Me resulta triste recurrir al viejo tópico que viene a decir que el fútbol, como todo en la vida, no deja de ser un estado de ánimo. Durante dos años hemos llegado a pensar que la máxima formaba parte de un libro acabado. Que cuando Guardiola inició su 'best seller' olvidó este capítulo. Y eso, en un club donde se suele decir que pasa una mosca y desestabiliza, es mucho.
El barcelonismo llegó a creer, por días, que incluso podía generar estados de ánimo y que estos podían ser decisivos no sólo para ir a trabajar con una sonrisa sino para empujar la pelota que no quería entrar. Hablamos de la semana previa a la vuelta de la Champions League contra el Inter.
En cambio, este inicio de temporada al Barça parece que le afectan demasiado los estados de ánimos.
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PD: Mal, muy mal, pinta para Zaragoza y Depor. No es empatar en casa o ser humillado en Madrid, es la imagen.
El sueño de Nevil
Hace 2 horas
El Barca ha perdido fuelle respecto a hace unos meses, pero creo que dos simples pinchazos no pueden derribar la credibilidad del equipo de Guardiola.
ResponderEliminarSaludos.