Hace días que pongo la tele o la radio y siempre escucho hablar del mismo tema: la baja de Cristiano Ronaldo para la eliminatoria de repesca de la selección lusa contra los bosnios. Tanta importancia ha cobrado el tema que algunos ya lo han catalogado como “el conflicto hispánico”. La verdad es que me parece un enfrentamiento demasiado mediático como para tomármelo en serio, pero la realidad es que hay algo que no funciona entre clubes y federaciones de futbol.
La primera batalla se ha ido del lado de la federación portuguesa ya que ayer Cristiano Ronaldo viajó a Portugal para ser revisado como su federación exigía. El Real Madrid por su parte ha visto como cualquier alegación o intento de que su jugador no tuviera que hacer tan infructuoso viaje se han quedado en nada. Así, algo me hace pensar que Portugal ha ganado la batalla, pero todavía falta mucho para ganar la guerra.
Pero si nos paramos a pensar un momento, ¿no son demasiadas las desventajas que los clubes tienen enfrente de las federaciones? Yo creo que siendo los clubes los que pagan a los jugadores, deberían tener un poco más de margen de maniobra en ocasiones como esta.
Está claro que si un jugador está en plena forma y no arrastra ningún tipo de lesión los clubes deben liberarlos como establece el reglamento FIFA. Además, son los propios jugadores los que admiten que es especial para ellos vestir la camiseta de su país. Hasta este punto, todo comprensible. Pero, ¿por qué cuesta tanto que una selección acepte no poder contar con un jugador que está lesionado? ¿por qué se ponen tantas trabas y se tensa la cuerda hasta casi romperla?. Los clubes son los primeros interesados en contar con jugadores a los que pagan y si el jugador no puede jugar con su equipo, es lógico que tampoco pueda hacerlo con su selección.
La verdad es que el caso de Cristiano Ronaldo se ha magnificado por tratarse de un jugador excepcional pero estas situaciones las encontramos a menudo. La suerte es que hay veces que la lógica se impone y las personas se aclaran hablando como en el caso de Fernando Torres. Así, aunque parecía que las relaciones entre Rafa Benítez y Del Bosque no estaban en su mejor momento, el seleccionador español ha decidido no convocar al ariete red sin necesidad de que éste viaje a la concentración para ser examinado. Al fin un poco de cordura en este tema.
Los clubes están a merced de la FIFA y de las federaciones y su única solución es mantenerse unidos y luchar por derechos que deberían tener por ser los principales perjudicados del denominado “virus FIFA”. A mi personalmente me encantan los partidos internacionales aunque ello implique que se paren las competiciones locales, pero esto se está convirtiendo en un circo que no va con el futbol: desconfianza, declaraciones polémicas, críticas, viajes de ida y vuelta para revisar lo anteriormente revisado....sinceramente, desconcertante.
PD: Aunque este es un blog de futbol, hay que apuntar algo. Hoy se retiró Marat Safin y tuve el placer de poder ver su último partido de tenis en un marco excepcional: pista central de Paris y partido de dos horas contra un rival como Del Potro. Nada más y nada menos que lo que este genio ruso se merecía. Safin fue, es y será genio y figura hasta la sepultura. Hasta la vista, Marat.
Guillem Prera
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
sábado, 21 de febrero de 2009
Una de derbis
Noche de derbis, noche de pasión. No puede dejar de intrigarme el origen de esta palabra que, en la actualidad, es capaz de mover tantas pasiones –buenas y no tan racionales casi a partes iguales-. Hay dos teorías. La primera fecha el origen del palabro en 1780, primer año que en la británica ciudad de Derby se celebra una competición hípica en la que corren ejemplares pura sangre de tres años. La segunda acepción, mucho más futbolera, se basa en un partido anual que se disputaba en la también inglesa localidad de Ashbourne.
El gran derbi de hoy en España es el Barcelona – Espanyol. La rivalidad viene de lejos, desde su fundación en 1899 y 1900, respectivamente. El Barça nació del capricho de un suizo afincado en la zona alta de Barcelona que decidió publicar un anuncio en un diario –por aquel entonces un medio muy elitista- para buscar gente extranjera con la que compartir su pasión. En principio, no dejaron entrar a españoles. El Espanyol, por su parte, nacería casi como respuesta, ya que en 1900 unos estudiantes de la Universidad de Barcelona decidieron montar un equipo sólo con españoles y catalanes. Le llamaron Sociedad Española de Football.
También hoy se disputa el derbi por excelencia en Lisboa, una ciudad que respira fútbol. Su proximidad histórica con Inglaterra hizo que Portugal fuera uno de los primeros países en el que el fútbol se hizo popular, aunque a día de hoy el campeonato portugués está en crisis a causa de la fuga de talentos. Todo empezó en 1904, cuando unos jóvenes de la ciudad de Belem -ahora barrio de la capital- formaron el Benfica como equipo popular. Tres años más tarde un joven adinerado le pidió dinero a su abuelo, un bisconde del centro lisboeta, para formar un equipo con otros chicos de la alta sociedad portuguesa. De ahí nació una rivalidad en la que ahora se ha colado el Oporto y en la que en los últimos años domina el Benfica. 'Águilas' y 'Leones' llegan a 1 y 4 puntos respectivamente del Oporto. Veremos que depara el 'derbi da capital'.
En cuanto a mi, los derbis me parecen la vuelta al origen, al fútbol por diversión, y me transportan a aquellos partidos de viernes por la tarde entre amigos. Llenos de pasión gratuita –no había nada más que ganar que el honor de irte mirando al otro por arriba-, de derroche, de ganas, de esencia. Jugábamos para ganar sin nada que ganar. Esa es la esencia que hace del deporte un arte. Pues bien, los derbis me parecen algo parecido. Aunque muchos de los futbolistas ya no pueden sentir lo que yo sentía por ser extranjeros, todavía los hay y la demostración son las declaraciones de Busquets y Piqué esta semana. Además, para las aficiones un derbi siempre es una motivación extra, indudablemente.
Como escribe Juan Villoro en ‘Dios es redondo’: “El arte de patear puede caer en la esfera de los placeres inofensivos o desembocar en el fanatismo del hooligan, la prepotencia del directivo, la mentira prefabricada de la televisión. (…) La aporía del aficionado es la de una visión pura, incontaminada, refractaria al efecto de la cerveza, las burlas de los enemigos y la manipulación de los medios. Eso, que rara vez existe, es el motor rescatable y esencial del fútbol”.
Eso es un derbi.
Eso es un derbi.
Para que calenteis motores... http://www.youtube.com/watch?v=q1yU7ud8u58
P.D.: A ver si puedo escribir luego algo del derbi lisboeta.
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