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lunes, 21 de septiembre de 2009

Este partido ya lo he visto

Suele decir el escritor y fanático del fútbol Juan Villoro que el aficionado a este deporte es muy sufrido. Que por cada partido bueno, por cada momento de éxtasis, tiene que aguantar espectáculos auténticamente bochornosos, aburridos encuentros que le hacen plantearse su existencia misma.

Quizá el magnetismo del fútbol consista en que nada está escrito. Cuando el espectador piensa ‘este partido ya lo he visto muchas veces’ se arriesga a que el azar le haga estallar sus conocimientos en la cara. Por mucho que haya favoritos y víctimas, grandes y pequeños, siempre hay un margen...

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jueves, 14 de mayo de 2009

Al son de Xavi y su maestro

La alegría de los casi 40.000 aficionados vascos, mayoría aplastante en Mestalla, duró 32 minutos, el tiempo en el que el planteamiento de Caparrós pareció inmejorable. El Athletic salió incluso mejor de lo esperado, yendo a todas en cada jugada, presionando con sus dos puntas la salida del balón desde el área azulgrana -parecía fútbol sala- y aprovechando el único agujero negro de este Barça -la pelota parada- para adelantarse. La vuelta de la gabarra empezaba a ser una realidad.

Pues eso, 32 minutos. El tiempo en el que el último invento de Guardiola hizo su segunda jugada personal y la culminó con un derechazo raso que entró pegado al palo corto. El Barça igualaba el partido e inutilizaba el esfuerzo bilbaíno, puesto que su presión no era extendible físicamente a los 90 minutos y la apisonadora se había engrasado antes con dos jugadas que Bojan y Eto'o no culminaron.

La victoria del Barça fue colectiva, pero me gustaría destacar a un futbolista: Xavi. La reacción culé le tuvo a él como protagonista esencial. Xavi creció a la sombra de Guardiola, se les comparó demasiado y compararse con el de Santpedor es perder. El mejor futbolista de la pasada Eurocopa no desfalleció y se hizo líder del centro del campo del Barça tras la marcha del '4'.

Con su vuelta, qué irónico, Xavi se ha ido alejando del estàndar Guardiola: mientras el entrenador daba con los años un pasito atrás -jugó hasta de líbero-, el de Terrassa lo ha dado hacia adelante, mirando la portería contraria. Y es ahí, en el último pase, donde Xavi luce más.

No hubo más partido tras el gol de Touré, a partir de ahí sólo hubo un equipo que se exhibió y otro que sólo pudo mirar y -en alguna ocasión- pegar. Bojan, Messi y el mismo Xavi completaron el éxtasis. Suele decir Juan Villoro que es difícil que haya un escritor de narrativa que utilice el fútbol como tema porque éste nos viene explicado, manoseado por los muchos intermediarios que lo interpretan como para que alguien invente algo. Tiene razón, está todo inventado. Y es precioso.

Censura

Si no lo digo rebiento. Lamentable TVE al no emitir el himno. Ayer mismo asistimos a un debate en este blog sobre la conveniencia de escribir sobre cómo la política se inmiscuye en el deporte. Pues bien, lo que preconizábamos en la entrada sobre el Athletic y el nacionalismo vasco pasó. Hubo pitos al himno y la televisión pública reaccionó de la peor manera. Creo que es la comprobación de que deporte y política son indivisibles, y estamos aquí con la obligación de contarlo. Somos periodistas, no se puede eludir la realidad jamás, aunque nos duela o nos guste más o menos.

jueves, 7 de mayo de 2009

Rudo y cursi

“-El fútbol, el deporte más lindo del mundo, nació cuando un soldado pateó la cabeza de un compañero muerto en combate. El primer gol -no oficial, obviamente- lo marcó este soldado cuando chutó el cráneo de su compañero entre dos árboles.

-Que terrible, ¿no?

-Terrible para el portero, ¡para el delantero fue glorioso!”

Con esta frase empieza ‘Rudo y cursi’, película mexicana de Cha Cha Chá, la productora de Guillermo del Toro, Alfonso Cuaron y Alejandro González Iñarritu en la que Gael García Bernal y Diego Luna interpretan a dos hermanos de provincia a los que un cazatalentos futbolísticos ficha para dos clubes de la Primera mexicana.

Normalita a nivel argumental, la película tiene puntas de humor y reflexiones futbolísticas muy buenas, personificadas en el cazatalentos, Batuta, un vividor poético que recorre los pueblos del país buscando jóvenes promesas.

Este buen hombre y sus reflexiones nos traslada ineludiblemente a los escritos del el también mexicano Juan Villoro, e incluso podemos pensar que su filosofía llega a tener tintes bilardianos. O el autor de ‘Dios es redondo’ ha colaborado o se han basado en él, no lo he podido averiguar, pero me jugaría un par de céntimos.

En definitiva, estamos ante una graciosa tragicomedia mexicana que nos debe hacer reflexionar sobre el alcance y la interpretación de las tragedia humana. Además, en unas semanas en las que la vorágine del calendario nos hace estar en una constante transición entre un partido y otro -y algunos entre celebración y celebración, leáse Font de Canaletes-, es bueno sacar tiempo para reflexionar con unas miras amplias sobre lo que queremos que sea el fútbol.

Desde luego, el arte es arte porque es limitado, porque no podemos disfrutar de él en lo cotidiano. Suerte del Barça que ofrece un planteamiento diferente, porque el riesgo de que el fútbol se convierta en rutina se nos aparece cada día con más fuerza. Seleccionemos -y va sobre todo por las autoridades-, pues está en juego el presente y futuro del espectáculo.

El cine, afortunadamente atemporal, nos puede ayudar a ser conscientes de todo esto.

lunes, 23 de febrero de 2009

Homenaje a Candido Cannavò


Generalizando y a riesgo de equivocarme, el periodismo deportivo en nuestro país me parece de una banalidad fuera de dudas. La mayoría de periodistas son incapaces –o sus empresas no les dejan- de salir de las líneas del terreno de juego.

El deporte en general, y el fútbol en particular, son mucho más que veintidós tipos detrás de una pelota. Hay mucho más. Cada club tiene una cultura detrás, cada competición, una idiosincrasia que hay que entender para explicar lo que pasa en el campo. Y, sobre todo, me parece que el deporte es algo arraigado a la sociedad, que impregna a éste de sus características, distintas en cada lugar.

Hay una élite de periodistas deportivos que tratan de entenderlo, y algunos lo consiguen. Caso de Enric González o Ramón Besa en España, sucesores de Vázquez Montalbán, de Juan Villoro en Sudamerica, o de Cándido Cannavò en Italia. Son gente que sabe que escribe de algo que mueve pasiones y que no puede simplificarse a un gol en fuera de juego o un error arbitral.

Cannavò, además del deporte, tenía otra pasión: la Gazzetta dello Sport. Allí empezó con poco más de 20 años y allí ha acabado su vida. Con su otra familia. En su último viaje, estuvo en Barcelona para recibir el premio Vázquez Montalbán de Periodismo Deportivo. Yo tuve la suerte de estar allí para entrevistarle. Con 78 años, daba envidia su lucidez, su facilidad para la broma. En dos minutos, con un par de bromas sobre Messi y el estado de gracia del Barça, se metió en el bolsillo a un auditorio que había acudido a ver a Roberto Saviano.

En la que seguramente fue su última entrevista, conversó conmigo y una compañera. Nos atendió de buen grado tras la ceremonia, y habló de Barcelona, de Saviano, de su amigo Samaranch, de las olimpiadas y mundiales que ha cubrido, e incluso de Messi. Fue una conversación corta, pero tuvo tiempo de dejar claro cual había sido el axioma de su periodismo: “El periodismo y el deporte, sin la humanidad, son una auténtica banalidad”. Eso lo mantuvo en este difícil mundo del periodismo durante 50 años, dedicados todos ellos a engrandecer la Gazzetta. Ahora una hemorragia cerebral se lo ha llevado. ¡Suerte, maestro!

sábado, 21 de febrero de 2009

Una de derbis

Noche de derbis, noche de pasión. No puede dejar de intrigarme el origen de esta palabra que, en la actualidad, es capaz de mover tantas pasiones –buenas y no tan racionales casi a partes iguales-. Hay dos teorías. La primera fecha el origen del palabro en 1780, primer año que en la británica ciudad de Derby se celebra una competición hípica en la que corren ejemplares pura sangre de tres años. La segunda acepción, mucho más futbolera, se basa en un partido anual que se disputaba en la también inglesa localidad de Ashbourne.

El gran derbi de hoy en España es el Barcelona – Espanyol. La rivalidad viene de lejos, desde su fundación en 1899 y 1900, respectivamente. El Barça nació del capricho de un suizo afincado en la zona alta de Barcelona que decidió publicar un anuncio en un diario –por aquel entonces un medio muy elitista- para buscar gente extranjera con la que compartir su pasión. En principio, no dejaron entrar a españoles. El Espanyol, por su parte, nacería casi como respuesta, ya que en 1900 unos estudiantes de la Universidad de Barcelona decidieron montar un equipo sólo con españoles y catalanes. Le llamaron Sociedad Española de Football.

También hoy se disputa el derbi por excelencia en Lisboa, una ciudad que respira fútbol. Su proximidad histórica con Inglaterra hizo que Portugal fuera uno de los primeros países en el que el fútbol se hizo popular, aunque a día de hoy el campeonato portugués está en crisis a causa de la fuga de talentos. Todo empezó en 1904, cuando unos jóvenes de la ciudad de Belem -ahora barrio de la capital- formaron el Benfica como equipo popular. Tres años más tarde un joven adinerado le pidió dinero a su abuelo, un bisconde del centro lisboeta, para formar un equipo con otros chicos de la alta sociedad portuguesa. De ahí nació una rivalidad en la que ahora se ha colado el Oporto y en la que en los últimos años domina el Benfica. 'Águilas' y 'Leones' llegan a 1 y 4 puntos respectivamente del Oporto. Veremos que depara el 'derbi da capital'.

En cuanto a mi, los derbis me parecen la vuelta al origen, al fútbol por diversión, y me transportan a aquellos partidos de viernes por la tarde entre amigos. Llenos de pasión gratuita –no había nada más que ganar que el honor de irte mirando al otro por arriba-, de derroche, de ganas, de esencia. Jugábamos para ganar sin nada que ganar. Esa es la esencia que hace del deporte un arte. Pues bien, los derbis me parecen algo parecido. Aunque muchos de los futbolistas ya no pueden sentir lo que yo sentía por ser extranjeros, todavía los hay y la demostración son las declaraciones de Busquets y Piqué esta semana. Además, para las aficiones un derbi siempre es una motivación extra, indudablemente.

Como escribe Juan Villoro en ‘Dios es redondo’: “El arte de patear puede caer en la esfera de los placeres inofensivos o desembocar en el fanatismo del hooligan, la prepotencia del directivo, la mentira prefabricada de la televisión. (…) La aporía del aficionado es la de una visión pura, incontaminada, refractaria al efecto de la cerveza, las burlas de los enemigos y la manipulación de los medios. Eso, que rara vez existe, es el motor rescatable y esencial del fútbol”.

Eso es un derbi.

Para que calenteis motores... http://www.youtube.com/watch?v=q1yU7ud8u58


P.D.: A ver si puedo escribir luego algo del derbi lisboeta.