Mostrando entradas con la etiqueta torino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta torino. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de mayo de 2009

Oda a la verdad (o apuntes tras el clásico)

a) Creo que el titular de este post define lo que pasó el pasado sábado de ocho a diez de la noche. Lo que toda España y buena parte del mundo futbolístico vio fue una oda a la verdad. Una oda, para más inri, necesaria, puesto que en los últimos días un sector de la prensa de este país nos había querido hacer creer que repitiendo una misma mentira cien veces la podía convertir en realidad.

b) Afortunadamente para los amantes del fútbol, no fue así, y la verdad, como en los cuentos de héroes que explican a los niños, prevaleció. Si fue así fue gracias a que hubo un equipo que creyó en una idea. No hay imagen que resuma mejor el partido que la de Guardiola llamando a Xavi para festejar en una intimidad sólo rota por una cámara el quinto gol.

c) Atribuyo precisamente a Guardiola buena parte del éxito de la locomotora azulgrana. En los últimos tres partidos, Messi había mostrado su debilidad física, por eso el técnico azulgrana decidió resguardarle en el centro, tirando a Eto'o a una banda para que se batiera con los extremos merengues. Lo que aparentemente era un movimiento defensivo se convirtió en el más mortal argumento defensivo. El triángulo Xavi-Iniesta-Messi fue demasiado para el Madrid, que vió como el argentino campaba a sus anchas a partir del minuto 20.

d) Si el plan antiBarça de Juande era jugar al fuera de juego, hubiera sido mejor suicidarse antes del partido que ver como a tu equipo le meten 6. No hay equipo que tenga mejores galgos arriba y que estén mejor asistidos. El entrenador del Madrid hizo parecer mejor de lo que es -difícil pero lo consiguió- a Xavi, autor de cuatro asistencias.

e) No quiero acabar sin apuntar una teoría. Leía el jueves pasado una entrevista con Xavi Pascual, entrenador del Regal Barça de baloncesto. El -demasiado- joven técnico tiene ideas interesantes. Apunta, paseando por la playa de Castelldefels, que Barcelona es una ciudad demasiado cosmopolita y con demasiadas posibilidades como para jugar mal. Hablaba del basquet, pero trasladémoslo al fútbol. Sin quitar ni un ápice de importancia al cruyffismo, debe haber algo más que explique porque en Barcelona no vale sólo con ganar. Las opciones de un barcelonés si su equipo no le convence son tan elevadas que ni el todopoderoso fútbol podría competir.

Resulta curioso que la única ciudad europea que puede compararse en cosmopolitanismo en sus calles con Barcelona es Londres, una ciudad que a lo largo de la corta historia del fútbol ha tenido hasta doce equipos en Primera, al menos cuatro de manera bastante regular.

P.D.: Por cierto, no os perdais el artíclulo de Enric González en El País sobre la tragedia de Superga. Yo estuve buscando información un buen rato para escribir algo distinto y él aporta mucho más de lo que yo pude averiguar. Su experiencia en Italia y su pasión por el Torino -que perdió y siguen complicándose la vida- hacen que la lectura sea exquisita.

Otro por cierto, el jueves pasado le censuraron una de sus columnas sobre televisión en El País por escribir que "cualquier día, en cualquier empresa, bajarán el sueldo a los trabajadores para pagar la ludopatía bursátil de los amos". Desde este humilde blog nuestro rechazo a todo tipo de censura y menos en este momento en que el periodismo se encuentra en tan preocupante estado. Se acabó.

jueves, 30 de abril de 2009

60 anni senza dimenticare

Se hace difícil escribir algo que no se haya escrito todavía sobre la tragedia de Superga. Ocurrió un día gris y nublado de mayo de 1949, cuando los futbolistas del 'Gran Torino' volvían de disputar un partido amistoso contra el Benfica. El equipo 'granota' se había convertido en la gran referencia del fútbol europeo gracias a sus cuatro scudettos consecutivos y, en plena posguerra, cualquier ingreso extra por jugar al fútbol era agradecido. Fueron, pero no volvieron.

Sólo uno se salvó. Era Sauro Tomà, un prometedor lateral izquierdo que se quedó en Torino por problemas musculares. Curiosamente, esa misma semana había entrenado a parte de sus compañeros con una de las grandes estrellas de aquel equipo, Valentino Mazzola, quién aún es considerado por muchos -quizás por aquello del dramatismo de su fin- el mejor jugador italiano de todos los tiempos. Mazzola se lesionó y no volvió.

Ahora, 60 años después, muchas cosas han cambiado en el Torino, equipo que Enric González compara al Atlético por su tendencia a recibir golpes y pasar por 'pupas'. Descensos, crisis económicas, alguna que otra emulación efímera de aquel gran equipo de los 40 y, en la actualidad, de nuevo el sufrimiento, auténtico estado natural de este equipo.

A un punto del descenso en plena recta final, Torino conmemorará los 60 años de la tragedia viajando a Florencia para disputar un partido de vida o muerte. Los Rolando Bianchi, Ventola, Rubin, Rosina, Barone o Franceschini jamás llegarán a parecerse a los Mazzola, Rigamonti -nombre del campo del Brescia- Loik o los hermanos Ballarin, pero tienen la oportunidad -más, la responsabilidad- de mantener la memoria en la Serie A.

En Torino van sobrados de dignidad porque saben sufrir y perder, pero no estaría de más darse el gusto de ganar dos partidos seguidos -después juegan contra el Bologna- y no sufrir para recordar a los firmantes de la mejor época de la historia del club con tranquilidad. Mucho me temo que eso es imposible. Torino viene de trágico.