Roma pasa por Londres. Este es el titular al que se acogen los dos grandes candidatos a disputar la final de la Champions League. El industrial Manchester y la cosmopolita y artística Barcelona deberán visitar la capital victoriana para sellar su pase a la final del imperio romano. Ninguno de los dos lo tendrá fácil, puesto que se enfrentan a dos equipos caracterizados por la pureza y la simplicidad.
En el caso del Arsenal - Manchester (hoy, 20.45) los de Ferguson, actuales campeones, se enfrentan a un equipo desacomplejado por definición al que puede ir grande la cita. Puede, pero también puede que no tengan conciencia de la grandeza de la misma y salgan a divertirse con Cesc como 'maestro de toboganes'.
Por su parte, me resulta imposible descifrar que estará pensando Hiddink para preparar el Chelsea - Barça de mañana. A priori, tras el derby español, ha quedado claro que al Barça no le puedes jugar de tú a tú sin ser víctima de suicidio inducido, pero de alguna manera tendrán que buscar el gol. Espero un Chelsea casi tan defensivo como en el Camp Nou que firmará de entrada la prórroga. Es que me resulta imposible pensar que alguien pueda pretender ganar al Barça. Luego pasará lo que pasará pero... ¿visteis lo del Bernabeu?
En cualquier caso, Roma pasa por Londres. A orillas del Támesis, a los pies del Big ben, se deciden los finalistas de la Champions. En casa de los fabricantes de armas el equipo de noroeste de Inglaterra buscará seguir siendo imbatible fuera de casa -dos años sin perder-. En el viejo Stamford, en el acomodado distrito de Fulham, se miden la pureza física con el arte. Dos enfrentamientos y un solo camino: el que lleva a Roma, que pasa por Londres, ciudad del fútbol.