Recuerdo el Mundial sub-17, aquella prórroga frente a Ghana en la que Bojan se echó el equipo a las espaldas y, tras recibir una falta que él solo provocó enfrentándose a toda la defensa africana, marcó un gol que llevaría a España a la final. Él no la jugaría por expulsión y España perdió. Allí me impresionó el serbio de Linyola.
Aquello me hace pensar que Bojan no está hecho para ser uno más. Es un tipo que siempre ha estado por encima de sus teóricamente iguales y, con confianza, puede ser un lider. ¿Qué le falta a Bojan para ser el 9 del Barcelona? A mi juicio es sobre todo una cuestión de apariencias. Cuando un defensa ve a Eto’o le tiembla todo y necesita deshacerse de la pelota. Aunque el camerunés esté a 20 metros, aparenta cubrir mucho más campo del que realmente cubre. Eso, a falta de la velocidad punta de Eto’o, se consigue posicionándose y en eso Bojan tiene mucho que aprender. Cuando no tiene la pelota, da la sensación de estar perdido y de aportar poco.
Luego Eto’o puede ser más rápido, pero Bojan –criado en la más excelsa escuela del toque- es más capaz de colaborar con el equipo en la elaboración. A mi juicio, el de Linyola tiene más condiciones que el camerunés. Es cuestión de tiempo y confianza. Tras ver el abrazo de Guardiola al niño tras el cambio, me quedan pocas dudas de que técnico y futbolista lo tienen todo hablado. Guardiola ha ganado a Bojan para la causa, lo que no es poco con el mes de abril que le espera al Barça.
