No engaño a nadie si digo que siempre he apostado por Bojan. No soy sospechoso de ser oportunista en este tema, y ahí está la
hemeroteca para demostrarlo. Cuando he visto jugar a Bojan con gente de su edad me ha impresionado, pero eso no vale ya para un chico que hace tiempo que desea dar el paso, mediante rito de iniciación.
Esto ha sido y en buena parte aún es una característica de las sociedades humanas. El paso de niño a hombre requiere la superación de una dura prueba. Para algunas tribus es participar en una cacería. Para otros, como los inhóspitos habitantes de la isla de Vanuatu en el Pacífico, se trata de saltar de un precipicio de 30 metros con una cuerda atada a los pies.
Bojan ya no es aquel niño que llegó al primer equipo en un mal momento y al que había que proteger. Guardiola lo dijo muy claro tras sus dos goles frente al Athletic: “Estoy en deuda con él; no puedo tener ninguna queja de él y él si de mi”. Cierto. Bojan, ya sea a base de goles, asistencias o trabajo, siempre ha cumplido.
Tras unos inicios que superaron todas las expectativas –incluso las suyas, ahí está el susto que tuvo cuando fue con la selección-, el canterano ha pasado lo más difícil. Desde finales de la temporada pasada ha visto como la irrupción de Pedro le dejaba en segundo plano. Ya no era el ‘nen’ sino prácticamente un olvidado.
Ha corrido la tinta. Se ha llegado a hablar de sobreprotección parental, de posibilidades de cesiones y de momentos difíciles a nivel psicológico. Un futbolista no son solo sus condiciones, es también su entorno. Es por ello que Bojan celebra ahora los goles como un acto de superación personal, cuando para él siempre había sido algo cotidiano.
Bojan tiene margen para crecer, Henry no. El de Linyola marca un gol cada 116 minutos, el francés uno cada 508. El canterano demuestra ambición en cada partido, ver al ex del Arsenal pasearse por el Emirates como si no fuera con él resultó casi patético. Dos goles merecen continuidad, y Bojan es tan capaz o más de participar del juego del equipo. Creer en él no es ningún acto de fe, creen en Henry si.
Demos al joven la posibilidad de dar ese paso definitivo hacia la madurez. No habrá mejor partido para que Bojan supere el rito de iniciación.