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martes, 27 de abril de 2010

Fútbol y redes sociales

Barcelona está guapa. Guapísima. Los balcones se han engalanado en los barrios más populosos con banderas del Barça, que se mezclan con las ‘senyeres’ catalanas que se colgaron por Sant Jordi y se han dejado a la vista del peatón, como dejando claro que sigue habiendo motivos por los que dar un extra.


En la calle, no obstante, las miradas son distintas. Hay risas nerviosas, algún ‘passarem’ y dudas más que convicción. Es increíble como la gente se ha transformado cuando ha tenido un ordenador y la posibilidad de llegar al mundo. En la red –y en las redes- no hay lugar para la duda. La movilización ha sido de tal calibre que muchos ya han hablado de inducción a la violencia. No lo creo.


Las redes sociales tienen algo muy bueno y algo muy malo. Lo bueno es que nadie las controla, lo malo es que nadie las controla. Cada persona es dueña de lo que dice con la seguridad de que sus outputs llegarán a un número de gente indeterminada. Se puede decir que algunos hayan ido demasiado lejos en la web, pero en ningún caso desde el club se ha alentado.


La experiencia de esta semana –para mi, sin duda, inolvidable y positiva- debe servir para que reflexionemos, los que estamos en esto de las redes en mayor o menor medida, y nos demos cuenta de que lo que digamos ya trasciende nuestro grupo de ‘amigos’ y puede llegar a ser portada de diarios. Y claro, cuando se trata de mensajes cortos como en Twiiter, el margen para la interpretación crece mucho. Demasiado.

¡Remuntada!

sábado, 3 de octubre de 2009

Dos metros

"Esos dos metros para mi son una quimera". Desde el sofá recorrí dos metros para asomarme al balcón. En el pub de abajo se anuncian los partidos del fin de semana. Sábado a las 20.00 horas, Barça-Almería. Domingo a las 17.00 horas, un apetecible Chelsea-Liverpool. Y para rematar, a las 21.00 el partido de la jornada, Sevilla-Madrid.

Al recorrer estos dos metros me sentí un afortunado, pero leyendo el cartel futbolero no pude evitar sentirme un poco mal. Acababa de ver 'Mar adentro' y estaba sensible, y pensé en toda la estupidez que envuelve al mundo del fútbol. No tiene nada que ver, pero no pude evitar comparar toda esa basura con la franqueza y sensibilidad que demuestra el Ramón Sampedro de Amenabar (un gran Bardem) y sentirme más cerca de él que de este deporte, parte centralísima de mi vida.

Esta noche me sentaré a ver el Barça, y mañana me daré un atracón de fútbol. Todo seguirá siendo igual, pero no por ello el modelo futbolístico actual me parecerá mejor. Y nada, que me apetecía homenajear a una película hecha con una sensillez y sensibilidad exquisita.