lunes, 26 de abril de 2010

La ruta de la remontada

Que el fin del mundo te pille bailando

Para romper la monotonía, suelo ir cambiando la ruta que me lleva del trabajo a casa. Puede que sea un poco hipocondríaco, pero me va bien ir cambiando. Hoy esta calle, mañana la de más abajo, buscando encontrar algo de diferente que rompa la monotonía.

Sin embargo, desde el pasado jueves no hay nada que varíe mi ruta.

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sábado, 24 de abril de 2010

Reflexión de sábado por la mañana

Los árabes al parecer ya han comprendido que no pueden arrojarnos al mar. Lo triste es que a los judíos les resulta difícil vivir sin que haya alguien que quiera arrojarlos al mar
Uno, que de pequeño se enamoró del fútbol por mimetismo paterno porque pensó que aquello que tanto preocupaba y emocionaba a su mentor tenía que ser muy poderoso, se siente defraudado consigo mismo cuando se sorprende contando los pequeños detalles que, sin ser decisivos, cree que están adulterando la competición y el deporte que tanto aprecia.

Se alegra al pensar que, al menos, ahora son otros los que lloran, braman y hacen las mil y una porque son incapaces de competir con los que ahora juegan bien, ganan títulos y se llevan los elogios. Y se tranquiliza al pensar que ni comités de competición, horarios de los partidos y decisiones parciales han podido hasta ahora con un equipo que "no tiene precio".


Empieza el sábado leyendo 'Fima' de Amos Oz, un libro sobre un personaje desperdiciado por la sociedad y desquiciado por el cinismo, que sólo se altera al hablar de su Gobierno, el israelí, al que ve alejado de la realidad. Ni una palabra sobre fútbol. Quizá ese maravilloso deporte de 90 minutos al que envuelven miles de horas de estupideces le ayudara a salir de su mundo.

Postdata: Suerte que por Sant Jordi no me han regalado 'Elogio del pesimismo', como a otros.

miércoles, 21 de abril de 2010

Dos imágenes que resumen una vida


Ha muerto Samaranch. A toda prisa, he tenido que redactar para el medio en que trabajo una pieza para complementar la información pura y los cientos de reacciones. Me ha salido esto. Luego he visto cosas muy distintas, sobre todo en los medios catalanes, que apuestan por primar el aspecto político y un tanto oscuro del ex presidente del COI. Aunque en principio me han hecho rabia muchas interpretaciones, tras reflexionar creo que al final eso es el periodismo: primar fuentes, escoger entre versiones. Con cierta dosis de tendenciosidad. En fin, ahí queda.

A la pieza

martes, 20 de abril de 2010

Morir... ¿de éxito?

El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgarte en tu camino.

El choque entre dos titanes, entre dos osos furiosos con dos maneras opuestas de entender el fútbol, se ha saldado con la victoria neta de uno de ellos: el que ha estado más atento. Ha habido uno que, quién sabe si confiado por sus anteriores victorias, quizás superado por los acontecimientos, ha visto pasar moscas y se ha llevado zarpazos casi mortales.

Mourinho no ha descubierto ningún método nuevo. Si el Barça está al borde de la eliminación es por sus propios errores, puntuales y estructurales. Puntuales, porque la defensa ha estado desastrosa en el marcaje -Alves y Puyol se llevan la palma- y porque se han perdido demasiados balones no forzados. Además, la presión no ha sido la adecuada, ya que la media del Inter tiró balones demasiado fáciles a sus feroces avispas. Y por Guardiola, que ha estado apático en la reacción.

Y estructurales, porque si a estas alturas de temporada, con la paliza de bus a cuestas y perdiendo 3-1, Guardiola sólo se fía de hacer un cambio, algo ha fallado. Si Bojan o Henry no valen, perfecto, pero decidanlo en junio, por favor. Siempre me ha encantado una frase de Luis César, el gallego que entrena al Nástic de Tarragona: "Es más importante el equipo que acaba que el que empieza". Si le hacemos caso, Guardiola ha perdido esta batalla, que no ayudaron a ganar ni Txiki ni Laporta cuando les tocaba, porque Mou sí ha acabado con un equipo adecuado a sus circunstancias.

¿Y el árbitro? Casero, casero. Ha empezado bien, pero se ha ido dejando llevar por el partido, remando con el viento favorable de la victoria local. No ha sido decisivo en la victoria del Inter, que la ha merecido, pero esto no es un partido sino una eliminatoria, y ha habido al menos tres jugadas polémicas dentro del área de los locales. Con un gol más, la manera de encarar la vuelta sería radicalmente distinta.

De Messi no hemos sabido nada, porque no ha aparecido. Tampoco Xavi. El Barça puede estar muriendo de éxito, y no es que Guardiola tenga la culpa, pero a uno le da la sensación de que el de Santpedor está más lento que nunca, con los reflejos atrofiados tras tanta victoria aparentemente fácil. El cambio de Abidal por Ibrahimovic podía llegar a entenderlo con el 2-1, pero no con el gol de Milito.

Queda la vuelta. Con todo, el Barça tiene todo un partido en el Camp Nou para tratar de dar la vuelta a la eliminatoria. Antes, deberá cumplir el 'peligroso' trámite de Xerez. Y es que, si me dan a elegir, llevo meses diciendo que prefiero la Liga a la Champions League. Europa ha pasado a ser un plus.

lunes, 19 de abril de 2010

Administrar el poder

“La primera víctima de la guerra es la verdad”. Es una frase que un congresista demócrata estadounidense de nombre Hiram Johnson dijo en 1917, en plena Primera Guerra Mundial. Como hay demasiada gente que quiere convertir la Liga en una guerra, la frase está muy de actualidad.

Como no soy nada particular de entrar en la batalla del ‘y tu más’...

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sábado, 17 de abril de 2010

Antiguas y nuevas rivalidades

“Esta ciudad tiene más radiotaxis que sentimientos”

Pintada en una pared de La Paz (Bolivia)


A veces pienso que los derbis no son más que palabras escritas antes y después. Palabras injustificadas y muchas veces injustificables que tratan de convencer de que lo irracional no lo es tanto. Porque, pienso a veces, no por querer unos colores hay que odiar irremediablemente otros. Eso es una invención.

Lo dicho, a veces pienso en todas esas estupideces. Y es que, ¿qué es el fútbol sino un acto de irracionalidad? Racional es el deseo de comer cuando hay hambre. El hombre ha vivido miles de años en la faz de esta Tierra sin necesidad de marcar goles al adversario de toda la vida, pero si de comer.

Por la comida se discutían nuestros antepasados. Por ella marcaban territorios, creaban clanes, libraban guerras. Con el paso de los años y el advenimiento de la Revolución Industrial, esas antiguas rivalidades pasaron a compartir espacio con los odios propios de los nuevos tiempos: había nacido la conciencia de clase, otra excusa racional para inventar rivalidades. Después, por culpa del lenguaje moderno de esa ilusión publicitaria que es la dominante clase media, las rivalidades políticas perdieron gran parte de su contenido

De un proceso como éste nació la rivalidad entre Lazio y Roma. Cuentan las crónicas que, hastiados por las inacabables victorias de los clubes del norte de Italia, diferentes equipos romanos decidieron unirse en 1927. Se negó la Lazio, uno de los ocho equipos de la región, que en un acto de soberbia decidió mantener la sangre pura con que había nacido en 1900 gracias a unos militares adinerados enamorados de los valores del olimpismo.

La Lazio fue desde el inicio el equipo con el que se identificaron las clases pudientes de la región. La Roma, por contra, nacía como el equipo de esas clases trabajadoras a las que convenía dar algo más en que pensar que ideas revolucionarias. No en vano, nació en los años del fascismo del Duce Mussolini. Como quiera que vino la Guerra Mundial y los regímenes autoritarios fueron vencidos, a partir de entonces la Roma fue el equipo de la clase obrera con todas sus consecuencias.

La rivalidad y la bandera de la diferencia se siguió ondeando, y pronto para los romanistas los rivales eran unos ‘burini’ (catetos) de comarca, mientras que para los laziales los capitalinos eran unos flojos, algo inaceptable. "¡Boia chi molla!”, es el canto mussoliniano que todavía suena de vez en cuando en el Olímpico. La traducción, perro el que afloja.

Si son pocos los ingredientes, súmenle que la Roma del Totti que una vez dijo que daría varios años de su vida por marcar un gol al Lazio se juega su liderato recién conquistado ante un rival que este año se ha dedicado a coquetear con el descenso. De momento, el Inter ha metido presión con golazo incluido de Maicon y aviso de Eto’o al Barça.

jueves, 15 de abril de 2010

El Barça, verbenas de verano y el cubo de Rubik

La Liga se muere a pasos tan rápidos que cuesta analizarlos. Una vez más, la jornada deja una exhibición del Barcelona, que venciendo 3-0 al Depor da un pasito más hacia el título, a pesar de la victoria del Madrid por 1-2 en Almería.

Agotados, con el permiso de David Trueba, los adjetivos para Messi, el Barça dio ante el Depor una lección de juego de conjunto. He escuchado que el Depor jugó vencido de antemano. No me lo pareció, yo vi el mejor fútbol de toda la temporada.

El equipo de Guardiola se asemeja, por su belleza al ocupar al terreno, a un cubo de Rubik acabado, y a la felicidad que produce. También por el método. Meticuloso y estudiado algorítmicamente, simétrico y apolíneo.

Como el artilugio que inventó el arquitecto hungaro Enro Rubik, que desordenado parece imposible de completar, el Barça parece superarse en cada combinación, por imposible que parezca, y siempre hay solución para cuando algo se complica. Este equipo juega a demostrar que no hay límites para la física, y pone la barrera un poquito más lejos cada partido en un bucle de erotismo que no parece tener final.

Y desnudos al anochecer nos encontró la Luna. Sí, este equipo es una fiesta como las que describe Sabina en su canción. Una fiesta de pueblo, en uno de esos juveniles veranos sin fin ni preocupaciones aparentes, con el vino tan presente como el baile de una mujer que mueve sus caderas para la Luna.

Uno de esos veranos que sirve de pretexto a Manuel Vicent para su ‘León de ojos verdes’, en los que las experiencias se acumulan una tras otra sin que haya tiempo para la reflexión ni la duda. Sólo Guardiola, un superdotado, parece capaz de poner en orden entre tanta verbena, intento de vaselina, tango y pared imposible.

En fin, todo se acaba, hasta este Barça inmortal caerá algún día. Pero yo, más que de haber visto a Messi, vacilaré de haber sido testigo de un equipo que desafío a la perfección, poniéndola en un serio aprieto.