miércoles, 21 de octubre de 2009

Renovarse o morir

¿A quién culpamos el primero cuando un equipo va mal? Al entrenador. ¿De quién nos acordamos antes que nadie cuando las cosas no funcionan? Del entrenador. ¿Quién suele ser la víctima destituida cuando un equipo no acaba de arrancar? El entrenador. Pero, pensándolo un poco, ¿es realmente el mister de un equipo una figura tan prescindible? Yo, sinceramente, creo que no.

Todo aficionado al futbol se ha planteado alguna vez si realmente no será fácil dirigir a un gran equipo: grandes futbolistas, excelente cuerpo técnico, presupuesto envidiable….Parece fácil. Pero quizás no lo sea tanto si tenemos en cuenta el enorme historial de técnicos que atesoran los grandes clubs a lo largo de la historia.

Algunos cayeron por falta de tiempo para implantar sus métodos, pero bien es sabido que el futbol es generalmente un espectáculo poco paciente. Otros quizás sucumbieron ante la presión de los medios y de las masas que estos clubs arrastran. Y por último, y quizás en este grupo será donde encontramos al mayor número de técnicos fallidos, encontramos a aquellos que no supieron adaptarse al medio en que se encontraban. No supieron renovarse o, simplemente, creyeron estar por encima de las personas que les rodeaban.

El futbol no deja de ser un deporte con matices prehistóricas: el que no se adapta al medio que le rodea no sobrevive. Dos claros ejemplos los encontramos en las figuras de Sir Alex Ferguson y Arsène Wenger, técnicos del Manchester United i del Arsenal respectivamente.

El primero nos ofrece cada año una auténtica lección de cómo reinventarse y sobrevivir en un mundo que no se para por nadie. Al frente del United desde el año 1986, Ferguson consigue renovar cada año las ilusiones de los aficionados reds y llenar de gloria las tardes y noches del Teatro de los sueños.

Aunque en su contrastada carrera como entrenador ha debido afrontar situaciones incómodas, cada año consigue sobreponerse y adaptarse a la nueva situación que debe afrontar. Su último gran logro: hacer olvidar a Cristiano Ronaldo y, al mismo tiempo, convertir al Manchester United en uno de los pocos equipos económicamente saneados del siglo XXI.

Muchos se preguntaron porque Sir Alex Ferguson no aprovechaba la enorme inyección económica que el Madrid había dejado en las arcas del United para crear un nuevo equipo de ensueño. La respuesta del galés ha sido construir bajo mínimos un equipo sólido y solvente que a día de hoy lidera la Premier League, encabeza su grupo en Europa y, por si todo esto fuera poco, muestra un presupuesto con déficit cero. Así, tan solo con la adquisición de jugadores como Owen o Valencia y sobretodo, adaptándose a la nueva situación que debía afrontar, Ferguson ha conseguido que la larga sombra de Cristiano Ronaldo no siga planeando sobre su equipo.

Mención aparte merece Arsène Wenger, entrenador del Arsenal desde 1996. El francés lideró una de las etapas más gloriosas del club gunner donde jugadores como Thierry Henry, Robert Pirès o Denis Bergkamp brillaron con luz propia. Así, un desconocido Arsène Wenger construyó un equipo que lideró el campeonato local durante algunos años con una brillantez digna del mejor Liverpool de los 80.

Una vez el ciclo de estos jugadores llegó a su fin en el club londinense, era lógico pensar que la etapa dorada de Wenger como entrenador del club londinense también tocaría su fin. Pero ha resultado ser todo lo contrario. Con una filosofía innovadora que se basa en dar oportunidades a jóvenes promesas y convertirlos en grandes jugadores a base de curtirlos en grandes batallas, Arsène Wenger ha conseguido mantener al Arsenal en primera línea tanto en Inglaterra como en Europa. Y no solo eso, el juego de los jóvenes cañoneros enamora por su brillantez. Gracias al empeño de este entrenador francés hemos visto brillar a jugadores como Cesc Fábregas, Emmanuel Adebayor o Robin van Persie, consagrados hoy como estrellas mundiales.

En definitiva, nos encontramos ante los dos entrenadores más longevos del campeonato inglés y posiblemente seguirán en sus banquillos muchos años más. Sus diferencias podrán ser muchas pero comparten un rasgo en común: mantener una base de trabajo propia pero reciclar su filosofía con el paso del tiempo.

Guillem Prera

martes, 20 de octubre de 2009

De la solvencia del Sevilla al efecto mariposa (¿?) en el Barça

Victoria del Sevilla, derrota del Barça. De ambos partidos salen reflexiones, allá van algunas.

En Stuttgart vimos a un Sevilla en estado puro, en su salsa. Gol tempranero y atrás, a salir a la contra con jugadores de banda. Dos de los tantos de los hispalenses volvieron a ser a balón parado, lo que no por común deja de ser sorprendente y digno de mención. Un equipo es grande en la medida que aprovecha sus oportunidad, y el Sevilla, tras 70 minutos, tenía un 38% de posesión y había chutado entre los tres palos dos veces, igual que los alemanes. El resultado era de 0-2.

No puedo dejar de referirme al Sevilla como equipo de especialistas, sobre todo en banda. En la derecha Navas está más solo, pero la banda izquierda de los de Jiménez es todo un lujo. Adriano y Perotti han puesto un gol cada uno, y Capel en la recámara. Vale la pena seguir a Perotti, uno de esos tipos que encara con un descaro que muchas veces se nos olvida que existe. La penúltima perla de Monchi, que le fichó del Morón, un humilde argentino, después de ser rechazado por Boca. Una delicia verle.

Ahora bien, no se puede olvidar que enfrente estaba el atenazado Stuttgart, un equipo que está en descenso en Alemania y cuyo partido se ha visto marcado por el miedo. Babel está en la cuerda floja hasta el punto de que puede costarle el sitio, y eso se ha notado mucho en sus futbolistas, que no hubieran marcado de jugada ni aunque el partido hubiera durado toda la noche. Interesante el lateral mexicano y poco más, necesitan un cambio que les dé confianza.

En el caso del Barça, no ví el partido. Se supone que el gol en el primer minuto rompe todos los planes, pero ya son dos partidos sin ganar. Más vale que ganen el domingo al Zaragoza con solvencia, porque si hay dos clubs con efectos mariposa demostrados en España son el Atlético y el Barça. El simple aleteo de una mariposa puede desatar tormentas gravísimas. Aunque Laporta de momento sólo es un capullo, sus idas y venidas pueden convertirle en mariposa pronto, con lo que ello podría suponer para un grupo, el de Guardiola, que si bien ha demostrado una gran entereza nunca se ha visto en dificultades importantes. Por lo tanto, el Barça sólo tiene un rival, y está en casa. Es él mismo y su entorno.

lunes, 19 de octubre de 2009

El gol más injusto

La hoguera de las vanidades es un thriller medio (¿cre?) en el que Tom Hanks es un broker de Wall Street cuya fama se pone en duda por un golpe de azar. En medio de la noche, y mientras se dirige a Manhattan con su amante (Melanie Griffith), una salida errónea de la carretera le lleva al Bronx. Si tenéis dos horas mirad otra película, si tenéis muchas podéis hacerle un hueco.


Más que el argumento en si, me quedé con una frase que pronuncia el narrador: la ley es el débil intento del hombre de sentar los principios de la decencia. Creo que viene muy a cuenta de lo que ya se considera como el gol más tonto -e injusto- de la temporada. El gol que el sorprendente pichichi Darrent Bent le marca a Reina...

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jueves, 15 de octubre de 2009

Ágora

Ayer, mientras la selección goleaba a Bosnia en el último trámite antes del Mundial, yo entraba al cine. Cuando Argentina empezaba el partido que, de forma dramática, le situó en Sudáfrica, yo salía del cine convencido de que Amenabar es el mejor director que nuestro país ha dado nunca.

Más allá de consideraciones ideológicas y de argumentos como la trama, el cine de Amenabar es perfecto a nivel técnico. Cada plano, cada imagen tiene su explicación. Un amigo mío al que le gusta el cine casi tanto como a mi el fútbol me comentaba que el director de Ágora es un obseso del cine, que ha visto de todo y en grandes cantidades, y de ahí que se le considere un académico siendo todavía joven.

Y yo pensé que este joven de 37 años no sólo tiene en común con Guardiola su edad -el técnico del Barça tiene 38-. Su manera de hacer me resulta muy familiar. Esa obsesión por la disciplina en la que trabajan, ese cuidar cada detalle, esa necesidad de explicarlo todo y que todo quede claro son muy características de ambos. Además, el título del film del cineasta español me lleva también a pensar en Guardiola, un amante del diálogo, sabedor de que éste lleva inexorablemente al conocimiento.

Imagino a Amenábar devorando cine y veo a Guardiola estudiando al próximo rival del Barça en la Champions. Podríamos buscar muchas causas para explicar esta coincidencia, pero creo que basta con decir que ambos aman lo que hacen, uno el cine y el otro el fútbol. Y que ese amor les lleva a tratar de mejorar permanentemente. Y creo que es una buena lección en estos tiempos de crisis en los que parecen imposibles las concesiones sentimentales.

lunes, 12 de octubre de 2009

Jugar a las 3

¿Cómo quedamos mañana? A las dos y media en el bar. Esta frase puede aplicarse en breve al fútbol, si prosperan las intenciones de Florentino Pérez de programar partidos a las tres de la tarde para abrir la Liga al prime time chino.

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jueves, 8 de octubre de 2009

El Inter y el EZLN

En estos días en los que los amantes del fútbol estamos un poco desangelados y faltos de goles que cantar, la resignación nos lleva a buscar salvoconductos para no desesperar. Si, además, tienen que ver con el deporte rey, mucho mejor.

El otro día, por casualidad, llegó a mis manos la revista mensual que publica Illa Crua, firme defensora desde la izquierda de la lengua y cultura catalanas, en toda su extensión. Me llamó la atención porque dedican un monográfico al fútbol, que devoré en una noche. No está nada mal, puesto que reflexiona desde un punto de vista poco habitual, crítico sin ninguna duda, pero constructivo a mi ver.

Se tocan muchos temas, la mayoría relacionados con la indudable entrada de la política y la economía en el mundo del fútbol en los últimos años. Se puede estar más o menos de acuerdo -sé que buena parte de la blogosfera es reacia a mezclar ambos temas-, pero creo que es bueno leerlo para, por lo menos, tener argumentos. Y es que el 'porque no' no debería valer a nadie.

Entre mucha bibliografía y anécdotas curiosas, quiero destacar un reportage que me llamó mucho la atención. Es el que habla de la extraña relación existente entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Inter de Milán. Le había leído en alguna ocasión a Enric González que el magnate petrolero Massimo Moratti simpatizaba con la izquierda, el antiberlusconismo y el pacifismo.

Pero lo que ha sido nuevo para mi era que gracias a la intermediación de Javier Zanetti el Inter ha colaborado económicamente con proyectos zapatistas y que incluso el subcomandante Marcos escribió en 2005 una carta a Moratti pidiéndole disputar un partido entre el Inter y sus guerrilleros. De momento está pendiente.

Me encantan este tipo de historias y me encantaría que se disputara. No se perdería nada, al contrario. Seguramente sería mejor de alguno que nos tocará aguantar como mal necesario este fin de semana con los partidos clasificatorios para el Mundial. ¡Que vuelva la Liga!

lunes, 5 de octubre de 2009

El equipo que acaba al partido

El gol es al fútbol, según Eduardo Galeano, lo que el orgasmo al sexo. La mejor parte. Llámenme conformista, pero en mi caso es suficiente la sorpresa para emocionarme. Y es que el gol suele ser consecuencia directa de la sorpresa. Un marcaje bien tirado, una superioridad convertida en pared, un lateral doblando al extremo -el ejemplo perfecto, el primer gol del Sevilla-. Me encantan esas acciones que se enseñan en las escuelas de fútbol y que no todos son capaces de aplicar en un partido de alta competición.

Precisamente por eso me aburrió el partido entre el Chelsea y el Liverpool. Especialmente el de Rafa Benítez fue un equipo previsible, y eso que tanto yo como todos los que seguimos el partido en un pub gracienc íbamos predispuestos a sorprendernos con poco...

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