jueves, 20 de agosto de 2009

Temple

Al final el infierno no lo fue tanto, y el Atlético vuelve a Madrid con un 2-3 que deja la eliminatoria prácticamente cerrada. Digo prácticamente porque cuando se habla del Atleti hay que ampliar el margen para la incertidumbre. Forma parte de su idiosincrasia. Nunca será este un equipo seguro de si mismo, y el éxito o fracaso dependerá de que jugadores y equipo técnico sepan minimizar los riesgos.

En la actualidad, en el Calderón pueden estar -más o menos- tranquilos. Aunque su defensa, al menos el año pasado, no contribuya mucho a esta minimización, el ataque contribuye por partida doble. Agüero y Forlán, bien secundados por Maxi, aseguran que el rival tenga que marcar más de un gol para sacar algo positivo.

Lo que hace grandes a los dos puntas colchoneros es no tanto su calidad -que también- sino su temple ante el gol. En el partido contra el Panathinaikos hubo dos jugadas que definieron el resultado y que son grandes ejemplos de esa tranquilidad ante las situaciones límite que hacen enormes a los ya de por si grandes.

Minuto 36. Forlán recibe un pase en profundidad de Raúl García. Decide recortar en lugar de seguir en carrera y se equivoca, puesto que otro defensa llega para tapar su posible su chut. No obstante, y cuando todo parece que quedará en nada, ve la llegada de Maxi desde la segunda línea. Pase mágico entre las piernas del central griego que deja sólo al argentino. 0-1.

Minuto 68. El Atlético ha empezado mal la segunda parte y ha visto como los griegos empataban. Pero los de Abel se rehacen y Forlán marca el 1-2. Es en ese momento cuando el partido se rompe. Agüero lo sabe, como también sabe que hasta ese momento ha estado flojo. Lucha una pelota en la banda derecha que se lleva en carrera a más de 30 metros de la portería. Dos defensas le esperan, reculando.

Al borde del área, el movimiento clave. Frena su carrera y levanta la cabeza. No hay nadie. En ese momento decide acelerar y quiebra al primer defensa, que se queda clavado. Sólo queda otro, que hace bien en darle espacio por el costado. Con otro toque encuentra el espacio para armar un disparo imposible. Imposible si no fuera el 'Kun', que lo cruza lo suficiente como para que el portero sólo pueda mirar, creyendo que al palo largo no podía ir un chut desde esa posición.

Temple, esa es la palabra clave. Saber estar en el momento oportuno. No precipitarse, saber parar lo que va muy rápido. Y de ahí a la Champions.

lunes, 17 de agosto de 2009

El fútbol no premia al arte

Pocas novedades en el primer fin de semana Premier. O muchas, según se mire. Si nos fijamos en el llamado 'top 4', pocas. El Manchester resuelve con más o menos problemas, el Liverpool sigue siendo irregular e impredecible, el Chelsea resuelve con más problemas que menos y el Arsenal enamora hasta Navidad.

Si hay algo que me ha hecho recordar que esto del fútbol es bastante injusto ha sido la goleada de los de Wenger ante el Everton en Goodison Park. Sobre todo, comparándolo con las cortas victorias de United y Chelsea en casa. Es decir, el Arsenal juega bien al fútbol y le mete seis al Everton fuera de casa y su victoria 'sólo' vale tres puntos, los mismos que los pírricos triunfos de los dos grandes más grandes en casa y frente a dos firmes candidatos al descenso.

La equidad no es una caracterísica del fútbol. Tampoco la racionalidad, lo hemos dicho muchas veces. A Wenger y sus niños les queda la ilusión de saberse admirados, pero también la amargura de comprobar que, un año más, el premio al arte es el mismo que el que se concede al conformismo cuando la pelota entra. Cuando el fútbol no premia al arte, debemos premiarlo los aficionados.

Este mi pequeño homenaje a un equipo que antes del Mundial debería estar lamentándose porque por primera vez en muchos años no jugará la Champions 2010-2011. Si Wenger no lo remedia.

viernes, 14 de agosto de 2009

Un punta, dos puntas, tres puntas...

A un purista como yo, un tipo al que le parece racional utilizar todo el ancho del campo porque cree que cuanto más espacio, más posibilidad, hay cosas que no le entran en la cabeza. Pero que al final tiene que admitir.

Me refiero al debate -¿ya cerrado?- en la selección española. Un punta o dos. Aprovechar las bandas o jugar con cuatro mediocentros. A pesar de que siempre he jugado por bandas y que creo que no es sólo una opción sino la opción más racional, no lo es menos que cada equipo tiene su propia idiosincrasia y que debe permanecer fiel a ella mientras le vaya bien.

Del Bosque ha intentado, desde su llegada a la selección, dar un toque propio a la selección que ha pasado por tratar de abrir un poco el campo. Ha apostado por dos jugadores como Cazorla o Riera que, sin ser extremos puros, si que pueden aportar más desborde desde los costados que Cesc o Xavi, por ejemplo.

En el partido que convirtió a la selección en el equipo de moda, la semifinal de la Euro ante Rusia (0-3), Luis salió con un centro del campo en el que estaban Senna, Xavi e Iniesta y Silva por delante, con más libertad. Por delante, unos escurridizos Villa y Torres que se movían con libertad, cayendo a una banda y otra. Cuando se lesionó el '7', entró Cesc. Y fue ahí, con los peloteros haciendo un rondo ante los rusos, cuando España homenajeo al futbol.

¿Por qué no volver a jugar con un sólo punta? La primera respuesta es obvia. Dejar a Torres o Villa en el banquillo sería estúpido. Sí. O no. Depende. No soy partidario de sacrificar a futbolistas en nombre de un sistema cerrado, pero hay que encontrar una solución. Por ejemplo, acomodar a Villa en una banda. No lo sé, no estoy seguro. Lo que sí recuerdo son mis bostezos en la primera parte ante Macedonia y mis piernas inquietas y sonrisa en la cara en la reanudación.

Hablando de sistemas

Ya que hablamos de sistemas racionales, también creo que al futbol se juega tocando, mimando a la pelota, haciendo rodar por el césped. Esto viene a cuento de que este fin de semana debuta Roberto Martínez, técnico español de sólo 36 años, en el Wigan. Y va sin complejos. Anoche decía en la Ser que quiere jugar bonito en el país del fútbol aéreo. ¡Suerte!

martes, 11 de agosto de 2009

Más de cien mentiras (Hasta siempre Jarque)

Con el cierre de la capilla ardiente de Dani Jarque, el Espanyol ha cerrado uno de los capítulos más tristes de la historia. Se puede perder un partido, una final, pero perder a un amigo es de lo más triste que te puede ocurrir. Si tiene 26 años, aún más.

Han sido días de lamentos, de llantos, de miradas perdidas, de llamadas de consuelo. Pero ahora, con la memoria del capitán que ya no volverá, toca levantarse. Como bien dice Sabina, que sabe más que muchos de lo que es estar hundido, hay "más de cien mentiras que valen la pena".

Y los compañeros y su afición deben agarrarse a ellos para salir del barro. Tienen un estadio nuevo, un proyecto ilusionante con un entrenador que es un símbolo, una de las mejores canteras de España, unos fichajes que prometen y una trayectoria ascendente. A partir de ya, que esta tendencia no se invierta depende de ellos, de la fortaleza del grupo. No será fácil, pues Dani era pieza básica en el vestuario, pero carácteres como el de Tamudo o el propio Pochettino deberían ser suficientes para que este grupo joven haga aplaudir al 21 allá donde esté.

También todos los aficionados al futbol nos hemos quedado un poco huerfanos. Pero no podemos rendirnos. Tenemos la Supercopa este fin de semana, una Liga con dos grandes muy grandes a la puerta de la esquina, una Champions en la que España debería tener una gran presencia y un Mundial en el que -¿por qué no?- también. Para nosotros todo será más fácil. El flujo de información no se para por nada ni por nadie, así que, excepto para los pericos más pericos, pronto el recuerdo de Jarque será como el de Puerta, una manera de recordarnos que el fútbol son, a pesar de todo, "más de cien mentiras que valen la pena".

viernes, 19 de junio de 2009

Juro que volveré

Como diría aquel, 'volveré, juro que volveré'. Más tarde o más temprano, juro que volveré. Mi organismo necesita unas vacaciones desde hace semanas y no hay fútbol de calidad, la materia prima que me interesa tratar. Es por eso que he 'dimitido' desde hace unos días. Pero volveré.

Volveré para criticar los excesos de ese fútbol que no me gusta, el fútbol de los 95 millones de euros por una persona mientras otras muchas se ven despreciadas por los mismos bancos que pagan a la estrella. Volveré para denunciarlo con todas mis fuerzas y para reivindicar el fútbol exquisito como arte.

¿Cuándo? Con regularidad, tras el mes de julio, que pasaré en Sudamérica de vacaciones. Me esperan la tierra prometida de Salvador Allende y sus parques naturales. Mientras yo no esté seguirán los movimientos en el mercado. Unos movimientos ante los que me confieso cansado, saturado e indignado. No quiero leer cada día las mismas mentiras por el hecho de que alguna pueda ser verdad.

Algún lector -es recíproco, yo también le leo a gusto- me preguntaba si no iba a escribir nada de la Confederaciones. Probablemente en los próximos días caiga algo, pero sin prometer nada. Porque quien promete acaba por incumplir.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Un 'algo' llamado Roma

Han pasado tres semanas desde el gol de Iniesta. Desde entonces, el barcelonismo sólo ha vivido para pensar en Roma. Ni la fiesta por la Liga ha conseguido desviar la atención de un equipo que está a 90 minutos de hacer historia.

Aquel día, cuando el reloj tocaba las 22.30 horas, la culerada vivió una de aquellas explosiones de tensión y alegría que crean algo especial. Pasó con Kaiserlautern y llegó Wembley. Y ese algo este año se llama Roma. Esta noche, a las 21.45 horas, los dos mejores equipos del mundo, Barça y Manchester, se enfrentan por el triunfo que corona al mejor de los mejores.

Ambos llegan, en principio, con los deberes hechos. Han ganado Liga y Copa barriendo a sus rivales en sendas temporadas estratosféricas y disputarán esta final con todo el arsenal a punto. El Barça, con Iniesta y Henry en principio al 100%, y el Manchester con Ferdinand recuperado y la única duda de Giggs o Scholes en el once.

Guardiola ya tiene pensado su equipo. Meticuloso y calculador como pocos, ayer no quiso dar nombres pero sí dio pistas. Ha convencido a Keita para que retrase su posición. La pregunta es si se refiere a que jugará de pivote defensivo o de lateral izquierdo. La alternativa es Silvinho, un jugador de garantías que siempre ha cumplido.

Todo el mundo habla del duelo entre Messi y Cristiano Ronaldo, pero eso sería simplificar demasiado. Lo advertía Piqué estos días: “Leo y Cristiano no se encontrarán apenas sobre el césped”. Saltarán chispas entre el argentino y Evra, por ejemplo. O entre Eto’o y Ferdinand. O entre Piqué y Rooney.

Son demasiados los jugadores que pueden decidir esta noche como para hacer predicciones. Una final es un partido distinto, en el que los elementos en juego pueden acelerarse o ralentizarse como por capricho, por azar. Lo único seguro es que habrá un ganador, si no hay prórroga, a las 22.30 horas. Tres semanas exactas después del gol de Iniesta en Stamford Bridge.

lunes, 25 de mayo de 2009

Palabras para Maldini

Se escribirá mucho sobre Maldini. Se recordarán sus 24 años en activo, sus cinco Champions, sus siete scudettos, sus 901 partidos en la Serie A e incluso se recordarán elementos tristes, como su gol en la final de la Champions que su equipo perdió contra el Liverpool tras dejarse remontar tres goles. Pero quien mejor para definir a 'Il Bello' que algunos de los que han compartido césped con él.

En un pequeño texto, Roberto Baggio recordaba en 'La Gazzetta dello Sport' la última vez que coincidió con él en un terreno de juego. Maldini fue el último que le abrazó. "Nos cruzamos en medio del campo: sentí que con aquel abrazo le transmitía algo y lo mismo él a mi. Un revelo, un testimonio. Quien lo ha dado todo, pero realmente todo, como lo hizo él, jamás tendrá de qué arrepentirse. Esta consideración le hará bien. Gracias, Paolo".

No se sabe bien que se dijeron Totti y Maldini ayer, en otro abrazo de los que se recuerdan. Pero una imagen vale más que mil palabras. Dos ídolos diferentes, quizá opuestos en muchos aspectos, pero unidos por un motivo de fuerza mayor: el adiós de uno de ellos.

Más allá de la despedida, hay declaraciones curiosas que muestran a las claras de quién estamos hablando. "He tenido pesadillas con él", dijo Michel tras jugar varias veces contra el '3'. "Debería buscarse otra profesión, es demasiado lindo para jugar al fútbol", dijo alguna vez Maradona del milanista. No es que el Diego estuviera muy avispado en esta declaración, pero lo que sí está claro es que para que el argentino hable de alguien, éste no debe ser un cualquiera.



Gracias por hacer del fútbol lo que es, un acto de simplicidad.