Cada deporte crea a su alrededor una especie de idiosincrasia. El fútbol se ha convertido en los últimos años en un deporte de masas. Prácticamente 'gusta' a todo el mundo. Cualquier hijo de vecino tiene un equipo en España con el que simpatizar y a costa del que tomarse unas cervezas el día de partido. El baloncesto, en cambio, tiene su bolsa limitada de aficionados, pero estos son mucho más entusiastas, más forofos. En fútbol todo vale, en baloncesto es como si todo estuviera mucho más pautado. Y dentro de esas reglas no escritas está el no pagar cuatro millones por nadie.miércoles, 2 de septiembre de 2009
No es lo mismo
Cada deporte crea a su alrededor una especie de idiosincrasia. El fútbol se ha convertido en los últimos años en un deporte de masas. Prácticamente 'gusta' a todo el mundo. Cualquier hijo de vecino tiene un equipo en España con el que simpatizar y a costa del que tomarse unas cervezas el día de partido. El baloncesto, en cambio, tiene su bolsa limitada de aficionados, pero estos son mucho más entusiastas, más forofos. En fútbol todo vale, en baloncesto es como si todo estuviera mucho más pautado. Y dentro de esas reglas no escritas está el no pagar cuatro millones por nadie.lunes, 4 de mayo de 2009
Oda a la verdad (o apuntes tras el clásico)
P.D.: Por cierto, no os perdais el artíclulo de Enric González en El País sobre la tragedia de Superga. Yo estuve buscando información un buen rato para escribir algo distinto y él aporta mucho más de lo que yo pude averiguar. Su experiencia en Italia y su pasión por el Torino -que perdió y siguen complicándose la vida- hacen que la lectura sea exquisita.
Otro por cierto, el jueves pasado le censuraron una de sus columnas sobre televisión en El País por escribir que "cualquier día, en cualquier empresa, bajarán el sueldo a los trabajadores para pagar la ludopatía bursátil de los amos". Desde este humilde blog nuestro rechazo a todo tipo de censura y menos en este momento en que el periodismo se encuentra en tan preocupante estado. Se acabó.