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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Una batalla que empieza a cansar

Hace días que pongo la tele o la radio y siempre escucho hablar del mismo tema: la baja de Cristiano Ronaldo para la eliminatoria de repesca de la selección lusa contra los bosnios. Tanta importancia ha cobrado el tema que algunos ya lo han catalogado como “el conflicto hispánico”. La verdad es que me parece un enfrentamiento demasiado mediático como para tomármelo en serio, pero la realidad es que hay algo que no funciona entre clubes y federaciones de futbol.

La primera batalla se ha ido del lado de la federación portuguesa ya que ayer Cristiano Ronaldo viajó a Portugal para ser revisado como su federación exigía. El Real Madrid por su parte ha visto como cualquier alegación o intento de que su jugador no tuviera que hacer tan infructuoso viaje se han quedado en nada. Así, algo me hace pensar que Portugal ha ganado la batalla, pero todavía falta mucho para ganar la guerra.

Pero si nos paramos a pensar un momento, ¿no son demasiadas las desventajas que los clubes tienen enfrente de las federaciones? Yo creo que siendo los clubes los que pagan a los jugadores, deberían tener un poco más de margen de maniobra en ocasiones como esta.

Está claro que si un jugador está en plena forma y no arrastra ningún tipo de lesión los clubes deben liberarlos como establece el reglamento FIFA. Además, son los propios jugadores los que admiten que es especial para ellos vestir la camiseta de su país. Hasta este punto, todo comprensible. Pero, ¿por qué cuesta tanto que una selección acepte no poder contar con un jugador que está lesionado? ¿por qué se ponen tantas trabas y se tensa la cuerda hasta casi romperla?. Los clubes son los primeros interesados en contar con jugadores a los que pagan y si el jugador no puede jugar con su equipo, es lógico que tampoco pueda hacerlo con su selección.

La verdad es que el caso de Cristiano Ronaldo se ha magnificado por tratarse de un jugador excepcional pero estas situaciones las encontramos a menudo. La suerte es que hay veces que la lógica se impone y las personas se aclaran hablando como en el caso de Fernando Torres. Así, aunque parecía que las relaciones entre Rafa Benítez y Del Bosque no estaban en su mejor momento, el seleccionador español ha decidido no convocar al ariete red sin necesidad de que éste viaje a la concentración para ser examinado. Al fin un poco de cordura en este tema.

Los clubes están a merced de la FIFA y de las federaciones y su única solución es mantenerse unidos y luchar por derechos que deberían tener por ser los principales perjudicados del denominado “virus FIFA”. A mi personalmente me encantan los partidos internacionales aunque ello implique que se paren las competiciones locales, pero esto se está convirtiendo en un circo que no va con el futbol: desconfianza, declaraciones polémicas, críticas, viajes de ida y vuelta para revisar lo anteriormente revisado....sinceramente, desconcertante.

PD: Aunque este es un blog de futbol, hay que apuntar algo. Hoy se retiró Marat Safin y tuve el placer de poder ver su último partido de tenis en un marco excepcional: pista central de Paris y partido de dos horas contra un rival como Del Potro. Nada más y nada menos que lo que este genio ruso se merecía. Safin fue, es y será genio y figura hasta la sepultura. Hasta la vista, Marat.

Guillem Prera

lunes, 23 de febrero de 2009

Homenaje a Candido Cannavò


Generalizando y a riesgo de equivocarme, el periodismo deportivo en nuestro país me parece de una banalidad fuera de dudas. La mayoría de periodistas son incapaces –o sus empresas no les dejan- de salir de las líneas del terreno de juego.

El deporte en general, y el fútbol en particular, son mucho más que veintidós tipos detrás de una pelota. Hay mucho más. Cada club tiene una cultura detrás, cada competición, una idiosincrasia que hay que entender para explicar lo que pasa en el campo. Y, sobre todo, me parece que el deporte es algo arraigado a la sociedad, que impregna a éste de sus características, distintas en cada lugar.

Hay una élite de periodistas deportivos que tratan de entenderlo, y algunos lo consiguen. Caso de Enric González o Ramón Besa en España, sucesores de Vázquez Montalbán, de Juan Villoro en Sudamerica, o de Cándido Cannavò en Italia. Son gente que sabe que escribe de algo que mueve pasiones y que no puede simplificarse a un gol en fuera de juego o un error arbitral.

Cannavò, además del deporte, tenía otra pasión: la Gazzetta dello Sport. Allí empezó con poco más de 20 años y allí ha acabado su vida. Con su otra familia. En su último viaje, estuvo en Barcelona para recibir el premio Vázquez Montalbán de Periodismo Deportivo. Yo tuve la suerte de estar allí para entrevistarle. Con 78 años, daba envidia su lucidez, su facilidad para la broma. En dos minutos, con un par de bromas sobre Messi y el estado de gracia del Barça, se metió en el bolsillo a un auditorio que había acudido a ver a Roberto Saviano.

En la que seguramente fue su última entrevista, conversó conmigo y una compañera. Nos atendió de buen grado tras la ceremonia, y habló de Barcelona, de Saviano, de su amigo Samaranch, de las olimpiadas y mundiales que ha cubrido, e incluso de Messi. Fue una conversación corta, pero tuvo tiempo de dejar claro cual había sido el axioma de su periodismo: “El periodismo y el deporte, sin la humanidad, son una auténtica banalidad”. Eso lo mantuvo en este difícil mundo del periodismo durante 50 años, dedicados todos ellos a engrandecer la Gazzetta. Ahora una hemorragia cerebral se lo ha llevado. ¡Suerte, maestro!