"Qué banda", decía uno. "Esto no hay quien lo aguante", se escuchaba dos filas más arriba. "Pagar trescientos euros para ver a esta gente, menudo drama", le respondía el amigo entre un mar de pipas. Los tres se marchaban un cuarto de hora antes de acabar el partido.
Leer más
Llegir més
La primera de la historia
Hace 17 horas