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miércoles, 2 de septiembre de 2009

No es lo mismo

En las últimas horas, Laporta se ha vestido de Florentino y se ha llevado al Palau Blaugrana a Ricky Rubio, seguramente el mayor talento que el baloncesto español haya conocido nunca. No me ha gustado porque, a pesar de que no me gusta Alejandro Sanz, creo que fútbol y baloncesto no son lo mismo.

El fútbol es preso de si mismo. Sus cifras se han alejado tanto de nuestra realidad cotidiana que ya no nos afecta escucharlas. En cambio, ver como el Barça ha pagado 4 millones de euros por el base del Masnou me ha mosqueado.

Cada deporte crea a su alrededor una especie de idiosincrasia. El fútbol se ha convertido en los últimos años en un deporte de masas. Prácticamente 'gusta' a todo el mundo. Cualquier hijo de vecino tiene un equipo en España con el que simpatizar y a costa del que tomarse unas cervezas el día de partido. El baloncesto, en cambio, tiene su bolsa limitada de aficionados, pero estos son mucho más entusiastas, más forofos. En fútbol todo vale, en baloncesto es como si todo estuviera mucho más pautado. Y dentro de esas reglas no escritas está el no pagar cuatro millones por nadie.

Laporta, que de basket sabe lo mismo que yo de enriquecer uranio, ha caído en la trampa de convertirse en Florentino a costa de desvirtuar una competición que también cae poco a poco en la concentración de a dos, esa enfermedad que afecta al fútbol y se extiende a otros deportes. El mítico TAU Vitoria ha perdido a la mayoría de sus estrellas porque su patrocinador ceramista les ha abandonado. Con el DKV sin su estrella, sólo el Unicaja -quizá ni eso- podrá toser a los dos grandes. Una lástima para el espectáculo en un deporte cuya única vía de ingresos es aumentar la popularidad. Y popularidad en baloncesto significa espectáculo. El pez que se muerde la cola. Esto me suena. Una lástima.

lunes, 4 de mayo de 2009

Oda a la verdad (o apuntes tras el clásico)

a) Creo que el titular de este post define lo que pasó el pasado sábado de ocho a diez de la noche. Lo que toda España y buena parte del mundo futbolístico vio fue una oda a la verdad. Una oda, para más inri, necesaria, puesto que en los últimos días un sector de la prensa de este país nos había querido hacer creer que repitiendo una misma mentira cien veces la podía convertir en realidad.

b) Afortunadamente para los amantes del fútbol, no fue así, y la verdad, como en los cuentos de héroes que explican a los niños, prevaleció. Si fue así fue gracias a que hubo un equipo que creyó en una idea. No hay imagen que resuma mejor el partido que la de Guardiola llamando a Xavi para festejar en una intimidad sólo rota por una cámara el quinto gol.

c) Atribuyo precisamente a Guardiola buena parte del éxito de la locomotora azulgrana. En los últimos tres partidos, Messi había mostrado su debilidad física, por eso el técnico azulgrana decidió resguardarle en el centro, tirando a Eto'o a una banda para que se batiera con los extremos merengues. Lo que aparentemente era un movimiento defensivo se convirtió en el más mortal argumento defensivo. El triángulo Xavi-Iniesta-Messi fue demasiado para el Madrid, que vió como el argentino campaba a sus anchas a partir del minuto 20.

d) Si el plan antiBarça de Juande era jugar al fuera de juego, hubiera sido mejor suicidarse antes del partido que ver como a tu equipo le meten 6. No hay equipo que tenga mejores galgos arriba y que estén mejor asistidos. El entrenador del Madrid hizo parecer mejor de lo que es -difícil pero lo consiguió- a Xavi, autor de cuatro asistencias.

e) No quiero acabar sin apuntar una teoría. Leía el jueves pasado una entrevista con Xavi Pascual, entrenador del Regal Barça de baloncesto. El -demasiado- joven técnico tiene ideas interesantes. Apunta, paseando por la playa de Castelldefels, que Barcelona es una ciudad demasiado cosmopolita y con demasiadas posibilidades como para jugar mal. Hablaba del basquet, pero trasladémoslo al fútbol. Sin quitar ni un ápice de importancia al cruyffismo, debe haber algo más que explique porque en Barcelona no vale sólo con ganar. Las opciones de un barcelonés si su equipo no le convence son tan elevadas que ni el todopoderoso fútbol podría competir.

Resulta curioso que la única ciudad europea que puede compararse en cosmopolitanismo en sus calles con Barcelona es Londres, una ciudad que a lo largo de la corta historia del fútbol ha tenido hasta doce equipos en Primera, al menos cuatro de manera bastante regular.

P.D.: Por cierto, no os perdais el artíclulo de Enric González en El País sobre la tragedia de Superga. Yo estuve buscando información un buen rato para escribir algo distinto y él aporta mucho más de lo que yo pude averiguar. Su experiencia en Italia y su pasión por el Torino -que perdió y siguen complicándose la vida- hacen que la lectura sea exquisita.

Otro por cierto, el jueves pasado le censuraron una de sus columnas sobre televisión en El País por escribir que "cualquier día, en cualquier empresa, bajarán el sueldo a los trabajadores para pagar la ludopatía bursátil de los amos". Desde este humilde blog nuestro rechazo a todo tipo de censura y menos en este momento en que el periodismo se encuentra en tan preocupante estado. Se acabó.