hasta que Walcott hizo el primero.

martes, 7 de abril de 2009
Viven

El de ayer fue un partido con alternativas. No pasa cada día que se juntan en un campo dos equipos tan dispuestos a gustar y a gustarse. Arsenal y Villarreal tienen el don de domar a la pelota gracias a su centro del campo. Empezó mejor el Villarreal, con Senna de director de orquesta triangulando con Cani, Ibagaza y Rossi. Bastó el pepinazo de Senna a la escuadra para despertar a los de Wenger, cuya nómina de jugones también es envidiable: Nasry, Denilson, Cesc y Adebayor son buenos si no están Abou Diaby, Rosicky o Arshavin.
Muchas veces pasa que el subconsciente traiciona y, unido a como va un determinado partido, nos hace sacar conclusiones erróneas. Durante la primera parte, pensé que Cani e Ibagaza eran mejores que Nasry o Walcott; que Senna aparece mucho más que Cesc o que Adebayor, imponente él, no tenía nada
que pudiera inquietar a Diego López. Craso error. Una cosa es dominar un partido y otra ser mejor. Y Cesc, cuya senzillez es de una dulzura celestial, es seguramente uno de los mejores jugadores del planeta. Con un papel secundario en la selección, en el Arsenal es amo y señor del centro del campo, y en la segunda parte de ayer lo demostró. No es ya sólo el pase de gol sino toda una serie de acciones poco espectaculares pero con mucha continuidad y que aportan mucho, mucho, a un equipo.A todo esto Pellegrini tuvo lo que yo llamo un ataque de luz en la media parte. De Mati mejor no hablar. Simplemente decir que Cani, algo precipitado ayer, aporta. Con el cambio, el Villarreal dio palos de ciego hasta la salida de Pirés, un futbolista que puede jugar 60 minutos de un nivel al que sólo llega Cazorla. Por qué no salió por Cani es una incógnita que cabrá preguntar a la iluminación del mister chileno. Salió Pirés y cambió el paisaje, pero Adebayor ya había dado su clase particular de plástica. Era tarde.
Al final del partido me llega un mensaje de alguien que baja por las escaleras de El Madrigal. Es escueto pero esclarecedor: "Estem vius" (Estamos vivos).