Opinar es gratuito, y más con las posibilidades que da Internet. Pero creo que, hoy, la responsabilidad es no opinar. Y lo es porque no hay elementos de valoración. Es muy fácil decir que todas las favoritas, jugando peor, han ganado. Es incluso hipócrita. Es facilísimo criticar a Del Bosque por alinear a dos mediocentros defensivos, e incluso se podría criticar a los futbolistas, incapaces como han sido de doblegar a Suiza.
Pero el fútbol tiene un punto caprichoso que le hace mágico y dramático, y atribuyo la derrota de España ante Suiza a estos elementos. Se puede criticar todo lo que se quiera, pero creo que las conclusiones hay que sacarlas cuando acabe el Mundial. Si dentro de dos fines de semana España está de vuelta, el entrenador deberá dimitir. Perfecto.
Pero no se le puede pedir que no tenga personalidad propia, y menos aún que la modifique en medio de un Mundial. Pienso que el seleccionador debe hacer lo que le dicte su cabeza y su corazón, y que ha demostrado la suficiente cordura como para confiar en que sus decisiones van a ser racionales.
La primera página de este libro no ha ligado, y el espejo ha devuelto a España la imagen borrosa de otras veces, pero me quedo con dos tópicos futboleros de primer orden que sirven de consuelo a quien los necesite:
-De 100 partidos iguales, España habría ganado 99
-En toda competición corta hay un día tonto, mejor que sea el primero
Bochini cuenta su experiencia en el Mundial 2026
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