martes, 13 de abril de 2010

Nuevo resurgir

Empiezo a colaborar con la web Sólo hinchas para escribir sobre el Villarreal. Aquí va el primero sobre el momento dulce por el que pasa el club castellonense.

El Villarreal, quizá por su corta historia en la élite del fútbol español, es un equipo que no conoce medias tintas.

Necesita hundirse en el barro y estar un tiempo remozándose en él para después, no se sabe muy bien como, resurgir de donde parecía no quedar nada, con una fuerza que proviene de la naturaleza, pues cuando se ponen a jugar a fútbol dan gusto.

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lunes, 12 de abril de 2010

Guardiola falló

Ante las cruyffadas a las que ya nos ha acostumbrado Guardiola, la primera reacción suele ser echarse las manos a la cabeza. A continuación, tratar de descifrar en que ha pensado el entrenador del Barça para llegar a sus conclusiones. Como resulta imposible, uno ya ha decidido esperar a que el partido de o quite la razón al de Santpedor.

A pesar de que el Barça ganó y convenció, pienso que en esta ocasión el técnico no estuvo acertado en el planteamiento.

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jueves, 8 de abril de 2010

Dos seres humanos

Reflexivos como pocos hombres de fútbol, analizar a Guardiola y Pellegrini por lo que dicen es entrar en sus personalidades, en sus preocupaciones, en sus trabajos. Y es sobre todo hablar de una idea del fútbol común: combinación y empatía con el espectador como vías para el gol.

Desde que es entrenador, Guardiola no da entrevistas. No es que desprecie a la prensa, sino que, hombre de su tiempo, sabe el poder de ésta y –quizá también- que las intenciones no siempre son las mejores. Jamás, en sus ruedas de prensa, se le ha visto un mal gesto con periodistas, pero siempre manteniendo una distancia que marca él. Es su decisión y quiere que le respeten, como él lo hace con el resto. Esta es una de las bases de su triunfo: el respeto del futbolista en tanto que persona.

Pellegrini si da entrevistas. Las justas, pero las da. Para saber más del ideario del chileno, he decidido analizar dos charlas con informadores de cuando triunfaba en el Villarreal. Como Guardiola, le da respeto hablar con la prensa y en público asegura que no le gusta ni reírse ni figurar para no perder la concentración.

Ambos fueron futbolistas, y saben mucho de lo que significa ser un líder. Ninguno de los dos, no obstante, jugó jamás al populismo para ejercer su liderazgo. Son ejemplos de coherencia. El chileno pasó su carrera deportiva en la Universidad de Chile, en los difíciles tiempos de la dictadura militar. A pesar de que su equipo era el símbolo de los perdedores, tiene su idea de la política y jamás ha querido entrar: “es un elemento de desunión. El deporte y el arte deben separarse”, le decía a Juan José Díaz en 2005. Durante aquellos años, estudió Ingeniería.

Guardiola, en cambio, no ha huido de la política. Desde un segundo plano, sin declaraciones nunca altisonantes –quizá algún presidente debiera aprender-, nunca ha escondido su catalanidad. En la última entrevista que le he encontrado, para Marca y en su etapa de formación como entrenador, decía que si Catalunya hubiera tenido selección propia hubiera jugado para ella: “¿Por qué? ¡Porque yo nací en Catalunya!”

Un íntimo suyo como Juanma Lillo –he recogido también sus palabras para que no quedara cojo al tener sólo una entrevista- llegó a decir que veía a Guardiola no solo de entrenador sino de presidente.

Su visión del fútbol

En sus charlas con periodistas, sus reflexiones fluyen, no parecen forzadas. Y tienen un destino: el fútbol. A ambos les gusta explicarse porque entienden que están del lado de los ‘buenos’, de los que tratan bien al cuero. Quizá por ello, cuando les preguntan les sube un poco el ego, sabedores que quien está tras el micro seguramente quiere la clave del elixir.

A quien entrevista a Pellegrini le preocupa especialmente su renuncia a las bandas. Él prefiere hablar de ocupación de espacios: “con extremos hay que jugar siempre, el problema es cómo se ocupan”. El chileno nunca ha jugado con jugadores de banda puros, e intenta explicar su visión del fútbol como una especie de pacto. Para el la clave es “la llegada al grupo”, y “lo primero es conocer a los jugadores y aunar esfuerzos”.

Luego entra en la táctica. Habla de la necesidad de adaptar una idea de fútbol a los futbolistas que uno tiene, y no de condenarlos. Y pone el ejemplo de su Villarreal de Riquelme: “si tenemos a Román, con dos puntas a los que asistir es el doble de peligroso, dará dos o tres balones de gol”.

En cuanto al sistema defensivo, “dos medios centro no que corten, sino que recuperen, porque hay medios que cortan con una falta y dejan la pelota al contrario. Después de recuperarla, que ya requiere un desgaste, deben jugarla de forma simple”. Y como no tiene extremos puros sino interiores que juegan más cerca del centro del campo, colaboración entre ellos.

Guardiola y Capello

A Guardiola, el celebro del Dream Team, preguntarle por su manera de jugar es dar en el grano. Respeta todos los sistemas, pero tiene muy claro cual es el suyo. “En el fútbol entra todo: jugadores protagonistas, otros más especuladores... ¿Y por qué no vamos a tener espacio entrenadores que intenten hacer buen juego? Yo pregunto mucho por otros técnicos: cómo es éste, qué hace ese otro... Pero no hay recetas tácticas mágicas. En la historia se ganó con muy diferentes estilos. Por ello, la solución es hacer lo que uno siente”.

Cuando le preguntan por Capello, contesta sin rencores. Uno le imagina incluso con una sonrisa en la cara, guardándose lo mucho que aprendió en aquel año en la Roma chupando banquillo. “Él fue educado de una forma y es lógico que yo no participara en su fútbol. Al menos, fue coherente”.

Y una más de respeto, al atrevirse el periodista a decir que con Capello no se iban a divertir en Madrid. “Sí, ¿por qué no? Mire, hoy en día, la gente, si su equipo gana, está feliz. Y si alguien tiene crédito como para darle tiempo ése es Capello”.

Así son, y uno se atreve a aventurar que así serán. Al catalán no le ha cambiado un ápice su glorioso año con el Barça. No se permite lujos, y dar entrevistas quizá sería despistarse demasiado. Por ello recomienda a sus futbolistas que no hablen del clásico. Al chileno, si no le cambió la dictadura, ¿quién lo va a hacer ahora? ¿Inda? No creo.

El sábado se verán las caras dos seres humanos en un mundo, como le llamamos en este blog, postracional.

miércoles, 7 de abril de 2010

Robben no sabía que era imposible

El Bayern lo ha hecho porque Robben no sabía que era imposible. El extremo holandés, como ya lo hiciera frente a la Fiorentina, ha sido decisivo con un golazo que personalmente me ha recordado a aquel que marcó Zidane en la final de la Copa de Europa contra el Bayer Leverkusen.

Robben es un 'outsider', un tipo de aquellos tipos de los que nunca sabes que esperar, con una cara hierática que desprende más desgana que otra cosa, bastante inconsciente. Su carácter difícil e individualista hace que motivarlo para una causa sea cuestión de equilibrios. Van Gaal pareció entenderlo, tras unos inicios de relación difíciles, y le ha dado su confianza.

El tulipán es un jugador decisivo donde los haya, con la única pega de las lesiones. Los futbolistas como él se pueden contar con los dedos de una mano. Su bellísimo empalme ha puesto la guinda a una eliminatoria trepidante que se ha decantado del lado de los alemanes, como casi siempre, que dirían los amantes de la historia de los tópicos.

Tras el 2-1, Ferguson ha ganado el partido para el United. Ha sorprendido a casi todos alineando a Rooney -tácticamente perfecto, moralmente reprobable- y se ha aprovechado de la alineación de Van Gaal, que ha apostado por un centro del campo no apto para el control del partido. Las dos bandas han funcionado con Nani y Valencia, y en siete minutos dos goles.

Cuando parecía que el Bayern empezaba a controlar el partido, el tercer mazazo de Nani. Cualquiera hubiera bajado los brazos, pero remar contra corriente con la pechera abierta es especialidad de la casa en Alemania. No habían pasado ni dos minutos cuando Olic -The Man, lo ha bautizado alguno- , el ejemplo perfecto de esa lucha sin tregua, conseguía recortar distancias tras jugada aislada.

La segunda parte prometía emoción y no ha defraudado. Dos hechos han marcado lo que tenía que pasar. Primero, la inocente expulsión de Rafael, pecado de juventud. La segunda, el arrebato de conservadurismo de Ferguson, perdiendo lo que había ganado con el planteamiento inicial. Y el Bayern, más cómodo cuan más desbocado, seguía a lo suyo. A base de córners, de centros sin aparente peligro que se envenenan tras un toque y una llegada desde la segunda línea.

Precisamente a balón parado ha llegado la traca final. Ribery saca desde la banda izquierda. Su globo, sin aparente peligro, vuela al pico del área derecha, donde aparece Robben. El mundo se para por unas milésimas con Robben aguardando la caída de la pelota, recordando a aquel francés excelso que también jugó en el Madrid. Cuando bota y balón impactan, todo se acelera. La pelota, recta como el camino seguido por el Bayern, se cuela en la portería de Van der Sar.

Todo un homenaje al fútbol intenso. De ello algo saben alemanes e ingleses.

martes, 6 de abril de 2010

Espectador si juega Messi

Con todos mis respetos para el maestro Joaquín Sabina, y confiando que el anonimato de este blog permitirá que mi sugerencia no llegará a él para empañar una de sus mejores canciones, creo que cabría añadir un verso a 'La del pirata cojo' que diga 'espectador si juega Messi'. Quiero ver por siempre su descaro, sus ansias de fútbol y sus goles.

Se han dicho tantas cosas que pareciera incluso fácil hablar del argentino. Es celestial, de este planeta o quizá no, desbordante como nadie, eclipsador, parco de palabras y contundente en gestos, el más decisivo, eléctrico y electrizante.

Su manera de cerrar el partido ha sido la del más cruel de los dictadores, pero Messi es un populista. Todos están dispuesto a seguirle por su contundencia, por la manera en que vence. Porque ganar es para él una consecuencia lógica de su fútbol. Por eso, envuelto de torpes racionales en Argentina, se siente perdido.

Comparando su juego con el Barça y con Argentina descubrimos que el mejor de la historia es no sólo excelso sino algo exquisito y clasista. Los 'torpes' humanoides que defienden la albiceleste dirigidos alguien que se le pareció no son suficiente. Él prefiere a los 'avatares' del Barça, a los que entrena uno que le entiende. Con ellos se asocia, les facilita y le facilitan, les lleva a la gloria a cambio de comprensión y de acompañamiento en el extasis.

Porque llega un momento en que Messi ya no está jugando al fútbol. Cual chamán de tribu precolombina, mediante sus driblings se eleva a una categoría ulterior. Sobrepasa lo humano para ir más allá de lo conocido. Y lo mejor es que nos deja acompañarle una vez a la semana.

Recortaré las portadas de mañana. Quiero que mis hijos, mis nietos y los nietos de mis nietos sepan que un tal Messi hizo cosas que no esta al alcance de nadie más. Quiero que sepan que yo lo vi y que me tengan un poco de envidia. Que me pregunten, como yo preguntaba y pregunto por Maradona. Les contestaré que 'la Potra', como le llamábamos entre los miembros de la familia a la que pertenecen, dirigió un equipo bellísimo y que llegó muy lejos, más que cualquier otro, a una dimensión desconocida.

Juanma Trueba, en un arranque de clarividencia digno de estar en los altares de la semántica, dijo que Messi era isotrópico, algo así como tan movible como un mando de videoconsola, con todas las posibilidades. Si, lo es, pero quizá esté un pasito más allá. Quizá sea metafísico.

lunes, 5 de abril de 2010

Bojan y el rito de iniciación

No engaño a nadie si digo que siempre he apostado por Bojan. No soy sospechoso de ser oportunista en este tema, y ahí está la hemeroteca para demostrarlo. Cuando he visto jugar a Bojan con gente de su edad me ha impresionado, pero eso no vale ya para un chico que hace tiempo que desea dar el paso, mediante rito de iniciación.

Esto ha sido y en buena parte aún es una característica de las sociedades humanas. El paso de niño a hombre requiere la superación de una dura prueba. Para algunas tribus es participar en una cacería. Para otros, como los inhóspitos habitantes de la isla de Vanuatu en el Pacífico, se trata de saltar de un precipicio de 30 metros con una cuerda atada a los pies.

Bojan ya no es aquel niño que llegó al primer equipo en un mal momento y al que había que proteger. Guardiola lo dijo muy claro tras sus dos goles frente al Athletic: “Estoy en deuda con él; no puedo tener ninguna queja de él y él si de mi”. Cierto. Bojan, ya sea a base de goles, asistencias o trabajo, siempre ha cumplido.

Tras unos inicios que superaron todas las expectativas –incluso las suyas, ahí está el susto que tuvo cuando fue con la selección-, el canterano ha pasado lo más difícil. Desde finales de la temporada pasada ha visto como la irrupción de Pedro le dejaba en segundo plano. Ya no era el ‘nen’ sino prácticamente un olvidado.

Ha corrido la tinta. Se ha llegado a hablar de sobreprotección parental, de posibilidades de cesiones y de momentos difíciles a nivel psicológico. Un futbolista no son solo sus condiciones, es también su entorno. Es por ello que Bojan celebra ahora los goles como un acto de superación personal, cuando para él siempre había sido algo cotidiano.

Bojan tiene margen para crecer, Henry no. El de Linyola marca un gol cada 116 minutos, el francés uno cada 508. El canterano demuestra ambición en cada partido, ver al ex del Arsenal pasearse por el Emirates como si no fuera con él resultó casi patético. Dos goles merecen continuidad, y Bojan es tan capaz o más de participar del juego del equipo. Creer en él no es ningún acto de fe, creen en Henry si.

Demos al joven la posibilidad de dar ese paso definitivo hacia la madurez. No habrá mejor partido para que Bojan supere el rito de iniciación.

jueves, 1 de abril de 2010

Resaca del Emirates

El árbitro pita. Pasan de las 22.30. Rabia, decepción. Me marcho para casa, digo a los amigos. Esquivo las cervezas de los más de veinte asistentes a la velada y bajo a la calle. Pienso. ¿Escribo ahora, en caliente y con el enfado, o lo dejo para mañana? Decido ver las caras en el Metro, a ver como veo a la gente. Pero estamos en vísperas del Jueves Santo, y en el Metro de Barcelona, semivacío, sólo hay guiris a los que la vida les parece maravillosa.

Para equilibrar el mundo, decido enfadarme aún más y escribir al llegar a casa. Cabizbajo, pensando en las incontables ocasiones perdidas, enciendo el ordenador. Las imágenes de los primeros minutos se agolpan en mi mente. El córner de Busquets, la triple ocasión desperdiciada, el chut de Messi…

Pero ayer no era mi día, y el wi-fi decide por mí. Esta noche estoy de fiesta, amigo. Está bien, lo dejo para mañana.

Y, por la mañana, la sensación de impotencia y de ocasión perdida es la misma. Ni los dos goles como soles de un Ibrahimovic al que he defendido hasta la extenuación frente a las críticas –al final, con dosis de humor negro- que contra él se han vertido sirven para que me sienta mejor.

Un 2-2 no es mal resultado, me pareció escuchar saliendo del piso donde vi el partido. Pero no es el resultado final lo que importa, sino el cómo. Tras haber destrozado cualquier comparación posible con unos primeros quince minutos de ensueño y tras haber dominado a un Arsenal empequeñecido durante muchos minutos. Sin el mejor Messi, sin Iniesta.

Duele. Duele porque en la vuelta no estarán ni Piqué ni Puyol. Aunque tampoco estará Cesc, duele porque el ser humano no está preparado para controlar la incertidumbre, y con el 0-2 no había lugar para ella en mi mente. Ahora sí, habrá que esperar al Camp Nou para decidir esta eliminatoria que teníamos en un bolsillo agujereado. Duele porque temo acordarme de los primeros quince minutos toda la vida, y no precisamente por el homenaje al fútbol. A mi me duele.