domingo 7 de febrero de 2010

Guardiola, otra dimensión

Guardiola miraba al suelo, preocupado. En mi mente se fusionó esa imagen del técnico con la película ‘Una mente maravillosa’, que protagonizó Russell Crowe. Números, flechas, nombres y posiciones interpuestos y desordenados en una pizarra imaginaria. Y de repente…

El Barça ganaba gracias a un gol antológico de Messi, pero estaba con diez. Urgían soluciones. Primer paso: no precipitarse, esperar a que llegue el descanso. Segundo: despistar al rival, retrasando el plan y saliendo al campo sin cambios en la segunda. Tercero: el golpe de gracia, la sorpresa mayúscula.

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lunes 1 de febrero de 2010

El miedo, el United y el Villarreal: ¿y ahora qué?

Cada afición tiene su propia idiosincrasia, modelada con el paso de los años y las circunstancias. Las características de un grupo son una reacción a los comportamientos de sus líderes y, en este caso, de sus futbolistas. Es por eso que los cambios en la idiosincrasia son lentos y van por detrás de los hechos.


El Barça pasa por la mejor época de la historia, pero su hinchada tiene una facilidad para sufrir que no se justifica teniendo en cuenta los resultados. La culpa la tiene una historia escrita mirando a Madrid y la sensación de ser inferiores al eterno rival a niveles que se pueden controlar –deportivos- y otros que no tanto. Para demasiados barcelonistas, el Madrid cuando gana “tiene suerte” y el hecho de creerse ese discurso hace que piensen que los suyos, para ganar, han de hacer el doble, pues hay que vencer al rival y a la suerte. El pesimismo en estado puro.


Al culé no le sirve con ir delante, siempre mira de reojo.



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miércoles 27 de enero de 2010

Una pregunta sobre Canales

Canales la ha vuelto a armar. La perla del Racing se ha sacado de la chistera un golazo de falta que ha puesto la sentencia a la eliminatoria de Copa del Rey contra el Osasuna. Más allá de esta nueva demostración de su indudable calidad, el 'fenómeno' Canales merece una reflexión.

Estaba disfrutando de un sábado futbolero con mis amigos. Debían ser las 21.15 cuando, con el partido del Barça sentenciado y la cerveza corriendo más rápido de lo que debiera, salió a relucir el tema del chaval rubio que -presuntamente- ha fichado el Madrid.

Todos dábamos la nuestra, de eso se trata. Y de repente, un silencio. Y la pregunta que aún ahora ronda mi cabeza: '¿Creéis que Canales llegará a debutar con el Madrid?'

Joder, menuda pregunta. Seguramente la respuesta es que sí, pero esconde muchas otras preguntas y dudas. Acerca de la política de fichajes de los grandes clubes y del Madrid en particular, acerca de cómo se trata a chavales de 17 años y cómo les afecta en el futuro. Acerca, en definitiva, de lo que en este blog llamamos el fútbol postracional.

lunes 25 de enero de 2010

Ligas locales

Ante tanta superioridad se hace difícil analizar más aspectos del juego del Barça. Es por eso que, ante la monotonía en que anda sumergida la competición doméstica nacional y el parón de la Premier League, este domingo decidí ir de marcha. Concretamente, al pabellón Zona Nord de Vila-real, a ver un partido de liga local de fútbol sala en el que jugaba mi hermano.

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lunes 18 de enero de 2010

Caparrós y Benítez

Como casi todo en la vida, plantear los partidos en función de la estrategia del rival tiene dos caras. Unos pensarán que quien lo hace es un cobarde, otros que es más listo que nadie. Seguramente dependerá de los resultados que consiga el estratega en cuestión el que se le mire con mejores o peores ojos.

Este fin de semana hemos visto las dos caras de la misma moneda.

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lunes 11 de enero de 2010

Reflexiones más allá de la victoria

El Barça solventó su partido en Tenerife a base de individualidades y con Bojan y Messi como auténticos estiletes. No obstante, a nadie que vio el partido se le puede escapar que en los primeros 25 minutos el equipo de Guardiola sufrió mucho, muchísimo. ¿Por qué?

Hay varias razones, pero para mí una clara: el centro del campo no funcionó. Decía el sábado Juanma Lillo tras empatar el Almería con el Villarreal algo que pocos ven, en parte porque es imposible si no se está en el campo: que Senna, cada vez que uno de sus pivotes recibía de espaldas, ordenaba la presión hacia arriba. Por decirlo en otras palabras, ejerce de líder en lo que se ve –el brazalete- y lo que no se ve.

Lo digo por Busquets.

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domingo 10 de enero de 2010

Defender a los artistas

No cabe la menor duda que el fútbol ha ido, con el tiempo, dejando de lado su vertiente exclusivamente deportiva para dar la bienvenida al espectáculo. Hace tiempo que ha dejado de ser un deporte donde compiten únicamente deportistas. Ahora también compiten las aficiones, los medios de comunicación, los presidentes, etc. Todo ello ha contribuido a crear un circo mediático que hade del fútbol el “deporte rey”.

Pero si el fútbol es considerado tan enorme espectáculo, ¿por qué no brindamos mayor protección a los artistas? Hemos llegado a un punto en que los futbolistas deben aguantar todo aquello que se les eche encima desde la grada con una frialdad inhumana. Si no lo hacen, les señalamos con el dedo.

El último ejemplo, y el que colmó mi indignación, se dio en Italia hace unos días. Mario Balotelli, jugador de color del Inter de Milán, recibió un “marcaje” férreo durante todo el partido por parte de algunos aficionados rivales, los cuáles increparon con gritos xenófobos al jugador a lo largo del encuentro. Al finalizar el encuentro, el Inter se llevó la victoria con un solitario gol del propio Balotelli y este se despidió de la hinchada rival dedicándoles unos aplausos cuyo significado no difiere mucho de “Sí, os ha ganado un negro”. Estos aplausos han costado al jugador una multa de aproximadamente 15.000 euros y aquellos que pasaron 90 minutos increpando con gritos racistas han salido indemnes.

Dejando claro que no soy un enamorado de las federaciones y organismos futbolísticos, una vez más me han dejado claro que su labor es de lo más estúpida. Pienso que la sanción debería ido a parar a las “personas” que increparon a Balotelli o en su defecto, al club que representan dichos aficionados; pero nunca al jugador.

Dejemos ya de señalar con el dedo y condenar a los jugadores que, ante tan ingente cantidad de barbaridades, reaccionan contadas veces. A pesar de lo que cobran, son humanos. Recordémoslo.

Y por cierto, nunca he ido a ver una obra de teatro en que se increpe a los actores o un partido de tenis en que los aficionados no callen cuando el árbitro lo manda. Habrá que planteárselo.

GUILLEM P.M.