Alguien debería advertir a Capello que el arte es siempre atemporal. Que, por poner sólo un ejemplo, un cuadro de Van Gogh todavía es un homenaje a la abstracción, a pesar de los años. Considerar antiguo el fútbol de toque es una barbaridad. Como lo es también despreciar lo antiguo.
Profetas en el fútbol deben quedar pocos. Hay poco que inventar y está más que demostrado que se puede ganar jugando de mil formas. Pero despreciar el modelo que mueve a la mayoría de los aficionados es insultar al deporte. Una vez Gattuso, en respuesta a un periodista que le felicitaba por ser el mejor del partido, contestó al iluminado que 'no insulte al fútbol'.